La Corte de Rosenkrantz, ¿último bastión de la mesa judicial del macrismo?

En una reunión reciente de presidentes de Cámaras Federales y Nacionales surgieron críticas al funcionamiento del supremo tribunal, debilitado por intrigas, filtraciones y una situación que muchos califican de caótica

(NA)
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La reciente reunión de presidentes de Cámaras Federales y Nacionales fue el ámbito donde se plantearon fuertes críticas a la “Corte de Rosenkrantz”. Los presentes aseguran que la reunión había sido programada hace meses y con un temario de fuertes reclamos a Carlos Rosenkrantz, y que la idea de un comunicado sobre las palabras de Alberto Fernández nunca existió. Señalan que ese fue un trascendido que hizo deliberadamente un empleado cercano a Rosenkrantz. De ese modo cambió el eje de la reunión y no asistió. Sí lo hizo fuera de agenda, sin participar de las deliberaciones de los jueces.

El temario había sido consensuado durante meses, no sólo entre los presidentes de cámaras federales, sino recogiendo las opiniones de tribunales orales, justicias provinciales, en fin, de la gran mayoría del poder judicial. Ese temario trasunta un enojo mayúsculo y se refiere a la debilidad actual de la Corte como cabeza de un poder del Estado y como institución que debe proteger a los ciudadanos.

Los jueces señalan la poca fortaleza que caracteriza hoy al máximo tribunal, que se ha convertido en un espacio plagado de intrigas, filtraciones y operadores variopintos. Desde la designación por decreto de los ministros Rosenkrantz y Horacio Rosatti, que arrojó un manto de dudas sobre la legitimidad de origen, hasta la actitud de varios “operadores judiciales” del macrismo cuando se vanagloriaron de haber intervenido en la designación de Rosenkrantz como presidente de la Corte Suprema, con festejos que hicieron trascender en los medios de comunicación.

También impactaron fuertemente noticias publicadas acerca de los vínculos del presidente de la Corte. Su actitud de asistir a una fiesta familiar y declarar su amistad con uno de los principales operadores del presidente, Fabián ¨Pepin¨ Rodríguez Simón, las permanentes visitas a la Casa Rosada para reunirse con la “mesa judicial”, o sus fallos, siempre en minoría y a favor de lo que pedía el gobierno, generaron un manto de sospecha sobre el ex socio del estudio Bouzat-Rosenkrantz.

Carlos Rozenkrantz, hoy presidente de la Corte Suprema de Justicia, durante su comparecencia en el Senado, cuando se debatía su candidatura al máximo tribunal de la Nación (Foto: Adrián Escandar)
Carlos Rozenkrantz, hoy presidente de la Corte Suprema de Justicia, durante su comparecencia en el Senado, cuando se debatía su candidatura al máximo tribunal de la Nación (Foto: Adrián Escandar)

Los jueces escuchan también las críticas de los estudios jurídicos que se quejan abiertamente de ciertas preferencias del presidente respecto de ese estudio jurídico. Concretamente, la presencia de su socio en la audiencia pública de “Farmacity”, la falta de excusación en casos importantes vinculados a quienes habían sido sus clientes, o el uso que hace su ex socio del palco que tiene la Corte en el Teatro Colón. Algo similar ocurre respecto de los casos de la larga lista de empresas que han sido clientes suyos.

También ha influido negativamente la publicación de las designaciones de personal que hizo Rosenkrantz, con altos sueldos y sobre todo, sin respetar la carrera judicial en base al mérito.

Las críticas se extienden a la propia Corte, ya que el tribunal dejó de ser un cuerpo para ser una suma de individualidades, lo que se nota claramente en las sentencias, con votos separados, en las enormes demoras para los trámites internos que pueden llegar a que una simple licencia lleve seis meses.

Fueron disueltas la comisión interpoderes de lesa humanidad, la comisión por la lucha contra el narcotráfico, la de cárceles, la conferencia nacional de jueces y varias otras iniciativas.

En cuanto a las sentencias, el tribunal ha disminuido significativamente el dictado de fallos importantes, y no han habido “grandes precedentes”, como sucedió en períodos anteriores. La doctrina jurídica publicada en las revistas especializadas, señala varias deficiencias técnicas en los fallos, falta de estabilidad de los precedentes y oscuridad en las sentencias, ya que cada ministro opina según su voto. Los tribunales no respetan a la Corte y se sienten libres de apartarse de su doctrina. Se ha transformado rápidamente en una Corte irrelevante en términos de sentencias que iluminen al resto del Poder Judicial.

A todo ello se suma la crisis presupuestaria, la emergencia edilicia, los pedidos de desalojo de tribunales por falta de pago de alquileres; un verdadero caos.

El enfrentamiento es larvado, no es público, pero ya muestra signos de una crisis profunda que seguramente signará buena parte del 2020.

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