Con el apoyo de México, el Gobierno apuesta a lograr la presidencia de la CELAC para Alberto Fernandez

El canciller, Santiago Cafiero, será anfitrión de una cumbre de ministros de Relaciones Exteriores del foro regional. Falta asegurar el voto de Nicaragua, que rechaza a la Argentina por su posición en la última reunión plenaria de la OEA

Alberto Fernández y Santiago Cafiero en la última de la cumbre del G20 en Roma
Alberto Fernández y Santiago Cafiero en la última de la cumbre del G20 en Roma

Santiago Cafiero tiene la difícil tarea de lograr que el dictador nicaragüense, Daniel Ortega, vote a favor de Alberto Fernández como presidente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un foro regional que no integra Estados y Unidos y que reconoce a los regímenes autoritarios de Cuba y Venezuela.

La movida diplomática de Cafiero lleva meses y su coronación podría ocurrir el próximo 7 de enero. Ese día habrá una cumbre de cancilleres de la CELAC para designar al futuro titular del foro, que hasta fin de año estará en manos de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

La dictadura nicaragüense se niega a respaldar a Alberto Fernández porque el mandatario argentino avaló en la OEA un informe que condena las violaciones a los derechos humanos ejecutadas de manera sistemática por Ortega y su esposa Rosario Murillo. La presidencia de la CELAC es por consenso y, sin el apoyo de Nicaragua, las chances de Alberto Fernández son mínimas.

La posición de Managua es intransigente y Ortega rechazó -por ahora- las sugerencias de Caracas y la Habana. El dictador de Nicaragua no admite que Alberto Fernández distinga entre su peculiar manera de entender el Principio de No Injerencia sobre los asuntos internos de un país y la pretensión de una defensa cerrada de un régimen que viola todos los conceptos de la OEA y la ONU respecto a la vigencia de la democracia.

Ortega pretende que la Casa Rosada oculte todas las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua y, a cambio, avalaría la designación de Alberto Fernández al frente de la CELAC. Balcarce 50 no acepta esa presión de la dictadura sandinista, y ahora le toca a Cafiero encontrar una diagonal para lograr que Ortega deponga su actitud y convalide a la Argentina como titular del foro regional.

Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador durante un encuentro en Iguala (México)
Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador durante un encuentro en Iguala (México)

En el Palacio San Martín consideran que Ortega perdió el contacto con la realidad latinoamericana. Recuerdan que Argentina -junto a México- ha tenido cierta actitud contemplativa en la OEA, pese al cuestionamiento de los Estados Unidos y los tres socios del Mercosur, y que ahora es tiempo de retribuir ese controvertido gesto diplomático.

La anomia geopolítica de Ortega es compartida en la Habana y Caracas. Las cancillerías de Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro han insistido a Managua para que reviera su posición ante las intenciones de Alberto Fernández, pero el dictador sandinista no se ha movido un centímetro de su posición original.

Treinta y dos países de la CELAC ya adelantaron que apoyan la designación del presidente argentino como titular del organismo multilateral. Brasil se autoexcluyó, y sólo faltaría que la Casa Rosada convenza al líder de la Revolución Sandinista.

Alberto Fernández ya fracasó en ocupar posiciones estratégicas en la Organización de Estados Americanos (OEA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). No quiere repetir la experiencia con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Joe Biden y Alberto Fernández
Joe Biden y Alberto Fernández

La CELAC es un foro de segundo orden en América Latina y Balcarce 50 tiene la intención de fortalecer su volumen regional para competir con la agenda de la OEA. Se trata de una apuesta geopolítica de difícil realización: Estados Unidos jamás avalaría un ente multilateral que permite la participación activa de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Joseph Biden ingresó en una puja global directa con China y los regímenes de Díaz-Canel, Ortega y Maduro son funcionales a la estrategia de Xi JInping en América Latina. En Washington no terminan de entender la estrategia diplomática de Alberto Fernández, cuando negocia un acuerdo final con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar los 44.000 millones de dólares que contrajo Mauricio Macri en 2018.

La respuesta a las dudas en Washington DC fueron contestadas a la distancia por Cafiero. “Nuestra política exterior es realista, y vamos a hacer lo necesario para mejorar la inserción de la Argentina en el mundo”, aseguró el canciller durante un encuentro con periodistas que integran el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

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