Congelamiento de precios: el Gobierno expone su máximo nivel de temor camino a las elecciones

Guzmán había alertado sobre el salto inflacionario de septiembre. Pero pensaba en un octubre más acotado. La llegada de Feletti fue la primera reacción, con otro pronóstico

Alberto Fernández, al exponer ayer en el Coloquio de IDEA. Adbirtió sobre la suba de precios
Alberto Fernández, al exponer ayer en el Coloquio de IDEA. Adbirtió sobre la suba de precios

Alberto Fernández cuidó un poco el adjetivo tal vez por la platea. En su discurso ante el Coloquio de IDEA, calificó como “incompresible” la escalada de precios de la canasta familiar en septiembre y en lo que va de octubre. Más directo, Roberto Feletti dijo en una entrevista que el monitoreo de los últimos quince días muestra una proyección “alarmante” de la inflación. Es una advertencia a los empresarios, en medio de la ofensiva para congelar precios, pero también un indicador del temor del oficialismo camino a las elecciones y, tal vez, pensando en el proceso posterior.

La luz de alarma había sido encendida internamente cuando todo el oficialismo -el Gobierno, el kirchnermismo duro y en particular La Cámpora, y los intendentes propios del Gran Buenos Aires- estaba enfocado en el análisis pormenorizado de los números de la derrota en las PASO. Pasado el primer cimbronazo, había que buscar una respuesta. Y la lectura, reduccionista, apuntó a la economía como causa casi excluyente. Eso generó como reacción el plan “plata en el bolsillo”, o “platita”, en la versión más descalificante.

En los últimos días, surgieron dos indicios preocupantes para el oficialismo. Uno, la tendencia persistente del alza de precios, analizada otra vez como hecho y no como efecto. Y otro, las encuestas con cifras sobre imagen de sus principales figuras y proyección de votos que no muestran al menos hasta ahora el efecto imaginado con los anuncios que se suceden desde la semana posterior a la crisis de Gabinete.

La mayoría de los consultores coinciden en un punto con el análisis del resultado de las primarias asumido por buena parte del oficialismo: la crisis económica y social -agravada por el manejo de la cuarentena y las restricciones posteriores- golpeó profundamente en los distritos que el peronismo tradicional y el kirchnerismo consideran “propios”. El Frente de Todos anotó bajas de más de 20 puntos en algunos barrios del segundo y tercer cordón del Gran Buenos Aires. Y retrocedió incluso en los municipios donde se impuso sobre Juntos por el Cambio.

Martín Guzmán, atento al frente externo. Antes, había anticipado el registro inflacionario en ascenso
Martín Guzmán, atento al frente externo. Antes, había anticipado el registro inflacionario en ascenso

Resulta claro en cualquier abordaje -los resultados de las PASO y las encuestas- que la inflación es el factor más corrosivo en la vida diaria especialmente en los sectores más vulnerables, junto con la inseguridad, que volvió a golpear con casos trágicos en los últimos días. De todos modos, la lectura mecánica desconoce otros elementos que habrían pesado por sí solos o potenciado el cuadro, como las imágenes de privilegios del poder y la subestimación del electorado.

El primero en hacer pública la nueva trepada inflacionaria fue Martín Guzmán. Buscó restarle sorpresa y acotar las proyecciones. Lo hizo frente a empresarios de la construcción antes de que el INDEC difundiera sus datos: dijo que el registro de septiembre superaría la marca de agosto -pasó de 2,5% a 3,5%-, pero que era un sobresalto en una marcha a la baja. Se cortaba así una sucesión de cinco meses con índices significativos pero descendientes. El Presidente y el nuevo secretario de Comercio Interior blanquearon ahora que octubre no se presenta mejor. Y también por eso, el congelamiento apunta a retrotraer precios al inicio del mes.

Está claro que los datos del IPC fueron desarmando las cuentas oficiales para este año y que la proyección pone en crisis el Presupuesto 2022. Con un agregado: el proyecto enviado al Congreso plantea para el año que viene una inflación anual del 33% -más de 15 puntos por debajo de este año-, pero con una poda de subsidios que demandaría aumentos de tarifas hoy pisadas, como las gas y energía eléctrica.

La historia de los controles de precios, desde el Edicto de Diocleciano a la fecha, está escalonada por necesidades de emergencia y frustraciones. En el caso actual, existen preocupaciones inmediatas, receta conocida, posibles efectos negativos y limitaciones prácticas, empezando por la dispersión de bocas de venta más allá de las grandes cadenas de supermercados.

Con todo, la incorporación de Feletti buscó acelerar decisiones. Mandan los tiempos de campaña cuando restan cuatro semanas hasta los comicios. Y los reacomodamientos internos, según los resultados. La idea de control también apuntaría a la etapa poselectoral. En lo inmediato, Feletti se reunirá el lunes con los empresarios y se verá cómo sigue la ofensiva.

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