
La innovación tecnológica está transformando rápidamente el campo, y la ganadería no es la excepción. Gracias a herramientas como los comederos inteligentes y las balanzas de pesada al paso, los productores ahora tienen acceso a información detallada en tiempo real sobre cada animal a su rodeo.
Esto no solo les permite optimizar el uso de recursos, sino que, lo más sorprendente, es que los datos generados pueden aumentar hasta un 20% el valor de un ternero en comparación con los precios del mercado. Un cambio significativo que está revolucionando el sector.
Comederos inteligentes: base de datos esencial
Uno de los puntos clave para lograr este aumento en el rendimiento es el uso de los llamados “comederos inteligentes”. Estas herramientas miden con precisión cuánto alimento consume cada animal y generan datos valiosos sobre sus patrones de alimentación. Con esta información, los productores pueden ajustar las dietas de manera personalizada, optimizando el crecimiento y la salud del ganado.

Este enfoque no solo permite reducir el desperdicio de alimentos, sino que también ofrece una visión clara sobre qué animales son más eficientes en la conversión del alimento en peso, lo que directamente impacta en su valor comercial. Según Gonzalo Arroqui, investigador del INTA Naredo, la posibilidad de ajustar la dieta a las necesidades específicas de cada animal “maximiza el rendimiento y garantiza una mayor eficiencia en el uso de los recursos”.
El impacto directo en el valor del ternero
El ejemplo más claro de este impacto se ve en el establecimiento “La Tregua”, ubicado en Córdoba. Allí, el uso de estas tecnologías ha permitido a Daniel Bovetti, productor y veterinario, aumentar el valor de los terneros hasta un 20% en comparación con los precios comunes de mercado. Bovetti señala que, gracias a los comederos inteligentes y las balanzas de pesada al paso, ha podido seleccionar animales que consumen menos alimento, pero que convierten más eficientemente.
“Estas tecnologías nos permiten elegir animales con menor consumo y mayor conversión, lo que impacta positivamente en la descendencia. Así, la raza Limangus se diferencia y se vende a un valor superior”, explica Bovetti.
Balanzas de pesada al paso: control total sin interrupciones
El segundo componente clave de esta revolución tecnológica es la balanza de pesada al paso, que permite medir el peso de los animales sin interrumpir sus actividades cotidianas. Este sistema recoge datos de crecimiento en tiempo real, lo que facilita la detección temprana de problemas de salud o desarrollo. Además, ofrece a los productores la capacidad de tomar decisiones más informadas sobre el momento adecuado para vender los animales, mejorando así los márgenes de ganancia.
Esta tecnología, junto con los comederos inteligentes, ofrece una imagen completa del comportamiento y la eficiencia de cada animal, lo que permite a los productores mejorar la trazabilidad y obtener información valiosa que antes era imposible de recolectar sin métodos invasivos o poco precisos.
Innovación al servicio de la competitividad
La introducción de estas tecnologías no solo ha mejorado la eficiencia en la alimentación y la conversión de los animales, sino que también ha elevado la competitividad de los productores que las adoptan. El INTA Anguil, responsable del desarrollo de estos comederos inteligentes, destaca que el seguimiento preciso de cada animal permite a los ganaderos diferenciarse en el mercado. “La medición exacta del consumo individual de alimentos, sumado a los datos precisos sobre la salud y el crecimiento de los animales, permite identificar a los individuos más eficientes y diseñar estrategias de alimentación optimizadas”, señala Ricardo Garro, investigador del INTA Anguil.
Una inversión que vale la pena
Para los productores que buscan aumentar la rentabilidad y mejorar la eficiencia, la adopción de estas tecnologías es una inversión clave. Esta herramientas innovadoras no solo ofrecen un seguimiento exhaustivo de la alimentación y el crecimiento de los animales, sino que permiten tomar decisiones más informadas, mejorando la calidad y el valor del producto final.
Además, promueven una producción más sostenible, optimizando el uso de recursos y reduciendo el impacto ambiental. Con un aumento del 20% en el valor de los animales y una mejora en la eficiencia general del sistema productivo, queda claro que la ganadería de precisión es el camino hacia un futuro más rentable y competitivo.
Fuente: Inta
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