Xi Jinping y Macri en Olivos, en conferencia de prensa durante el G20 (Foto: Adrian Escandar)
Xi Jinping y Macri en Olivos, en conferencia de prensa durante el G20 (Foto: Adrian Escandar)

Finalmente el pragmatismo y la paciencia china se impusieron tras una larga puja interna de la Casa Rosada con resultados concretos: el gobierno de Mauricio Macri decidió reactivar el cuestionado acuerdo con la administración de Xi Jinping para avanzar en el proyecto de construcción de la IV central nuclear en la Argentina, con una inversión global de 7.900 millones de dólares.

Luego de varios meses de un arduo debate interno en el Gobierno sobre la oportunidad o no de avanzar con el proyecto nuclear en medio de la actual coyuntura económica, el presidente Macri decidió dar el visto bueno y ordenó poner en marcha los lineamientos de un acuerdo que empezará a regir en el 2021. Según coincidieron ante Infobae funcionarios de la Cancillería, el Ministerio de Hacienda y la Secretaría de Energía, la decisión del Gobierno de avanzar con la IV Central Nuclear se tomó hace 15 días luego una rebaja de casi USD 1.000 millones que logró la Argentina para el financiamiento base de inversión de la central que originalmente era de USD 9.000 millones y que ahora será de USD 7.900 millones.

No sólo eso: el Gobierno consiguió también que China aporte un préstamo adicional de USD 2.500 millones que serán de libre disponibilidad del Tesoro Nacional. Todos estos préstamos empezarán a pagarse recién en el 2021 con lo cual el Gobierno cree que la actual coyuntura económica no se verá afectada por estos desembolsos. "El gobierno chino mantuvo su interés en profundizar la asociación nuclear con Argentina y tiene una visión flexible para acordar un esquema compatible con las restricciones financieras actuales del país", admitió un encumbrado funcionario de la Cancillería que participó de los debates internos en el Gobierno y en el desplante que temporalmente le hizo la Argentina al gobierno Chino el año pasado se cuando decidió frenar la iniciativa conjunta ante la debacle cambiaria.

Como adelantó Infobae en noviembre pasado, una diferencia de criterios se desató entre el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y el entonces secretario de Energía Javier Iguacel. El titular de la cartera económica aducía que en la situación de contracción presupuestaria en que se encontraba el país no resultaba conveniente avanzar en un préstamo con China para la construcción de una central nuclear. Iguacel y el subsecretario de Energía Nuclear Julián Gadano insistieron en los beneficios que ese proyecto incluía.

La llegada de Lopetegui

Sin embargo, la ríspida relación que tenía Dujovne con Iguacel no ayudó en nada para destrabar el tema. Incluso, desde el Ministerio de Hacienda circuló en octubre del año pasado un documento reservado que elaboró el equipo de Dujovne y que sostenía que "no sería conveniente hoy poner en un compromiso financiero a la Argentina" para la construcción de una central nuclear. Pero al parecer, todo ello ya es parte del pasado.

Finalmente, tras la salida de Iguacel y la llegada de Gustavo Lopetegui a Energía se despejó el panorama. Gadano viajó en enero pasado a Beijng y con una gran muñeca diplomática logró imprimirle unos retoques claves a las negociaciones con China. El subsecretario de Energía contó también en ello con el aporte del embajador argentino en Beijing, Diego Guelar que convenció a la contraparte china a cerrar el acuerdo.

Javier Iguacel y Gustavo Lopetegui
Javier Iguacel y Gustavo Lopetegui

La flexibilidad de los chinos resultó crucial en estas negociaciones: las empresas chinas que responden a Xi Jinping aceptaron bajar los costos del proyecto y sumarle un préstamo adicional, aunque no se movieron en la idea de establecer en el acuerdo la decisión de hacerlo exclusivamente con tecnología nuclear de China (históricamente se trabajó con tecnología CANDU).

Los especialistas en temas de energía nuclear no creen que sea conveniente abrazar enteramente la tecnología china y dejar a un lado la CANDU, de origen canadiense, porque entienden que ello implicaría tener una dependencia en la matriz energética a largo plazo.

Irma Arguello, directora de la Fundación No-proliferación para la Seguridad Global (NPSGlobal) alertó a Infobae que "el proyecto de la central nuclear china se trata de un tema muy controversial porque la experiencia de Argentina es de reactores de uranio natural y agua pesada mientras que los chinos ofrecen un reactor que se llama Hualong One que es de uranio levemente enriquecido y agua liviana pero que no existe experiencia nacional en este tipo de tecnologías como hubo con la tecnología CANDU".

De esta manera, la especialista en energía nuclear destacó que la contribución de la industria nacional a este proyecto será mucho menor que que si hubiera sido un proyecto de tipo CANDU.  Se estima que sólo un 15% de la central que proyecta China en el país será con tecnología argentina. "Este es un cambio estratégico que nos ata desde la provisión de uranio enriquecido del reactor", añadió Arguello.

Esta no es la única opinión crítica a la iniciativa en esa línea. Algunos funcionarios de Cancillería vienen advirtiendo al Poder Ejecutivo sobre los riesgos de mantener una permanente dependencia de China en la política exterior y especialmente en áreas sensibles como la energética en el caso de las represas o las centrales nucleares.

Además, ya hubo severos cuestionamientos en el plano internacional de países europeos y de Estados Unidos sobre la instalación de una estación espacial de China en Neuquén que está manejada por una agencia que depende del Ejército Popular chino y cuya antena instalada en las 200 hectáreas cedidas por 50 años a los chinos podría tener un uso dual. Es decir, la información que de allí se obtenga podría ser para exploración espacial pacífica o eventualmente para intercepción de satélites desde el plano de objetivos militares, según señalaron funcionarios norteamericanos.

A todo este entramado del ambicioso avance de China en América latina se le agregan las objeciones que tuvo la empresa de celulares, la gigante china Huawei, de parte de Estados Unidos, Italia o el Reino Unido por el "riesgo" que implicaría entregar en la infraestructura 5G el manejo de información sensible de millones de ciudadanos al régimen de Xi Jinping.

Pero el pragmatismo se impuso y todos esos factores. En el gobierno ponderó más los supuestos beneficios que darán los chinos con la construcción de una central nuclear y ello fue clave para que Macri termine por terciar en favor de la iniciativa que sellará con Xi Jinping en los próximos meses.

Según pudo confirmar Infobae, en 15 días llegará a Buenos Aires una misión de la empresa China National Nuclear Corporation (CNNC) y del gobierno de Xi Jinping para monitorear con los funcionarios de Energía, de Cancillería y de la estatal CAMMESA los detalles finos del acuerdo.

"El diseño del nuevo acuerdo con China no afecta el esquema fiscal que tiene la Argentina ya que se trata de un préstamo a 20 años y con una quita en el costo global de USD 1.000 millones", destacó un allegado a Dujovne. También añadió que las formas de manejo de Lopetegui y su buen vínculo con el ministro de Hacienda resultaron fundamentales para que se reactive el proyecto con China.

La nueva central nuclear con capital y tecnología de China estará ubicada en Lima, el polo bonaerense de Campana. El préstamo chino será del 85% del total de la obra y el aporte local será de un 15%. A su vez, la tasa de interés que pagará la Argentina a China será de aproximadamente el 5,5% y el Gobierno logrará un adicional de USD 2.500 millones con una financiación blanda para que el Tesoro Nacional tenga libre disponibilidad de esos fondos.

Según las características de la letra chica del preacuerdo que se negoció hace dos meses en Beijing, la potencia instalada de Argentina de fuente nuclear con la IV Central será de 2.940 MW. (las tres centrales existentes más la nueva). La potencia de la IV Central representa 1.150 MW de esa cifra.