Cristina Kirchner y el embajador Marc Stanley protagonizaron un encuentro inédito que facilitará la relación entre Argentina y Estados Unidos

Fue un cónclave con agenda abierta que se extendió más allá de lo previsto y exhibe la voluntad de rescatar un vínculo geopolítico que se había perdido durante la Cumbre de las Américas en Mar del Plata

Cristina Fernández de Kirchner y Marc Stanley durante el encuentro oficial en la Cámara de Senadores
Cristina Fernández de Kirchner y Marc Stanley durante el encuentro oficial en la Cámara de Senadores

Marc Stanley es amigo de Joseph Biden, conoce la trama política de Washington y entiende la lógica de poder en Balcarce 50. El embajador de Estados Unidos en Argentina rechaza los prejuicios -es judío- y siempre consideró necesario establecer una relación institucional con los tres socios del Frente de Todos. Se encontró con Alberto Fernández y Sergio Massa, y deseaba una reunión oficial con Cristina Fernández de Kirchner.

En este escenario, Stanley pidió al protocolo de la embajada que hiciera un pedido formal al despacho de la vicepresidenta en el Senado. El diplomático demócrata ya conocía las complejas historias de sus antecesores - Earl Anthony Wayne, Vilma Martínez y Noah Mamet-, pero no se dio por vencido.

Tenía una corazonada.

Y se cumplió: CFK lo invitaba a sus oficinas del Congreso. Sería una reunión de media hora y con agenda abierta. Stanley se preparó para inédita situación y decidió que Robert Allison, consejero político de la embajada, participará del cónclave oficial. Ocurrió ayer a la tarde.

Cristina y Stanley analizaron la relación bilateral, la negociación con el FMI y la situación global. La reunión duró casi noventa minutos y es la primera vez que la vicepresidente sonríe al lado de un embajador de los Estados Unidos.

“Recibí en el Senado a Marc R. Stanley, embajador de los Estados Unidos. Conversamos sobre distintos temas de interés común: lavado de dinero, trata de personas y derechos humanos”, reveló CFK en su cuenta oficial en Twitter.

Y añadió: “Le solicité la colaboración de su país con el proyecto de ley que presentaron hoy los Senadores del Frente de Todos para crear un Fondo Nacional para la cancelación de la deuda con el FMI, con recursos recuperados en el exterior del lavado y la evasión”.

Un tiempo después, en un tono más personal, Stanley posteó su mirada sobre un encuentro que fue recibido con muchísima expectativa en el Departamento de Estado y el Ala Oeste de la Casa Blanca.

Fue un honor reunirme con la Vicepresidenta y Presidenta del Senado, Cristina Kirchner. Compartimos el amor por la familia, el amor por nuestros países, ¡y por los chocolates patagónicos! Espero que podamos tener un nuevo encuentro”, escribió Stanley en su cuenta de Twitter.

El cónclave marca un punto de inflexión en la relación con Estados Unidos. Es recurrente en Washington que pregunten acerca de la mirada que tiene Cristina sobre la diplomacia de Alberto Fernández y la administración de Joseph Biden. Ahora ya no habrá interpretaciones o chismes de palacio para conocer qué piensa la vicepresidenta al respecto.

Stanley estuvo una rato largo con ella y habría confirmado su capacidad política y su inteligencia en el manejo del poder. El embajador habla sin protocolo con Biden -de hecho tuvo una participación clave en la negociación con el FMI- y el mensaje de Cristina llegará directo al Salón Oval.

Pareciera una obviedad diplomática, pero la reunión entre CFK y Stanley terminó con diecisiete años de lejanía, frío y tensión.

En Washington aún no olvidan el maltrato que sufrió George Bush (h) durante la Cumbre de las Américas por decisión política de Néstor Kirchner, y ya en épocas de Cristina todavía recuerdan cuando prohibió las reuniones de sus funcionarios con miembros de la embajada de Estados Unidos, violó los secretos militares del Pentágono al ordenar que se abriera una valija secreta con un alicate, y sugirió en Naciones Unidas que la Casa Blanca tenía una agenda diplomática en zigzag frente al terrorismo fundamentalista.

George W. Bush y Nestor Kirchner durante la Cumbre de las Américas en Mar del Plata
George W. Bush y Nestor Kirchner durante la Cumbre de las Américas en Mar del Plata

El 5 de noviembre de 2005, Néstor Kirchner organizó en Mar del Plata una Cumbre de las Américas. George Bush (h) ocupaba la Casa Blanca y llegó a la costa del Atlántico asumiendo que la cumbre exhibiría las diferencias ideológicas en América Latina.

Pero Bush nunca imaginó que Kirchner junto a Lula y Hugo Chávez convocarían a una Contra-Cumbre destinada a rechazar el ALCA y protagonizar una agresión diplomática que congeló la relación diplomática entre Buenos Aires y Washington.

“ALCA, ALCA, al carajo”, bramó Chávez en el estadio mundialista de Mar del Plata frente a la propuesta del acuerdo NAFTA que empujaba la Casa Blanca para integrar a toda la región. Al lado de Chávez, Diego Armando Maradona, Evo Morales y Silvio Rodríguez aplaudían de pie.

Bush regresó a DC sin firmar la declaración de la cumbre, y su retirada silenciosa desde Mar del Plata fue calificada como flagrante ofensa diplomática a los Estados Unidos. A partir de ese momento, las relaciones bilaterales se transformaron en un trámite burocrático.

El canciller Héctor Timerman antes de abrir con un alicate la valija secreta del Pentágono
El canciller Héctor Timerman antes de abrir con un alicate la valija secreta del Pentágono

Casi seis años más tarde, el 10 febrero de 2011, un carguero Boeing Globmaster III aterrizó en Buenos Aires con un arsenal destinado a un curso sobre manejo de crisis y toma de rehenes que dictaría oficiales de Estados Unidos al Grupo Especial de Operaciones Especiales de la Policía Federal (GEOF).

El personal administrativo destinado a cotejar la carga del Boeing Globmaster con los manifiestos oficiales comprobó que no había una coincidencia total: sobraban cañones de ametralladora y una extraña valija. Ese dato clasificado llegó sin escalas a Balcarce 50 y CFK ordenó que se precintará la valija hasta decidir qué hacer.

Un día después, el canciller Héctor Timerman cortó con un alicate los precintos de la valija que pertenecía a los Estados Unidos. En su interior se encontró tecnología con un rótulo que decía “secreto” y tres aparatos encriptadores para comunicación, entre cosas enviadas en el Boeing Globmaster.

Timerman uso el alicate por orden directa de Cristina, y las relaciones entre ambos países quedaron suspendidas en el aire. “No hubo ninguna intención de violar leyes argentinas. Todo lo contrario”, se quejó Arturo Valenzuela, por entonces secretario de Estado adjunto.

CFK devolvió la valija por pedido de Barack Obama, entonces presidente de los Estados Unidos. Y a cambio, meses más tarde, Obama debió conceder una audiencia a Cristina durante la cumbre del G20 en Cannes. Sólo sirvió para una foto oficial que se repartió como souvenir a los periodistas que llegaron al conocido balneario francés.

Discurso de Cristina Fernández de Kirchner en el Consejo de Seguridad de la ONU

El 24 de septiembre de 2014, en una reunión del Consejo de Seguridad Nacional de la ONU, CFK cuestionó la agenda global de Estados Unidos cuando ISIS pretendía convertir a Medio Oriente en un Califato. Durante esa ofensiva fundamentalista, los principales países de Occidente diseñan una alianza militar con ciertos estados influyentes en la región para evitar que ISIS se apropie de un espacio global con reservas casi infinitas en petróleo y gas.

Mientras Obama la miraba sin escucharla -no se puso el auricular para oír el discurso-, CFK enjuició la estrategia de la Casa Blanca para derrotar a ISIS en Medio Oriente. Fue otro punto de ruptura entre Buenos Aires y Washington.

“Es más, como miembro de G-20, el año pasado, en San Petersburgo, no tan lejos, fue en noviembre, si mal no recuerdo, todavía no hace un año, se consideraba la posibilidad de que el gran enemigo era el gobierno de Siria y que los que lo combatían eran los Freedom Fighters. Bueno, se ha descubierto que muchos de los Freedom Fighters ahora forman parte del ISIS. Entonces, ¿quiénes eran los que alimentaban a los opositores y les daban armas y les daban recursos como Freedom Fighters, luchadores de la libertad?”, se preguntó Cristina en su discurso frente al Consejo de Seguridad de la ONU.

Cristina y Stanley son ajedrecistas. Los dos recuerdan el pasado y los dos hicieron una apuesta personal bajo los códigos de la realpolitik. No es poco en un mundo cruzado por la guerra ilegal de Rusia contra Ucrania que está escribiendo las nuevas reglas del orden internacional.


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