Alberto Fernández recibe a diversos dirigentes en su comando de campaña, ubicado en México al 300, muy cerca de la Casa Rosada. Cristina Fernández, en tanto, planifica sus actos proselitistas en el Instituto Patria, una casona antigua enclavada en Congreso y, a casi tres kilómetros de ahí, en un edificio sobre la Avenida Libertador al 800, se encuentran las oficinas de Sergio Massa.
Los tres candidatos más influyentes del Frente de Todos están físicamente cerca, pero hasta ahora decidieron intercambiar chats de ocasión y planificar en soledad qué hacer para derrotar a Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto. No hay un comité de campaña unificado, y aún no tienen previsto sacarse una foto que muestre a los tres juntos sonriendo para la ocasión.
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Cristina recibe a Alberto, y Alberto tomó café con Massa, y dos veces Massa aceptó moverse al Instituto Patria para ajustar las cuentas con CFK. Sin embargo, cada uno planifica con sus equipos cómo ejecutar una campaña proselitista que encaje con sus finanzas y su perfil político.

Fernández y los gobernadores
El plan de campaña de Fernández (Alberto) consiste en visitar todas la provincias, hacer notas periodísticas y confrontar con Mauricio Macri. El candidato a Presidente del Frente de Todos no sabe de redes sociales, no le interesa contratar un gurú sociólogo que despliegue encuestas sofisticadas y se apoya en un puñado de asesores políticos que cantan la Marcha Peronista desde 1970.
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El ex Jefe de Gabinete recorre las provincias para apoyarse en los gobernadores partidarios que, al final del día, tienen caja, territorio y tropa. Además, sabe qué peso político tiene La Cámpora, y prefiere estar preparado si llega el momento de definir quién manda en caso de vencer a la fórmula de Juntos por el Cambio.
El precandidato a Presidente del Frente de Todos es un estudioso de la historia del peronismo, y ya aprendió que es difícil que dos liderazgos partidarios pueden compartir el poder en el mismo espacio temporal.
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Sucedió con Juan Domingo Perón y Augusto Timoteo Vandor, y pasó entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde. El "Lobo" Vandor fue asesinado en sus oficinas de la UOM (lo que se denominó "Operativo Judas") y Duhalde sólo fue presidente por la caída de Fernando de la Rúa.
En este marco histórico político, Fernández suma gobernadores y promete acuerdos institucionales entre el Estado y las provincias si finalmente accede a la Casa Rosada.
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Los gobernadores sonríen ante las promesas del candidato opositor, y se aprestan para una eventual disputa post elecciones: ya observaron como La Cámpora derrotó a los intendentes del conurbano en el armado de las listas, y no quieren que esa experiencia se repita sobre sus propios territorios, gabinetes y finanzas públicas. Por eso, para ellos, Alberto es una garantía política.

Fernández y su libro de memorias
Cristina, por su lado, hace campaña apoyada en su éxito editorial y aplicando su poder interno a través de Máximo Kirchner, líder de La Cámpora. Respecto al libro "Sinceramente", la expresidente viaja por el interior, invita a personalidades locales y hace un discurso que combina la apología militante y la crítica filosa a Macri, Pichetto y María Eugenia Vidal.
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CFK tiene montada una estructura básica de redes sociales -que construyó cuando era Jefe de Estado-, y sobre ella postea su mirada sobre la agenda política y sus propios actos de campaña. Cuando Massa decidió plegar su Frente Renovador a Unidad Ciudadana, Cristina le dio la bienvenida con un like a uno de sus vídeos de campaña.
La expresidente habla con Alberto y chatean vía WhatsApp, pero no comparten asesores, no recaudan fondos juntos y ni siquiera se sacaron una foto cuando presentaron su fórmula presidencial.
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CFK viajará al Chaco en los próximos días, un escenario político que exhibió -por primera vez-, las diferente perspectiva que tiene con Alberto para armar las listas provinciales. En esa provincia, sutilmente, Cristina le explicó a Alberto quien manda y quien es el mandado.

Massa y su estrategia electoral
El precandidato a gobernador bonaerense del Frente de Todos tiene un aparato moderno para hacer campaña electoral, junta fondos por su cuenta y aún no decidió cuando aparecerá al lado de Alberto y Cristina. Massa es muy cuidadoso de las formas proselitistas, y se tomará su tiempo antes de subir al escenario o tomarse una fotografía con la fórmula presidencial de su nuevo espacio político.
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Massa habla con Alberto, y trata de esquivar los contactos con CFK. No olvida qué sucedió cuando violaron su seguridad familiar, y desde una perspectiva electoral, todos los sondeos que hizo aseguran que pierde votos e imagen política si aparece al lado de la expresidente.
El precandidato a diputad viajará al exterior -Gran Bretaña e Israel- en los próximos días, y recién a su regreso iniciará formalmente su campaña electoral. Por el momento definió caminar solo la provincia de Buenos Aires, y con el correr de los días asumirá si posa al lado de CFK y Alberto. Con Alberto no tiene problemas: aún le duele en las tripas ver su imagen al lado de Cristina.
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