Paula Berton en su despacho de la OEA, en Washington
Paula Berton en su despacho de la OEA, en Washington

(De nuestro corresponsal en Washington). Dos sesiones extradordinarias del Consejo Permanente de la OEA en menos de 24 horas recargaron el optimismo de Paula Bertol. La primera, el jueves, concluyó con una votación cuyas consecuencias recién empiezan a verse, en que la Organización de los Estados Americanos resolvió por mayoría no reconocer la legitimidad de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. En la segunda, en la mañana del viernes, el organismo dio los primeros pasos concretos para sancionar al gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua, cuestionado por la represión contra los opositores, las muertes y la degradación democrática.

Para la embajadora argentina ante la OEA fueron dos triunfos de la diplomacia regional que tienen, aunque ella no lo diga, una cuota de éxito personal, porque desde que llegó a la capital norteamericana como representante del gobierno de Mauricio Macri, hace casi un año, le puso el cuerpo a la agenda antipopulista que fijó la Casa Rosada.

Entrevistada por Infobae en Washington, Bertol afirmó que el discurso demagógico, con su "falsa victimización", es un enemigo a derrotar en América latina, porque "la verdadea víctima es el pueblo que sufre". Y esa mentira, sobre la que hoy se apoyan los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, sostuvo, "la vivimos en nuestro país durante años".

-Después de la condena de la OEA, que consideró ilegítimo al gobierno de Maduro, ¿qué pasa ahora y qué se puede esperar?

-No sólo condenamos la ruptura del orden constitucional en Venezuela sino que también decimos que vamos a continuar velando por que se termine el populismo en ese país y vamos a seguir tomando medidas que provoquen la reacción no sólo de este presidente ilegítimo desde nuestro punto de vista sino también de toda la comunidad internacional. Lo que está haciendo hoy la OEA con eficiencia es llamar la atención y decir señores, en nuestro continente tenemos problemas muy graves y además esos problemas están afectando no sólo al pueblo venezolano sino que también son problemas políticos, humanitarios y económicos que afectan a toda la región y que son de una gravedad tal que debemos tomar las medidas necesarias para acabar con la falta de democracia en ese país.

-Con esta decisión Venezuela quedó más aislada internacionalmente. ¿Ese aislamiento es la mejor opción que hay en este momento?

-Nunca parece ser el aislamiento la mejor opción, pero sí podemos decir que hemos estado trabajando duramente para evitarlo. Así y todo en la resolución de la OEA seguimos insistiendo en el diálogo y la idea de que realicen elecciones libres, transparentes y justas para poder hallar una solución a la falta de democracia. La insistencia es permanente porque pensamos que somos un organismo para velar por la paz y la democracia en el continente, con lo cual la última y peor medida sería el corte total de las relaciones. Sí hemos tomado algunas medidas como por ejemplo emitir un alerta al sector financiero y bancario sobre los riesgos de realizar operaciones con empresas públicas venezolanas o controladas por el Estado venezolano, y también comunicamos que suspendemos los acuerdos que teníamos con Venezuela con respecto a que ellos estaban excentos de visas para entrar a nuestro país en el caso de pasaportes diplomáticos y oficiales, lo que es una manera de enfriar las relaciones e ir marcando el desacuerdo absoluto que tenemos con respecto a la falta de democracia en Venezuela.

Nicolas Maduro durante la ceremonia de renovación de mandato en el día de ayer
Nicolas Maduro durante la ceremonia de renovación de mandato en el día de ayer

-Mencionó el tema de la ruptura de relaciones. Paraguay concretamente rompió relaciones diplomáticas con Venezuela y esa posibildad había quedado esbozada en el último documento del Grupo de Lima. ¿Argentina va en esa dirección?

-Argentina está evaluando permanentemente esa dirección, en consonancia con el Grupo de Lima. Ya se habían tomado con anterioridad algunas medidas, como tener tan sólo un encargado de negocios en Venezuela y denunciar permanentemente la violación de los derechos humanos. El presidente Macri y el canciller Faurie han sido muy activos en esto. El Presidente lo hizo desde el primer momento en que asumió y en aquella reunión famosa del Mercosur en que fue el primer presidente latinoamericano que pidió por la liberación de los presos políticos. Nosotros vamos a hacer el seguimiento permanente de cómo evoluciona la situación en Venezuela para acrecentar las medidas que deberíamos ir tomando si esto finalmente no termina por los carriles que pretendemos, que es una nueva elección que legitime a un gobierno democrático.

-Hay acá, entre los analistas y los venezolanos en el exilio, la percepción de que con la presión creciente y el mayor aislamiento de Venezuela está más cerca el fin del régimen, aunque esa percepción ya se tuvo en el pasado y no fue así. ¿Cómo lo ve usted?

-Creo que hemos venido viendo el éxodo de los venezolanos de una manera alevosa. Esto es un secreto a voces. La migración se ha transformado en una migración forzada. Quienes se van de Venezuela lo hacen por la extrema pobreza, por no tener el carnet de la patria, por no responder al gobierno de turno, porque si no adherir al gobierno tus derechos humanos pueden ser violados, tus libertades pueden ser cercenadas. Creo que estamos viendo la gravedad de lo que ocurre, la cantidad de muertos y perseguidos, la cantidad de derechos violados y la falta de libertad de expresión. Y eso hace que este aislamiento los haga reaccionar como reaccionan, como ha dicho el Presidente. Finalmente con esta falsa victimización pretenden hacernos creer que ellos son las víctimas, cuando en realidad la verdadera víctima es el pueblo que sufre y que se ha empobrecido.

-Macri habló de esa victimización…

-Si, es el abecé del populismo. El victimismo es disfrazarse de víctima, en este caso de manera conciente, como lo hace Maduro, porque vive simulando una agresión que viene de afuera. Responsabiliza a los demás, todo es culpa de los otros. Y esa es la lógica de una retórica demagógica porque busca desprestigiar con mentiras las argumentaciones de sus adversarios.

Bertol, retratada por Infobae
Bertol, retratada por Infobae

-En la región pareciera que hay dos corrientes contradictorias, pero no está claro si estamos saliendo del populismo o entrando en un nuevo ciclo populista…

-No me animaría a definirlo tan ampliamente. Creo que en Venezuela es notorio, porque se comienza con un presidente al que le habla un pajarito y quiere convencer a la población de que esto es normal. Es decir, actuando a favor de los que lo apoyan y persiguiendo a los opositores quiere convencer al pueblo de que esta es la manera de gobernar para todos. Creo que los líderes populares en realidad no respetan las decisiones del pueblo sino que, por el contrario, la quimera es hacer aparecer como que luchan por ellos cuando en realidad mantienen durante años la pobreza y las inequidades sin resultados concretos. Esto lo vivimos en nuestro país durante años. Tuvimos un relato, un discurso que proclamaban los Kirchner diciéndole a la población que estaba mejor cuando en la práctica por ejemplo nuestro país se desabastecía de energía. La fiesta que durante años quisieron hacerle creer a la población que estaba viviendo, este gobierno está dispuesto a decir la verdad y a poner sobre la mesa las cosas como son. El populismo se termina cuando asumen gobernantes que están dispuestos a decir la verdad y a hacerce cargo de la realidad.

-¿Ve avances en Nicaragua o estamos ante un callejón sin salida? Le prestó especial atención a la crisis en ese país en el último tiempo. ¿Hay lugar para el optimismo?

-Soy optimista por naturaleza. Creo que el optimista y entusiasta es aquel que se levanta a pesar de los obstáculos en su camino y estoy convencida de que el pueblo de Nicaragua está atravesando una situación que tiene un eco dentro mio. Me hace acordar a la época de la Dictadura, donde el gobierno acusaba a los que defendían la democracia de delincuentes, de violar las normas, y con esa excusa los perseguía. Creo en el uso de la fuerza que tiene el Estado, pero en este caso Nicaragua hace un mal uso de la fuerza y esto lleva al terrorismo de Estado. Por eso creo que hay que alzar la voz potentemente. En el año 79′ la Comisión Interamericana de Derechos Humanos fue a la Argentina y con todo lo que juntó se pudo llegar a que finalmente en el Juicio a las Juntas se supiera lo que el Estado estaba haciendo. Siento una gran similitud en ese sentido, que hay un pueblo pacífico, respetuoso, que está siendo atacado de una manera inescrupulosa por parte de este gobierno, que no cree en la división de poderes y donde tampoco están siendo respetadas las sentencias judiciales, donde hay grupos parapoliciales y mucha gente que es encarcelada por acciones tan simples como tirar globos al cielo o cantar la marcha de su país. Y creo que una de las funciones que tenemos los embajadores que defendemos el hemisferio es velar por la paz y la democracia, y alzar la voz cuando vemos estos abusos comprobados por quienes hacen esa tarea allí.

-Después de la sesión un centenar de nicaragüenses la vivaron a la salida de la OEA, en agradecimiento por su postura. ¿Es cierto que también te compusieron una canción?

-Si! (risas). La verdad es que me da pudor ver todo el cariño y las invitaciones que recibo por las redes sociales a ir a visitarlos. Me escriben permanentemente. Espero estar a la altura de lo que ellos esperan y seguir sosteniendo bien alta la bandera de la pacificación.