
Marcelo Torres, presidente de Aapresid, compartió con Chacra 360 la preocupación del sector agrícola debido a la incidencia de la chicharrita y el spiroplasma en cultivos de maíz y analizó la situación económica y política que enfrentan el agro y el país.
“La campaña gruesa en general es recontra heterogénea; en el sudeste de Buenos Aires obviamente vamos a tener buenos rindes de maíz y soja. No nos fue bien con el girasol por un problema de sequía y temperatura en enero, pero nuestra mayor preocupación está relacionada con la chicharrita y el spiroplasma”.
La chicharrita está haciendo estragos
El achaparramiento del maíz, causado por la bacteria Spiroplasma kunkelii, es una enfermedad transmitida por la chicharrita Dalbulus maidis al alimentarse, que ha pasado a ser un problema a nivel nacional. ”Hay productores con pérdidas casi totales y preocupa fuertemente cómo seguir. La intención de siembra de maíz cayó mucho. Afecta sobremanera a la región centro y norte del país, pero realmente es una problemática en toda Argentina”, afirmó Torres.
Los productores están de acuerdo con que la solución es multifocal y difícil: “Todos estamos en la misma: armamos reuniones con semilleros y con decisores políticos para abordar esta plaga que no se puede tratar desde un solo ángulo. Tenemos que empezar a converger en una solución integral ante una enfermedad que afecta a gran escala”.

Cambio de paradigma
En cuanto a la situación económica y política del país, Torres considera que la coyuntura es evidentemente compleja, pero que el rumbo elegido es el correcto: “Entendemos que administrar esta crisis, este cambio de paradigma, de escenario, es dificilísimo. Pasar de un Estado muy ineficiente con una carga fiscal tremenda a uno más ágil, destrabar un montón de cuestiones burocráticas e insertar Argentina en el mundo es un proceso que va a llevar tiempo”.
Asimismo, enfatizó que el sector agropecuario no es ajeno a estas dinámicas: “Creo que el productor ve que el camino es este. La clave será encontrar la forma de administrar esa agenda de corto plazo con una perspectiva a largo plazo en la cual hay acuerdo. No es fácil: se requiere un equipo, músculo; hace falta visión política, pero el camino es este”.
Se viene un nuevo Congreso
El presidente de Aapresid también hizo hincapié en los desafíos que implica organizar el Congreso AAPRESID por primera vez en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, duplicando su magnitud: “El cambio de sede obedece a una idea de llevar la voz del interior federal, del productor agropecuario, a distintos lugares. Hace ya un tiempo veníamos con la intención de hacer el Congreso en Buenos Aires y ahora se alinearon un par de de variables para que pudiera llevarse a cabo”.

Esta edición será disruptiva, no solo por la magnitud de la plaza, sino por el desafío de realizarlo en otra sede: “Estamos muy entusiasmados. Es un Congreso que nos plantea un gran reto, en un lugar donde no somos locales, ya que nuestro staff está en Rosario. Pero estamos trabajando fuerte; nos quedan cuatro meses y seguimos aprendiendo mucho. Creemos que va a ser un gran evento que todos podamos disfrutar”.
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Alerta por “chicharrita”
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