Reforma judicial: el ruidoso silencio de Comodoro Py

Con "apatía" y desconfianza, los jueces y fiscales de Retiro esperan la avanzada oficial con la reforma judicial que se debate en el Congreso. De lo que están hartos, dicen, es de que la política los acuse de ser "los malos de la película"

Comodoro Py
Comodoro Py

Pasaron dos semanas desde que el presidente Alberto Fernández presentó en el Salón Blanco de la Casa Rosada su anunciada y postergada reforma judicial. La iniciativa ya comenzó a debatirse en el Senado, comandado por Cristina Kirchner, y en breve se encaminará al desafío de la Cámara baja, donde el oficialismo dará pelea para sumar voluntades ante una oposición que se abroqueló contra el proyecto. Dicen que la jugada esconde un “plan de impunidad” para la vicepresidenta que costará 4 mil millones de pesos anuales. Académicos y asociaciones cuestionaron el proyecto.

Pero también salieron a criticarlo los propios jueces: la Cámara del Crimen, que ve en esta iniciativa su partida de defunción; los tribunales orales de ese fuero porque temen correr la misma suerte en la justicia nacional; y la Cámara Civil y Comercial Federal, porque el proyecto los fusionará con el fuero contencioso administrativo.

En donde se oye un ruidoso silencio es en los tribunales de Retiro. Precisamente el objetivo central de la reforma busca licuar el poder de Comodoro Py. Hace un año, para las PASO, Cristina Kirchner cosechaba 13 procesamientos y siete prisiones preventivas, todas ellas dictadas por el fallecido Claudio Bonadio y Alberto Fernández le ponía nombre a un grupo de magistrados que iban a tener que dar explicaciones por lo que habían hecho en los años de gobierno de Mauricio Macri.

“¿Hablar, para qué?”, respondió uno de los jueces de Comodoro Py cuando Infobae le preguntó sobre el avance del proyecto ya en debate público y que tiene en la mira al edificio más famoso del Poder Judicial. “Todo lo que se diga va a ser usado en nuestra contra para seguir alimentando al monstruo”. Y continuó: “Ya nos usó el macrismo. Hicieron una auditoría para decir que teníamos causas escondidas y lo único que encontraron es que los problemas de las demoras están en el propio sistema. Si por el mismo sueldo, voy a tener una sola secretaría. Mejor, vamos a trabajar menos. Ahora ¿van a mejorar el problema del funcionamiento? Claramente no”.

Alberto Fernández con la ministra de la Corte Elena Highton al presentar la reforma (foto Presidencia de la Nación)
Alberto Fernández con la ministra de la Corte Elena Highton al presentar la reforma (foto Presidencia de la Nación)

Con la pandemia, los jueces ya no circulan por los pasillos de tribunales pero, a diferencia de otros tiempos, esta vez ni siquiera se activaron con fuerza los mensajes por whatsapp.

Hoy solo están ocupados nueve de los doce juzgados federales. “El fuero sin Claudio Bonadio o Rodolfo Canicoba Corral no es el mismo”, afirman en tribunales. El proyecto oficial promete sumarles los 11 juzgados del fuero penal económico y esos agregarles otros 23 juzgados que lleguen del fuero de instrucción y que se harán cargo de las causas nuevas que se inicien apenas el cambio entre en vigencia. En total serán 46 juzgados para investigar el crimen federal en la primera instancia.

El silencio se convirtió en una decisión elegida. ¿Por qué? “Porque lo que hay es una sensación de apatía generalizada”, describió uno de los jueces ante Infobae.Además, cada vez que salís y decís lo que te parece, piensan que lo decís porque te querés afianzar en tu poder”.

“Dicen que somos la corporación macrista. Qué macrista si el macrismo no paró de pegarnos. Acá nadie va a mover nada. Que hagan las reformas que quieran. ¿Cuántos vamos a ser? ¿Cien? Que lo hagan. Es el Gobierno el que tiene que explicar la bondad de este proyecto”, remarca.

Otro de los jueces consultados para esta nota agrega: “hay un gran hartazgo. Nos tiran siempre de las orejas. La política siempre pidió que Comodoro Py les resuelva los problemas. Y después nos dan vuelta la cara diciendo que el problema somos nosotros”.

“Callar es decir un montón de cosas”, afirma un camarista. “La reforma es necesaria, pero no es esta. Se la pasan diciendo que hacemos las cosas porque somos ‘tiempistas’. Y no se imaginan la presión que tenemos cuando sacamos un fallo por la interpretación política que se le va a dar cuando lo que estamos haciendo es resolver cuestiones de derecho. A todo se le va a dar una interpretación. Nos prestan demasiada atención”. Precisamente, el magistrado resaltó: “este proyecto no tiene ni una coma sobre cómo deberían ser los tiempos de la justicia”.

Tampoco está claro, para Comodoro Py, cómo este proyecto podría terminar con los llamados “sótanos de la democracia” de los que habló Alberto Fernández, al denunciar la connivencia entre servicios de inteligencia y sectores de la justicia. “Aún con todas las críticas que se le hacen a Comodoro Py, este es un fuero iluminado permanentemente; está lleno de periodistas que se enteran de lo que hacemos todo el tiempo. Hay fueros mucho más oscuros – destaca un cuarto juez ante Infobae -. Pero además, las malas prácticas son transversales. No es que hay malos en Py y buenos en otro lado. En todos lados, las proporciones son las mismas. Así que si aumentas el número de juzgados, vas a tener la misma cantidad de malos y buenos jueces que antes”.

En su caso, la palabra elegida frente a este proyecto es “desconcierto” y “decepción”. “La famosa reforma es ampliar y juntar fueros, nada más, frente a un sistema acusatorio que está llegando. Es un absurdo”, afirma.

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Hoy en día, los tribunales de Retiro ya no están tan colapsados como hace dos años. No solo por la pandemia. El traspaso de las casos de drogas menos complejos al fuero porteño alivió el trabajo. No hay mega-causas de corrupción. Y tampoco tantos expedientes recientes. ¿Por qué? Como una antesala del sistema acusatorio, varios jueces están delegando las denuncias directamente en las fiscalías. Y ahí se da una curiosidad, dicen: algunos fiscales son más criteriosos a la hora de abrir imputaciones, sin una acusación concreta o con un objeto determinado. Es como que, de alguna manera, ya comenzó a funcionar de una forma sui-generis el sistema acusatorio que ya se aplica en Salta y Jujuy y que llegará en dos años a la Capital Federal.

Lo que está claro, coinciden los consultados, en que esta reforma no piensa en el dinero que requiere esta transformación. “Los recursos no son solo sueldos”, afirman desde un edificio donde el año pasado se rebalsaron las cloacas y los tribunales orales juegan al fixture para saber cuándo podrán hacer audiencias de un juicio.

“No cuestiono las cosas según de quién venga –dice una jueza-. Hay mucho prejuicio ideológico y el proyecto no es de los peores. Pero eso sí: son parches. ¿Van a traer más jueces? ¿Qué nos perjudica? El problema es otro: dónde los van a meter. Porque si para el doble de gente vamos a tener el mismo inodoro que usa todo el piso vamos mal. El mismo sistema informático no funciona y no hay salas suficientes para llevar adelante las audiencias. El edificio se cae a pedazos”.

Y aquí es donde los cuestionamientos internos de los protagonistas de Py dejan lugar a las preguntas. “Esta reforma es mala, pero lo que es realmente malo es la oportunidad –señala uno de ellos-. Supongamos que consiguieran los votos en el Congreso y sale la ley. El Gobierno no tiene los votos para nombrar gente. Ni siquiera tiene los dos tercios en el Senado que necesita para nombrar a Daniel Rafecas como Procurador. Esta no es la manera histórica de manejarse que tiene el peronismo. Esto hace agua en lo jurídico, en lo político, en lo presupuestario ¿No estará todo esto destinado al fracaso, a propósito?”.

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