Mauricio Macri todavía era jefe de Gobierno cuando el fiscal Alberto Nisman apareció muerto en su departamento de Puerto Madero, el 18 de enero del 2015. El líder del PRO estaba a punto de sellar el acuerdo político con Elisa Carrió que luego lo llevaría a la Presidencia, y se preparaba para embarcar rumbo a Davos para participar de lo que sería su último foro económico como jefe porteño. La conmoción social, judicial y política por la muerte del fiscal de la UFI AMIA obligó a Macri a postergar dos semanas el anuncio de su alianza con la líder de la Coalición Cívica y a suspender el viaje a Suiza.

El jefe de Gobierno llamó a una conferencia de prensa en la vieja sede de Bolívar 1. Eligió la cautela en su primer mensaje a los medios. Y envió condolencias a la familia del fiscal. "Esta madrugada cuando me enteré pasé del aturdimiento y el shock a la indignación, la bronca y la impotencia. Me dije '¿cómo puede ser que la violencia esté ganando de vuelta la vida pública argentina?'. Por eso hoy es tan importante que la Justicia actúe en forma independiente, rápida y contundente para decirnos qué paso con la muerte de fiscal", aseguró. Y pidió cambios en los servicios de inteligencia. El asesor Hernán Iglesias Illa escribiría luego en el libro en el que retrató la campaña presidencial de Cambiemos que el ecuatoriano Jaime Durán Barba había planteado internamente disolver la ex SIDE en caso de que su principal cliente político ganara las elecciones. Es una de las pocas sugerencias del consultor desoídas por el PRO.

Un mes después, ya lanzado como candidato presidencial por Cambiemos, Macri participó junto a su mujer de la multitudinaria marcha convocada por un grupo de fiscales. Llovió en forma incesante, lo que hizo que la denominaran como "la marcha de los paraguas". Junto a Juliana Awada, el líder del PRO se mantuvo entre la multitud. Esa tarde, Cristina Kirchner se recluyó en la residencia de Chapadmalal, donde había celebrado días antes el cumpleaños de su hijo Máximo. La ex presidenta había criticado la convocatoria en duros términos.

(NA)
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En la recta final de la campaña presidencial, durante el debate televisado en vísperas del ballotage, en noviembre, tanto Macri como Daniel Scioli omitieron hablar del tema. Discutieron sobre seguridad, independencia judicial, narcotráfico y corrupción. Pero omitieron el caso Nisman. El candidato de Cambiemos solo le pidió al del Frente Para la Victoria su posición sobre el polémico memorándum con Irán firmado por el gobierno K. La fiscal Sandra Arroyo Salgado y su hija Iara Nisman seguían el debate entre los asistentes al auditorio principal de la Facultad de Derecho de la UBA. La ex mujer del fallecido fiscal y la menor habían sido invitadas por el candidato opositor.

Un año después de la muerte del fiscal que denunció a la ex presidenta Cristina Kirchner y a un grupo de ex funcionarios, y a poco más de un mes de asumir la Presidencia, Macri recibió junto a su mujer en la quinta familiar "Los Abrojos" a Iara y Kala Nisman, en un encuentro que se extendió durante unos 20 minutos y que estuvo precedido por una oración del rabino Marcelo Polakoff. El Presidente manifestó la intención de "hacer justicia con la memoria" del padre de las menores, según difundió el Gobierno esa tarde. El jefe de Estado ordenó además la "desclasificación de la totalidad de la documentación, archivo o información" sobre el caso que tengan o registren "la Agencia Federal de inteligencia, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, la Dirección Nacional de Migraciones, las Fuerzas Armadas, las Fuerzas de Seguridad o cualquier otra dependencia, desde septiembre de 2012".

A fines del 2016, Macri celebró la reapertura de la denuncia que el fiscal había presentado contra la ex presidenta, una decisión de la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal que cuestionó al juez Daniel Rafecas por el cierre apresurado de la investigación. "Me cayó bien la noticia. Todos sabíamos que la causa se había cerrado de forma arbitraria. Su denuncia era muy grave", dijo el Presidente desde Villa La Angostura, de vacaciones, a una radio mendocina.

El jefe de Estado había empezado a volcarse de manera contundente por la hipótesis de asesinato del fiscal unos meses antes. En septiembre de ese año, el primero de su gestión, en declaraciones a este medio, aseguró que le costaba "creer que Nisman se haya suicidado". "Lo que a mí me pasa es lo que le pasa a una gran mayoría de argentinos", abundó.

Para el segundo aniversario de la muerte, el homenaje se trasladó a Plaza de Mayo, frente a las oficinas de la UFI AMIA que Nisman había ocupado hasta que apareció sin vida sobre un charco de sangre en el baño del departamento de la torre Le Parc que alquilaba. No fueron más de cinco mil personas, en un acto que contó con la presencia del fiscal Germán Moldes y del escritor Federico Andahazi como oradores. Macri no fue, pero sí una docena de funcionarios, entre ellos Gabriela Michetti, Hernán Lombardi, Pablo Avelluto, Sergio Bergman, Patricia Bullrich, Claudio Avruj y un grupo de diputados.

Por estas horas no habrá ninguna actividad oficial de Presidencia vinculada con el tercer aniversario de la muerte del fiscal, en medio de la avanzada judicial contra ex funcionarios K. Se especula con que podría haber alguna alusión de Macri y algunos de los ministros o secretarios de Estado en las redes sociales, pero ningún funcionario, por caso, participará de la ceremonia familiar en el cementerio de La Tablada.

El Presidente había vuelto a ratificar su postura sobre el caso en noviembre del año pasado, durante la gira por Nueva York, Estados Unidos. Primero había respondido algo ambiguo en el almuerzo organizado por el Consejo de las Américas y tras una pregunta del periodista Charlie Rose. Después fue mucho más contundente ante los enviados argentinos. "Los empresarios nos piden que bajemos la inflación, destacan mucho el recurso humano argentino. Pero también han reclamado claridad para saber lo que pasó con la muerte de Nisman, y hemos dicho que estamos comprometidos a saber la verdad, investigaremos hasta el final, sobre todo la hipótesis del asesinato que es la que sostiene la pericia que hizo la Gendarmería y avala la Fiscalía", contestó el jefe de Estado un par de semanas después de los resultados de la pericia de la fuerza, que concluyeron que el fiscal había sido asesinado y sobre los que se sostiene el Gobierno para ratificar su postura respecto al caso.