El rumor empezó a tomar cuerpo semanas atrás cuando, posteriormente a la carta de Cristina Fernández de Kirchner, una seguidilla de versiones ligadas a cambios en el Gabinete invadieron el universo de la política. Se decía que un intendente iba a suceder a María Eugenia Bielsa al frente del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat nacional. Y, por lo bajo, desde Casa Rosada todos los dedos señalaban hacia el sur del Riachuelo. En Avellaneda, durante los últimos 11 años, Jorge Horacio Ferraresi hizo de la obra pública y la política social un caballo invencible para su gestión como Intendente.
Ferraresi es ingeniero egresado de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y peronista, si se puede decir, de izquierda. Ocupó desde agosto de 2009 -y hasta ahora- el cargo de jefe comunal de Avellaneda, una ciudad de corte histórico industrial y productivo, vecina al sur de la Capital Federal, con cerca de medio millón de habitantes.
Su primera aproximación al manejo del poder ejecutivo municipal no fue por los votos. Sucedió a Baldomero “Cacho” Álvarez, quien por el éxito que tuvo al crear el programa Envión para formar a chicos pobres en talleres de oficio (junto a la actual titular de la Sedronar, Gabriela Torres) y gracias a su manejo “del territorio” conurbano, fue convocado por Daniel Scioli a sumarse a su gabinete provincial tras la derrota electoral de 2009.
“Cacho” aceptó el cargo de Ministro de Desarrollo Social bonaerense y para su silla en el despacho principal del 2do. piso en palacio municipal de Güemes 835 ungió a su secretario de Obras y Servicios Públicos, su funcionario más destacado por relevancia política, contracción al trabajo y, sobre todo, porque concretaba lo que “el vecino” de Avellaneda pedía y podía ver: asfalto, luces en calles oscuras, plazas renovadas y tinglados nuevos para los clubes de barrio azotados post crisis 2001.

Ferraresi había sido clave para Álvarez. Asumió en su gabinete a los 32 años y estuvo al frente de Obras Públicas de 1991 a 1999 y de 2003 a 2009 (en el medio, mientras en Avellaneda gobernó la Alianza, trabajó en el Onabe, el Organismo Nacional de Bienes del Estado, actualmente Agencia de Administración de Bienes del Estado) y ese modelo que diseñó como Secretario lo aplicó en su gestión: el maridaje entre militancia y profesión.
Se metió en la política a los 14 años, influenciado por su padre, Alfredo Ferraresi, secretario general del Sindicato de Empleados de Farmacia hasta su muerte (2013) y uno de los fundadores de la CGT de los Argentinos de Raimundo Ongaro, en la línea ideológica de John William Cook.
De hecho, Ferraresi se llama Jorge por Jorge Di Pascuale, compañero de su papá en el sindicato y desaparecido en 1977 durante la última dictadura militar, cuyos restos fueron hallados en fosas comunes descubiertas a mediados de los 2000 justamente en el cementerio de Avellaneda.
Sin embargo, aunque suele repetir que de niño con su padre fue más a actos políticos que a jugar a las plazas, nunca militó junto a él. Mientras Alfredo estaba en el MUSO (Movimiento de Unidad, Solidaridad y Organización) con Antonio Cafiero, su líder, abuelo de Santiago, actual jefe de Gabinete, los primeros pasos del Jorge adolescente en la política organizada fueron en la Intransigencia Peronista, con Vicente Saadi, Andrés Framini y Susana Valle.

Ferraresi se hizo kirchnerista en el alba del movimiento que lideraron los patagónicos desde 2003. Y nunca más se despegó de esa identidad, al punto que convertirse en vicepresidente del Instituto Patria, creado por Cristina Kirchner en 2015.
Los que están cerca suyo destacan que fue de los pocos hombres de la política que nunca dio por terminada la carrera de la ex presidenta. Es concreto que se mantuvo a su lado en el postgobierno.
De hecho, las demostraciones de identidad política son diversas: Ferraresi inauguró dos edificios municipales con los nombres de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner y juró en la asunción de su último mandato -elecciones que ganó con el 60%- por “la memoria viva de Perón, de Evita y de Néstor, y por la demostrada lealtad hacia Cristina”.
En su asunción, fue un niño el que le tomó juramento. Los encargados de leer la fórmula fueron estudiantes de escuelas del municipio: "Ingeniero Jorge Ferraresi, ¿jura por la Patria, por Avellaneda y su gente, por los que dieron la vida o perdieron su libertad por no claudicar en su lealtad al pueblo argentino, por la memoria viva de Perón, de Evita y de Néstor, y por la demostrada lealtad hacia Cristina, desempeñar con honestidad, valor y patriotismo como lo hizo siempre el cargo de intendente de la Ciudad de Avellaneda?”, introdujo uno de los chicos antes del clásico “Sí, juro” del funcionario.
Finalmente, a coro, los niños replicaron “Si no lo hace, que la Patria y el pueblo te lo demande”, y mientras abundaban los aplausos se fundían todos -intendente y pequeños- en un abrazo.
“Yo actúo por convicciones”, le respondió al periodista Jorge Fontevecchia meses atrás, cuando le preguntaron por el contenido marcado de su jura, como de homenajes a Fidel Castro o Hugo Chávez. “Las cuestiones polémicas concluyeron con que yo saqué el 61% de los votos en 2019”, agregó.
La gestión Ferraresi, la base del resultado de esa elección histórica para las estadísticas locales, se caracterizó por la construcción y refacción de escuelas, la política social entorno al deporte (con una pileta olímpica para el alto rendimiento y piscinas barriales, climatizadas y gratuitas para los vecinos) y la entrega masiva de anteojos para leer, computadoras (incluso durante la etapa que el programa se discontinuó a nivel nacional) y bicicletas a todos los alumnos de escuelas públicas de Avellaneda.
En el reportaje citado párrafos arriba Ferraresi contó que fue Néstor Kirchner en 2003 quien lo ayudó a entender su identidad y sentimiento políticos. “Esas cuestiones se saldan con el tiempo. El primero que me hizo reconstruir esa historia fue Néstor Kirchner. Mi rol en la municipalidad era el de secretario de Obras Públicas. Por una cuestión normativa, la provincia de Buenos Aires no hacía obras de vivienda en el conurbano bonaerense. Néstor Kirchner definió el primer programa de urbanización de villas. Néstor vino a inaugurarlas. Cuando bajó de su camioneta, lo primero que preguntó fue dónde está Ferraresi. Sabía que yo era el hijo de mi viejo. Me abrazó y me hizo una descripción rápida de la trayectoria de mi viejo”, contó.
El intendente de Avellaneda volvió a evocar aquellos inicios alrededor de la construcción de viviendas en barrios populares de su ciudad en mayo de este año, cuando fue destacado por el presidente Alberto Fernández, al registrarse el brote de Covid-19 en Villa Azul, un barrio popular compartido por Avellaneda y Quilmes: del lado del nuevo ministro se habían levantado viviendas, del lado que ahora gobierna Mayra Mendoza, la miseria quedó expuesta por cadena nacional.
“Villa Azul es el ejemplo más claro de la injusticia”, aseguró Fernández y elogió a Ferraresi: “Se ocupó de que se convierta en un barrio, con calles, luz y cloacas. Cuando testeás a los que viven del lado de Avellaneda los contagios son mínimos y del otro son muchos".
Después de 11 años ininterrumpidos, en los que concretó desde un obsesivo plan de inaugurar una obra por día durante un año hasta un show gratuito del trovador cubano Silvio Rodríguez para 100 mil personas, Ferraresi deja su despacho de Avellaneda, donde se destacan fotos con Néstor y Cristina y una camiseta roja enmarcada que lo convirtió siempre en un bicho raro en la ciudad donde conviven Independiente y Racing, la de Argentinos Juniors.
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