Cuatro presidentes, más de 190 cancilleres, 1.500 participantes, 22 sesiones plenarias y la fuerte apuesta por reforzar la cooperación entre países a nivel mundial. En ese contexto comenzará hoy la segunda cumbre de Naciones Unidas sobre la Cooperación Sur-Sur que se realizará en Argentina.

Hace 40 años surgió el denominado Plan de Acción de Buenos Aires (PABA) de esta conferencia de cooperación Sur-Sur de la ONU y es por ello que la apertura de esta cumbre que comienza hoy y que durará tres días significará un verdadero hito para la historia de la diplomacia de la Argentina.

"Nos interesa potenciar la cooperación mundial y la Argentina tiene más de 150 proyectos de cooperación con el mundo donde sabemos que nuestro país tiene mucho por aportar en materia de salud, asistencia agropecuaria, tecnología. Este valor de la cooperación es fundamental para el desarrollo de los países reunidos en esta cumbre", explicó a Infobae el canciller Jorge Faurie.

Junto al secretario general de la ONU Antonio Guterres, el presidente Mauricio Macri dejará inaugurada hoy a las 10 la cumbre que se realizará en el Centro de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires y buscará llevar un mensaje de afirmación de la diplomacia de la cooperación como eje de desarrollo de los países.

Entre los 1.500 participantes hay líderes de organizaciones internacionales, diplomáticos, académicos y especialistas de las distintas temáticas que conforman la agenda de la conferencia. Se prevé que haya 22 sesiones plenarias y más de 100 reuniones de trabajo paralelas.

Hasta la semana pasada el secretario general de la ONU no había confirmado su presencia en Buenos Aires pese a las invitaciones reiteradas del gobierno argentino. Se especuló con que Guterres temía que en la cumbre surgiera el debate de la crisis en Venezuela y se mezclaran los temas.

Sin embargo, la semana pasada el canciller Faurie fue terminante: "La conferencia no tiene el tema de Venezuela como eje de debate pero es muy probable que muchos de los países presentes vayan a evaluar la cooperación humanitaria en medio de la situación de crisis que vive Venezuela".

El canciller Jorge Faurie (Reuters)
El canciller Jorge Faurie (Reuters)

Se espera que luego de la sesión plenaria y los debates haya una reunión de clausura donde surgirá un nuevo Plan de Acción de Buenos Aires (PABA+40). Este documento se conocerá cuatro décadas después del Plan de Acción que fue adoptado por la ONU en 1978, en otra cumbre que también tuvo como sede a la capital argentina, y en la que entonces los países en desarrollo definieron un conjunto de estrategias y recomendaciones para llevar adelante los temas de cooperación técnica.

La conferencia multilateral es la cumbre de cooperación más importante del mundo emergente y en su transcurso se debatirán y analizarán el intercambio de experiencias y conocimientos con el objetivo de fortalecer las capacidades de los Estados.

El presidente Macri inaugurará la cumbre a las 10 en la sede del CEC, ubicada en avenida Figueroa Alcorta y Pueyrredón, en el barrio porteño de Recoleta. Previo a ello mantendrá una audiencia con el secretario general de las Naciones Unidas y realizará una recorrida junto a los demás jefes de Estado presentes por los distintos pabellones que albergará la conferencia, entre ellos, los de Argentina, Naciones Unidas, China, Paraguay, Uruguay y Chile.

Más tarde, Macri continuará su agenda con una reunión que mantendrá con la presidenta de Estonia, Kersti Kaljulaid. Y a las 11 se reunirá con el rey Mswati III de Suazilandia y con la diplomática ecuatoriana María Fernanda Espinosa, Presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Hacia el mediodía, Macri tiene previsto un almuerzo en la residencia de Olivos con los presidentes de Uruguay, Tabaré Vázquez; de Paraguay, Mario Abdo Benítez, y de Chile, Sebastián Piñera. Pero en este caso, la agenda no será exclusivamente de la cumbre Sur-Sir. Se abordará el tema del Mundial 203o al que aspiran presentarse los cuatro países de la región y naturalmente se dialogará sobre la reunión el viernes en Chile donde los presidentes de América latina en su gran mayoría buscan desterrar la UNASUR para dar pie al Prosur, un espacio menos ideologizado y más pragmático que el bloque bolivariano que surgió hace 15 años al calor de Higo Chavez, Lula Da Silva, Néstor Kirchner y Evo Morales.