María Julia Alsogaray murió a los 74 años el 24 de septiembre de 2017 luego de combatir un cáncer durante meses por el que debió estar internada en más de una ocasión.

A un año de su fallecimiento, su hijo, Álvaro Erize, publicó una carta recordando y reivindicando el paso de su madre por la función pública durante el menemismo, en el que Alsogaray fue secretaria de Medio Ambiente de la Nación e interventora de la empresa estatal telefónica ENTEL.

El texto completo

Para mi FB es un lugar para tener ventanas a la vida de mis amigos/as y dar una ventana a la mía.

No lo suelo usar para dar opiniones ni para expresar mis emociones. Que generalmente prefiero hacer en persona.

Pero hoy hago excepción. Porque se cumple un año de su muerte y es un buen día para romper mis propias reglas.

En algún momento elegí enojarme con la Argentina. No con la izquierda que la persiguió ni con los jueces corruptos que buscaron coimas y cuando encontraron integridad decidieron encarcelarla. Sino con esa masa silenciosa que debía haberla apoyado y en cambio se atrinchero en la ignorancia y el "algo habrá hecho", para esconder la cabeza cuando la atacaban.

Ese Argentino que "confió en la justicia" abdicando su obligación al sentido común. Que ignoró el hecho de que después de más de 30 años de práctica pública y privada, incluyendo 10 en el poder ejecutivo a cargo de billonarias transacciones, Maria Julia Alsogaray declaraba un patrimonio TOTAL de 2 millones de pesos/dólares. Y que en 15 años de persecución total e ininterrumpida nunca le encontraron una sola cuenta, propiedad o ingreso que ella no hubiera declarado en sus impuestos. No hubo bolsos enterrados ni cuentas secretas. Si realmente hubiera sido corrupta, sería la más inepta de la historia Argentina.

Y hoy, mientras la verdadera corrupción de los Kirchneristas, que la persiguieron y condenaron, sale a la luz en toda su inmensa gloria y las recetas económicas tibias fracasan por la ausencia de coraje, alguna vez me tienta decir "te lo mereces, por que cuando tuviste a alguien con los huevos para hacer y más interés en lograr cambios que en acumular popularidad, aceptaste los beneficios de su trabajo para después soltarle la mano."

Pero después me acuerdo que nada de eso importó. Que el valor de una persona no se mide por las apreciaciones de tibios y vagos sin ganas de pensar. Y que por cualquier vara que yo reconozco ella fue una persona increíble.

Me acuerdo que todas esas batallas que parecieron perderse en verdad las ganamos. Porque mientras nuestros enemigos se desarmaron, se pelearon y se traicionaron. Nosotros solo nos unimos más.

Porque FUIMOS FELICES. Y cada vez lo somos más.

Porque la cárcel nos unió y perder la casa al final nos ayudó.

Ya que no teníamos como mantenerla, pero tampoco el coraje para dejarla ir.

Porque la persecución me permitió ver el titán que fue Maria Julia Alsogaray, no solo en el éxito sino en la adversidad y la injusticia extrema.

Por que me dio un hermano de fierro y una familia irrompible.

Porque cuando la Roma corrupta, necia e inoperante dominaba el mundo, nuestro pueblo irreductible Galo siguió imbatible y fiel a sus convicciones.

Y me acuerdo que de no haber sido por el cáncer hoy nos estaríamos riendo juntos de todo esto. Y que los únicos perjudicados de creerse los inventos del populismo fueron los que se los creyeron.

Y extraño a esa chica rebelde, terca y brillante que defendía a muerte "la virtud del egoísmo" mientras se entregaba al prójimo de forma total y sin esperar nada a cambio.

Y me doy cuenta que esa enfermedad es la única razón que estoy enojado. La única "injusticia" que hace que hoy no la tenga como cómplice y amiga. Aunque sé que ella me diría que al cáncer también le gano, por medio de sus hijos y sus nueras y sus nietos…

Y concluyo que este post no es más que un chico más, que extraña a su Mama y necesitaba decirlo en voz alta.