“Mi hijo no merecía esa muerte tan mala”: Persecución mortal de motoristas contra un chofer termina en asesinato

Con la instrucción directa de la Procuraduría General de la República, el Ministerio Público ha calificado oficialmente como asesinato la muerte de Deivy Carlos Abreu Quezada, ocurrida en Santiago, República Dominicana.

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"No me dejen morir, por favor”, fue el clamor de auxilio de Deivy Carlos Abreu Quezada, quien laboraba como recolector de basura en República Dominicana.

La sociedad dominicana se encuentra conmocionada tras el trágico desenlace de Deivy Carlos Abreu Quezada, un hombre de 32 años cuyo nombre se ha convertido en el nuevo símbolo de la urgencia de justicia ante la creciente violencia en las vías públicas. Lo que inició como un incidente de tránsito rutinario durante una jornada laboral de recolección de desechos sólidos, terminó en una persecución mortal que hoy el Ministerio Público califica formalmente como asesinato con premeditación y acechanza.

El pasado domingo 19 de abril, el municipio de Constanza se detuvo para dar el último adiós a Deivy Carlos. En un escenario marcado por el llanto inconsolable de su madre, Sofía Quezada, y la impotencia de sus vecinos, los restos del joven chofer fueron sepultados en el cementerio municipal. “Mi hijo no se merecía esa muerte tan mala. No era malo, era bueno”, exclamaba su madre entre lágrimas, resumiendo el sentir de una familia que hoy busca respuestas en medio de la fe y el agotamiento emocional.

El eco de este dolor llegó hasta el despacho del alcalde de Santiago, Ulises Rodríguez, quien recibió a Kiara Michel (hija) y Sarah Seline Abreu (hermana) para asegurarles que la Alcaldía no será un espectador pasivo. La institución se ha comprometido a acompañar el proceso legal hasta las últimas consecuencias, entendiendo que el ataque no solo fue contra un individuo, sino contra un servidor público en pleno ejercicio de sus funciones.

La madre de Deivy Abreu, expresó su dolor ante la muerte de su hijo, el chofer Deivy Abreu y exige justicia ante las autoridades.

La anatomía del crimen: persecución y acechanza

La pieza clave que diferencia este caso de un simple altercado vial es la naturaleza de la agresión. Según los informes técnicos y la declaración de la fiscal titular de Santiago, Quirsa Abreu Peña, los imputados no solo reaccionaron con violencia momentánea, sino que se asociaron como malhechores para perseguir e interceptar el camión recolector.

En términos jurídicos, el Ministerio Público sostiene la tesis del asesinato. Según el Código Penal Dominicano, el asesinato se distingue del homicidio voluntario por la presencia de la premeditación (la intención de matar formada antes de la acción) y la acechanza (el hecho de esperar o perseguir a la víctima para sorprenderla).

La conducta típica de los motoristas, quienes acecharon al camión hasta lograr que se detuviera para luego propinarle heridas de arma blanca, evidencia un plan criminal que anula cualquier argumento de “arrebato o furia momentánea”.

La procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, ha sido enfática en instruir a los fiscales para que se mantengan los cargos de asesinato. Bajo esta tipificación, los responsables podrían enfrentar la condena máxima de 30 años de prisión.

Por lo que, la fiscalía ha solicitado la medida de coerción más gravosa, la prisión preventiva, argumentando que el desenlace mortal y la saña empleada demuestran una peligrosidad social que no permite que los imputados enfrenten el proceso en libertad.

Por otro lado, la empresa CORLUMSA, para la cual laboraba Abreu, ha tomado parte activa en el proceso. A través de la designación del abogado Melvin Velásquez Then, la sociedad comercial busca garantizar que los responsables penales sean identificados individualmente.

El hombre que grabó el ataque y luego entrevistó mientras se desangraba a Deivy Carlos Abreu Quezada, el chofer de un camión recolector de basura en la provincia Santiago que murió tras ser atacado con arma blanca

El caso de Deivy Carlos no es solo un expediente judicial; es un espejo de la intolerancia que permea en las calles. La muerte de un hombre que simplemente “hacía su trabajo” a manos de un grupo que decidió tomar la justicia por sus propias manos tras un roce vehicular, pone en evidencia la necesidad de un sistema judicial firme.

La familia Abreu Quezada ha manifestado que su fe en Dios los sostiene, pero su fe en la justicia terrenal depende ahora del tribunal de Santiago. El país observa de cerca, esperando que la sentencia final envíe un mensaje claro: la violencia vial y la persecución organizada no quedarán impunes bajo el amparo de la “ira del momento”.