
A partir del 28 de octubre, una nueva medida del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) establece que todos los envases de frutas y otros productos agrícolas sometidos a tratamientos cuarentenarios deberán llevar etiquetas específicas para garantizar la trazabilidad. Esta normativa se dirige a los productos que han sido tratados para controlar dos plagas clave: la Mosca de los frutos y la Lobesia botrana, especialmente en aquellos con destino a zonas protegidas de estas amenazas.
Objetivo de la medida
La disposición, incluida en la Resolución 1219/2024 del Senasa, busca fortalecer la trazabilidad de productos hospedantes de plagas, como cítricos dulces, pimientos, uvas y paltas. Con la nueva normativa, los Centros de Tratamiento Cuarentenario de todo el país deberán etiquetar los envases con una Etiqueta de Trazabilidad generada por el Sistema Integrado de Gestión de Protección Vegetal (SIGPV-SUFP).
Esta etiqueta contiene un código QR que permite a los usuarios verificar en cualquier momento la información sobre el tratamiento aplicado, mejorando el control y la transparencia del proceso.
Simplificación en la documentación
Con la implementación de la nueva etiqueta, el Senasa elimina la necesidad de imprimir el reporte de tratamiento en formato físico. Aunque este documento ya no acompañará a la carga, seguirá estando disponible en formato digital a través del código QR en la etiqueta.
Este cambio no solo reduce la cantidad de documentación física requerida, sino que también optimiza el flujo de información y facilita el acceso a los datos relevantes sobre los productos.

La lucha contra dos plagas importantes
La medida de etiquetado responde a la necesidad de proteger áreas agrícolas reconocidas a nivel internacional como libres de plagas. La Mosca de los frutos y la Lobesia botrana son dos plagas que representan una amenaza significativa para la producción agrícola en Argentina y el mundo.
La Mosca de los frutos, una plaga conocida por su amplia capacidad de dispersión y reproducción, afecta a una gran variedad de frutas. Las hembras depositan sus huevos en el interior de la fruta, donde las larvas se alimentan de la pulpa, dañándola considerablemente y afectando su calidad comercial. La presencia de la plaga puede restringir el acceso a mercados internacionales y pone en riesgo la producción frutícola local, lo que hace imprescindible un control efectivo.
Por su parte, la Lobesia botrana, comúnmente conocida como la polilla de la vid, es un insecto que ataca principalmente a las uvas, generando daños significativos en los cultivos. Las larvas de la Lobesia perforan los racimos, favoreciendo la entrada de hongos que pueden afectar la calidad del vino. En Argentina, donde la vitivinicultura es una actividad económica clave, su control es una prioridad. Para combatir esta plaga, se utilizan distintas técnicas, como la confusión sexual mediante feromonas y tratamientos aéreos con fitosanitarios.
Fortaleciendo la protección en áreas clave
El control de estas plagas es fundamental para proteger los viñedos y los cultivos frutales del país, muchos de los cuales se encuentran en áreas protegidas reconocidas internacionalmente por su estatus fitosanitario. La trazabilidad reforzada mediante el etiquetado de los productos permite un seguimiento más riguroso de los tratamientos y facilita la aplicación de medidas específicas cuando se detecta algún brote.
Impacto en los productores y en el comercio
La implementación de esta medida no solo busca mejorar el control de plagas en el territorio nacional, sino también fortalecer la posición de Argentina en los mercados internacionales. La trazabilidad eficiente es un requisito indispensable para exportar productos agrícolas a países con normativas fitosanitarias estrictas. Por eso, esta nueva normativa no solo simplifica la documentación, sino que también aporta valor agregado a los productos al demostrar un control riguroso de plagas.
La etiqueta con código QR no solo facilita el acceso a la información por parte de los entes reguladores, sino que también representa una herramienta práctica para los productores, quienes podrán gestionar de manera más eficiente los certificados de tratamiento y las exigencias de los mercados de destino.
No caben dudas: esta nueva medida de etiquetado es un paso hacia la modernización de los controles fitosanitarios en Argentina, contribuyendo a un manejo más eficiente y seguro de la Mosca de los frutos y la Lobesia botrana, dos plagas que exigen una vigilancia constante para proteger la producción agrícola y los mercados a los que accede.
Fuente: Senasa
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