El primer debate presidencial obligatorio, el domingo pasado en Santa Fe (Adrián Escandar)
El primer debate presidencial obligatorio, el domingo pasado en Santa Fe (Adrián Escandar)

En simultáneo al segundo debate de los candidatos presidenciales que tendrá lugar este domingo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la sede de Ciencias Económicas se estará midiendo en tiempo real la reacción de los votantes en distintos focus group. El estudio estará a cargo del Observatorio Pulsar, un centro de investigación integrado por profesionales de esa carrera y de la de Ciencias Políticas de la UBA.

El estudio -inédito en el país- busca evaluar el impacto de los debates presidenciales en la gente que los está mirando y cómo cambia su intención de voto en función de los mismos. Lo va a medir a través de una aplicación que se descarga en la tablet o el celular, que le permitirá a los convocados para esta investigación ir registrando sus emociones y percepciones sobre las intervenciones de cada candidato a medida que se desarrolla el debate presidencial.

Esta tecnología de respuesta instantánea permite analizar, segundo a segundo, la reacción de los votantes ante un discurso político para evaluar, cuantitativamente y en tiempo real, a qué palabras o frases responden de manera negativa o positiva, solo deslizando su dedo sobre la pantalla en un sentido u otro.

Cada participación de la investigación recibirá un dispositivo con la aplicación en
Cada participación de la investigación recibirá un dispositivo con la aplicación en "cero".

Para eso, habrá 9 focus group, un método al que apelan los encuestadores cuando quieren saber por qué la gente quiere tal o cual cosa. Estarán integrados por 12 personas cada uno, la mitad hombres y la mitad mujeres, de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, que se reunirán en salones separados, cerrados, con transmisión en vivo, donde los participantes podrán ver cómodamente el debate.

Esos grupos estarán segmentados por preferencias políticas y sociodemográficas. Tres de ellos estarán conformados por ciudadanos que votaron por el Frente de Todos en las últimas PASO; otros tres, por votantes de Juntos por el Cambio; y los restantes tres por votantes de otras fuerzas o que optaron por el voto en blanco.

“No los mezclamos entre sí porque, además del registro cuantitativo con sus interacciones mientras visualizan el debate, al terminar el debate haremos una sesión convencional de focus group para conocer los motivos de sus valoraciones. Esta segmentación garantiza una mayor coherencia interna en la dinámica grupal de conversación. Si los cruzás, la conversación tiende más hacia una discusión”, le explica a Infobae Augusto Reina, politólogo, docente universitario y coordinador del proyecto.

Antes de comenzar el debate, cada participante recibirá un dispositivo con una aplicación para que realice su evaluación personal en tiempo real. La aplicación consiste en un slider continuo de arriba hacia abajo con referencias visuales que facilitan su comprensión. El eje de partida de la aplicación comienza en un punto medio “0”. Si lo que está diciendo el candidato “A” le gusta, el elector correrá el eje hacia arriba, si le disgusta, lo moverá hacia la abajo. Así, cada uno de los participantes irá proporcionando información, segundo a segundo, sobre cómo evalúan el desempeño de los candidatos. La aplicación tiene la función de transmitir la reacción inmediata de cada participante a una base de registro.

Con la aplicación se valoran al momento positiva o negativamente las intervenciones de los candidatos.
Con la aplicación se valoran al momento positiva o negativamente las intervenciones de los candidatos.

El sistema capta cada respuesta en tiempo real, junto con la información demográfica de cada participante. Durante la presentación, un gráfico de líneas se muestra continuamente en un monitor que estará en otro sector, fuera del alcance por los participantes. Las reacciones de la audiencia se recopilan segundo a segundo, lo que permitirá a los investigador determinar exactamente qué palabras, frases o conceptos mejoran o empeoran el esfuerzo de comunicación del candidato.

El post-debate

Una vez finalizado el debate, cada focus group permanecerá en su sala y comenzará una sesión en la que los participantes explicarán los motivos de sus reacciones. Se repetirán algunas de las escenas más destacadas -de acuerdo al estudio- y se abrirá el debate para comprender por qué determinadas secciones han generado más reacciones que otras.

Con una tecnología de respuesta instantánea, se visualizará en otra computadora la reacción al discurso político de diversos grupos de votantes.
Con una tecnología de respuesta instantánea, se visualizará en otra computadora la reacción al discurso político de diversos grupos de votantes.

El resultado de esta discusión post-debate ayudará a los analistas a identificar las secciones, mensajes y estímulos que provocan mayor impacto en la audiencia y, evaluar la performance del discurso político de los candidatos en el debate presidencial.

Análisis sobre la intención de voto

Además de registrar y analizar las reacciones de los focus group durante la presentación de los candidatos, el Observatorio Pulsar hará una encuesta antes de ingresar a ver al debate, otra al salir y una tercera cinco días después, para ver si hubo un cambio en la intención de voto a partir del debate

“Hay una teoría bastante extendida de que los debates refuerzan las posiciones preexistentes de los votantes, más que cambiar la intención de voto. Por eso queremos ver cuál es el efecto, y como a medida que pasan los días, el impacto se enfría, volvemos a preguntarles unos días después”, advierte Reina.

Este politólogo y presidente de la Asociación Argentina de Consultores Políticos (Asacop) agrega que en el estudio que se realizará por primera vez este domingo Pulsar, se analizará un tercer aspecto: si el debate genera o no “ganancias cognitivas”.

En el agregado de todos los canales, el debate obtuvo casi 29 puntos de rating (Adrián Escandar)
En el agregado de todos los canales, el debate obtuvo casi 29 puntos de rating (Adrián Escandar)

Así lo explica: “Hay una visión resultadista según la cual los debates se evalúan en función de si sirven o no, si producen impacto electoral. Es el punto de vista, por lo general, de las fuerzas políticas. Hay otra visión que tiene en cuenta si los debates aumentan la información que la ciudadanía tiene sobre los candidatos y sus propuestas”. Y en ese sentido, destaca que para los candidatos de las fuerzas más chicas, “un evento como el del domingo pasado, que tuvo un rating agregado de todos los canales de casi 29 puntos, les permite tener un nivel de visibilidad y conocimiento enorme, que no tendrían de otra manera”.

Auditoría de redes y medios

Por último, la investigación de la UBA realizará un relevamiento de la conversación sobre el debate en las redes sociales, así como una auditoría del ciclo noticioso en los medios (en gráfica, radio, TV e internet) que generaron los debates, desde comienzos de octubre hasta el 27, el día de la elección general.

Los resultados de la investigación estarán luego disponibles en un sitio web de consulta pública.