Rafael Grossi saltó a la fama en Argentina en noviembre del año pasado cuando se encontró el submarino ARA San Juan a apenas 10 millas del lugar donde la red internacional de monitoreo de señales nucleares a su cargo, el CTBT, había detectado un "ruido acústico" en aguas profundas apenas 48 horas después de ocurrido el accidente. Pero ahora este embajador argentino con sede en Viena que se especializa desde hace 40 años en energía nuclear podría saltar a la fama mundial: está mencionado como el eventual sucesor de Yukiya Amano, el japonés que preside el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Amano acaba de fallecer luego de una larga enfermedad. Ya había anunciado la semana pasada que en marzo próximo dejaría su cargo por problemas de salud y así Grossi volverá a soñar con ocupar ese lugar. Ahora todo se precipita. La Argentina ya hizo un intento hace unos años por ocupar la presidencia de la OIEA y perdió por pocos votos. "Que un argentino esté al frente del OIEA potenciará nuestra presencia en el mundo", expresó Grossi.

En mayo pasado el diplomático argentino fue designado para presidir los Estados Parte del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), un espacio clave del régimen internacional de desarme y no proliferación como de los usos pacíficos de la energía nuclear. Pero ahora se le abrió una oportunidad mayor y desde Viena expresó sin vueltas a Infobae: "Desde la OIEA tenemos el enorme desafío de evitar que otros países se acerquen al arma nuclear. Es un trabajo de hormiga que nadie ve pero esencial para mantener la paz mundial".

La tarea de Grossi, si logra presidir la OIEA, será gigante: desde controlar el programa nuclear de Irán que genera mucha inestabilidad en el mundo, hasta seguir los pasos de Corea del Norte o detectar el tráfico ilegal de sustancias peligrosas para construir armas nucleares en todo el planeta y su posible impacto en acciones del terrorismo.

-¿Qué posibilidades reales hay de que usted logre la presidencia de la OIEA teniendo en cuenta que el japonés Amano dejará el cargo?

-Se trata de una elección y por lo tanto se necesitan apoyos de la mayoría de los países que integran la Junta de Gobernadores del OIEA. Esto indica que se requiere el concurso de países de todas las regiones. Creo que contamos con muy buenas posibilidades. La Argentina es un país con una tradición impecable en no proliferación, un país del hemisferio Sur con capacidades notables en el campo nuclear, exportador de tecnología, con un buen y fluido diálogo con todos. En el ámbito nuclear, con los desafíos que tiene el OIEA, esto es esencial. Las posibilidades son reales.

-¿Cuáles son los pasos que se deberían dar para que Argentina logre la presidencia de la OIEA?

-El primero ha sido dado con la decisión del presidente Macri y del canciller Faurie de ir adelante y en serio con esta candidatura, que cuenta además con un sólido respaldo de todo nuestro sector nuclear. Ahora debemos hablar con todos, explicar por qué un argentino, este argentino, es la elección correcta para esta organización clave para la paz y la seguridad internacionales en este momento. En este caso y dado que los plazos se han acortado por la inesperada dimisión del director general por razones de salud tendremos que movernos con rapidez y con convicción. Contamos con la ventaja de que como candidato soy bien conocido por todos los sectores nucleares de todos los países ya que he sido jefe de Gabinete del OIEA y director general adjunto, me ocupé de las negociaciones con Irán…

-¿Cuenta la Argentina con apoyo para presidir la OIEA?

-Puedo asegurarle que sí. Sin embargo hay que ganar la elección respetando a otros candidatos pero muy seguros de nuestra posición, de nuestra visión.

-¿Cuáles son sus planes en caso de acceder a ese cargo?

-Creo que el OIEA debe atender muchos frentes al mismo tiempo. Por un lado, tenemos la situación en torno al programa nuclear de Irán, que genera mucha inestabilidad y en el que el organismo juega un papel indispensable como garante de los acuerdos que se alcancen a nivel político. He negociado muchos años en Irán y creo tener una idea bastante clara de la situación allí. Lo mismo se aplica a Corea del Norte. Debo aclarar que los acuerdos en sí son resorte exclusivo de los países, pero sin el soporte de las inspecciones y el monitoreo del OIEA son letra muerta. Ahí entra el papel de la agencia. Luego tenemos otro vastísimo capítulo que tiene que ver con evitar que otros países se acerquen al arma nuclear. Es la función de no proliferación. Un trabajo oscuro si usted quiere, de hormiga, pero hay que estar en todos los países que tienen instalaciones nucleares vigilando 24 horas sobre 24 los 365 días del año que no se desvíen materiales nucleares para fabricar armas o peor aún, que caigan en manos de terroristas. Finalmente, está toda la agenda positiva del OIEA, la que tiene que ver con la asistencia técnica, el apoyo en especial a los países en desarrollo en materia de medicina nuclear, alimentación, manejo de aguas con técnicas isotópicas, irradiación de alimentos y mucho más. Es el lado oscuro de la luna, lo que la gente ignora de la tarea del OIEA y acaso uno de sus perfiles más nobles. Como ve, una tarea enorme. Mi intención es reforzar toda esa agenda y abrir el OIEA aún más a las necesidades del desarrollo económico. Quiero integrar al sector privado para que nos ayuden a apoyar la difusión de las tecnologías nucleares en medicina, salud, agricultura como ya lo hacen en el ámbito de las Naciones Unidas en otras organizaciones del sistema. Quiero que los países que continúan en la vía de la generación nucleoeléctrica, y que son cada vez más, lo hagan de manera segura y medioambientalmente sustentable. Quiero trabajar muy fuerte en la temática de género integrando cada vez más mujeres a este ámbito tradicionalmente dominado por hombres. La Argentina tuvo dos presidentas de la CNEA, Emma Pérez Ferreyra y Norma Boero. Karen Hallberg, una científica nuclear argentina, acaba de ganar el premio L'Oreal. Podemos hacer eso y mucho más. El OIEA es una herramienta formidable de paz y desarrollo.

-¿Qué importancia tendría para Argentina ocupar ese lugar y cuáles serían sus beneficios?

-Los países buscan constantemente el liderazgo en posiciones internacionales. ¿Es un dato obvio, verdad? China tiene la FAO (después de Brasil) y la ONUDI, Francia la UNESCO, la OMC Brasil, Portugal la ONU (antes Corea) Etiopía la OMS, Japón hasta ahora el OIEA, y así podemos seguir… ¿Por qué lo hacen? ¿Para el beneficio de una candidata o de un candidato? ¡Lo dudo, el trabajo es enorme! (Risas). El liderazgo en la gobernanza mundial en un tema determinado proyecta la imagen y las posibilidades de ese país, su perfil, su lugar en el concierto de las Naciones, su capacidad de contribuir. Sería extraño promover un connacional en la OPEP pero no lo es en el OIEA, el ámbito nuclear, única área estratégica donde la Argentina tiene voz, presencia, logros y proyección. Somos el primer país en América Latina en haber operado una central nuclear, somos el único que exporta reactores, ahora apostamos fuerte al área de reactores modulares pequeños como el Carem actualmente en construcción y que será una solución energética para muchos países. Ahí están la CNEA, ahí está INVAP. Argentina es un gigante en materia de alimentos pero ¡podemos exportar más que eso! Y ya lo hacemos. Que un argentino esté al frente del OIEA es lógico, fluye naturalmente de todo lo anterior. Potenciará nuestra presencia en el mundo. Y algo importante, tenemos un recorrido notable en esto, no sé si hay además del tema Malvinas un punto en donde todos los sectores argentinos tengamos un punto de encuentro y coincidencia tan grande como el nuclear. Lo nuclear es un reflejo de la ola argentina tecnológica, científica, de excelencia. Es un mensaje que esta candidatura transmite y proyecta con orgullo.

-¿Hay peligros en el campo nuclear ante el avance de los programas nucleares de Irán?

-Como decía antes, el tema Irán figura muy alto en la agenda internacional. Hay que evitar que se desarrollen armas nucleares en ese país. El OIEA es el garante indispensable de ese proceso. Existía un acuerdo, ahora ese acuerdo está en entredicho. Desde el OIEA no podríamos reemplazar la voluntad política de los países pero podemos mostrar las vías para que por la vía de controles efectivos las amenazas desaparezcan, las dudas se aclaren. Los peligros existen. El OIEA es parte de las soluciones.

-¿La buena sintonía con Estados Unidos puede ayudar a que Argentina ocupe la presidencia de la OIEA?

-¡Indudablemente! Pero el OIEA requiere del apoyo y del acompañamiento de muchos más. Es un organismo multilateral, por lo que pensar que contar con el endoso de uno basta es un error. Hay que hablar con todos, convencer a todos, lograr que el próximo director general del OIEA sea un interlocutor confiable y respetado por todos. Nada puede hacerse en el ámbito nuclear sin el concurso de los actores relevantes.

-¿Cuáles cree que deberían ser los objetivos de la OIEA para el futuro que hasta ahora no se cumplieron?

-El OIEA tiene un papel central para mantener la paz y la seguridad internacionales. El OIEA es el ojo disuasivo de todos, no de los más poderosos, sino de todos, para evitar aventuras proliferantes, el OIEA es el soporte de la cooperación técnica internacional en ciencia y tecnología nuclear. Es una tarea constante que nos exigirá un trabajo arduo. Los objetivos del OIEA se renuevan cada día. Veo un espacio cada vez más amplio para esta organización en el marco de los objetivos de desarrollo sustentable de las Naciones Unidas. Tengo una profunda convicción y creo que podemos alcanzar esta posición tan importante sobre las mejores bases: un país no proliferante, tecnológico, con vocación de paz, abierto al mundo. Yo aporto mis casi cuarenta años de trayectoria en esto.

-¿Qué le dejó como lección y qué recuerda de aquel hallazgo de las coordenadas para dar con el submarino ARA San Juan que ustedes habían alertado?

-Aquella experiencia fue movilizante y tremendamente emocionante. A las 48 horas del incidente me pareció evidente que la red internacional de monitoreo del CTBT basado en Viena (el tratado que controla que no haya ensayos de armas nucleares) que cuenta con estaciones sismológicas e hidroacústicas submarinas en todo el mundo, podría haber captado algo que fuera de utilidad en nuestra búsqueda. Me acerqué al CTBT y aunque esta no era su función, generosamente "peinaron" la mirada de datos de todas sus estaciones. Y así, en pocos días pudimos saber qué había ocurrido y no solo eso. Se dieron las coordenadas geográficas aproximadas. El submarino ARA San Juan se encontró a 10 millas náuticas de ese lugar que se reconstruyó sobre la base de indicadores acústicos. Fue algo estremecedor y muy triste sin dudas, pero quedó el magro consuelo de haber contribuido a traer algo de paz a las familias de nuestros héroes. Si me permite, quiero destacar la tarea de nuestros expertos hidroacústicos liderados por la doctora Silvia Blanc que con medios limitados se integraron a los equipos del CTBT y que impresionaron por su capacidad y la justeza de sus cálculos.

-¿Qué opina de los proyectos nucleares del gobierno de Macri que incluyen la construcción de una central nuclear con financiamiento y tecnología de China?

-El programa nuclear argentino requiere continuidad y también diversificación tecnológica. Nuestras centrales nucleares son del tipo uranio natural-agua pesada y la nueva central será la primera del tipo PWR, que es la tecnología del 80% de las centrales en funcionamiento en el mundo. China tiene 46 reactores nucleares en funcionamiento y unos 15 en construcción. Es un proveedor con amplio manejo de todas las tecnologías en el mercado. Es interesante diversificar la flota y permitirnos ingresar en un área que hasta ahora desconocíamos. Se abrirán puertas de cooperación tecnológica con países que tienen este tipo de centrales o similares y se fortalecerá nuestro sector nuclear. Las cuestiones de financiamiento las desconozco ya que son resorte de la Subsecretaría de Energía Nuclear, pero sí sé que han buscado en línea con nuestra tradición y nuestras capacidades integrar el máximo posible de componentes locales. Al mismo tiempo continuaremos con la línea tradicional cooperando con Canadá en las centrales tipo CANDU.