Arroz de la discordia en el Mercosur

Brasil salió a importar para cubrir el aparente faltante que generaría la situación en Rio Grande do Sul, y cree que sus socios se abusaron con los precios. Polémica entre ministros

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En Brasil consideran que los
En Brasil consideran que los socios del bloque han pedido sobreprecios por su arroz. (freepik)

Rio Grande do Sul es el responsable del 70% de la producción de arroz de Brasil, un alimento clave en la dieta de la población de este país. Es por todos conocida la situación que vive esta región, que ha estado sometida a lluvias desmesuradas, inundaciones jamás vistas, y enormes pérdidas en vidas humanas, cultivos y animales.

Precisamente el arroz es hoy objeto de discordia en el propio Brasil y también en el Mercosur. En el actual contexto de crisis, el gobierno de Lula decidió facilitar la importación de este grano, hasta 1 millón de toneladas, operación que está en manos de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab). El gobierno federal acaba de liberar otros 6.700 millones de reales para la compra pública de arroz importado. El monto se destinará a la adquisición de 896 millones de toneladas del cereal y se suma a los 516 millones de reales que ya habían sido consignados poco antes para la compra de las primeras 104 mil toneladas. El arroz importado tendrá marca gubernamental y un precio fijo de 4 reales por kilo, según manifiestan los funcionarios.

Hay todo un debate en
Hay todo un debate en Brasil por las pérdidas en Rio Grande do Sul. Los productores aseguran que no faltará arroz (Revista Chacra)

El objetivo es reponer las existencias públicas y apuntalar el abasto de pequeños minoristas en las regiones metropolitanas, para afrontar las consecuencias sociales y económicas derivadas de las inundaciones en Rio Grande do Sul.

“Además de evitar la escasez de arroz en el país, con esta medida conseguiremos que el precio no suba por especulación de alguien que quiera aprovecharse de la delicada situación -afirmó el presidente de la Conab, Edegar Pretto-. Eso sí, no vamos a traer todo de una vez para no competir con nuestra producción local, y proteger así al agricultor”, completó el funcionario.

El primer problema surgió con los propios arroceros brasileños. Los productores de Rio Grande do Sul no están de acuerdo en que exista un riesgo de desabastecimiento y menos que menos creen en la necesidad de importar el cereal. Los agricultores dicen que la cosecha ya estaba avanzada cuando llegó la inundación y la productividad de este año indicó buenos resultados. También afirman que la compra de arroz importado podría debilitar los precios locales, desalentando la nueva siembra.

Haciendo caso omiso a esta postura, el gobierno lanzó la subasta para importar las primeras 104 mil toneladas antes referidas, operación que acabó siendo suspendida sin que se dieran demasiadas explicaciones, aunque hay sospechas acerca de los motivos.

Brasil decidió quitar los aranceles
Brasil decidió quitar los aranceles de importación de arroz, disgustado con sus socios(Revista Chacra)

Es que lo que empezó mal siguió aún peor. “Dimos una demostración al Mercosur de que si quiere especular, nosotros buscaremos el arroz en otro lugar”, dijo el ministro de Agricultura de Brasil, Carlos Fávaro, en una crítica directa a sus socios del bloque que completan Argentina, Paraguay y Uruguay. Según indica el ministro, la suspensión se decidió luego de que “el Mercosur aumentara el precio del cereal en un 30%”. Aún no hay nueva fecha para la subasta.

Para ponerlo más claramente, se supone que los países del bloque sudamericano (Uruguay, Paraguay y Argentina) deberían tener preferencia en esta pulseada. Son los principales proveedores externos de arroz para el mercado brasileño. Y como se trata de una zona de libre comercio, no pagan impuestos por vender en ese país.

La información disponible subraya que al cuestionarse las ofertas del resto del Mercosur, el gobierno de Lula decidió eliminar el impuesto a las importaciones provenientes de países fuera del bloque, y ahora está mirando a Tailandia, entre otros. Por cierto, las 75 mil toneladas de arroz que la industria compró a esta nación asiática están en camino a Brasil y deben llegar en la primera quincena de julio.

Entre los socios acusados del supuesto abuso, el que salió al cruce de las declaraciones de Fávaro fue el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de Uruguay, Fernando Mattos, quien hizo referencia a un precio internacional recalentado para el arroz y a comentarios poco felices por parte de su par brasileño. “Ni Uruguay ni el resto de los socios del bloque han incurrido en una acción especulativa. Debido al clima de la última campaña todos tenemos menores existencias de este grano, y además somos en esencia tomadores de precios. No hay arroz barato en el mundo en este momento”.

Una historia que probablemente escribirá nuevos capítulos. Por lo pronto es un desencuentro más en el Mercosur, que sigue teniendo fisuras importantes, y necesita aggionarse cuanto antes, en este y muchos otros temas.