Una de las plantas de la firma Lanxess cerrará sus puertas. (www.lanxess.com)
Una de las plantas de la firma Lanxess cerrará sus puertas. (www.lanxess.com)

Pese a la convocatoria a inversiones y la visita de la canciller Angela Merkel a la Argentina, la empresa alemana Lanxess resolvió tomar una medida diametralmente opuesta a los objetivos diplomáticos. La firma que elabora productos químicos anunció que discontinuará la producción de su planta ubicada en la localidad de Zárate en el cuarto trimestre de 2015, por lo que despedirá a 170 trabajadores.

El dato lo dio a conocer ayer la agencia Reuters, en base a declaraciones de la compañía, la cual informó que la medida tiene el objetivo de reestructurar la cadena de valor de cromo de su negocio de cuero, por lo que concentrará parte de su producto en las instalaciones que tiene en Sudáfrica.

Luis López-Remón, uno de los responsables de la compañía,  aseguró que tienen la "intención de entablar conversaciones con los representantes de los trabajadores sin demora, para encontrar soluciones responsables para todos los empleados afectados".

Lanxess se dedica al desarrollo y fabricación de soluciones para la industria del cuero y desempeña un papel de liderazgo en el mundo.

Además de la planta de producción en Zárate, a 100 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, la firma tiene otros dos establecimientos ubicados en Burzaco y en la provincia de San Luis que no serían afectados por esta decisión. En total, la compañía tiene en Argentina una plantilla de 500 empleados, aunque su sede central está en Leverkusen, Alemania, que incluye 50 sociedades repartidas en 18 países y en las que trabajan unas 18.000 personas.

En su página web, Lanxess, escindida de Bayer en 2005, asegura que "la planta de producción en Zárate está equipada con la más moderna tecnología que brinda soluciones Premium para todas las etapas de la industria".

La empresa espera que la mudanza genere un efecto positivo de alrededor de 10 millones de euros anuales, que se concretará a finales de 2018. Pero también generará un costo por única vez de aproximadamente 60 millones de euros en 2017.

Conflicto en PepsiCo

El cierre de la planta de Lanxess se produjo luego de que la alimenticia PepsiCo, otra empresa multinacional, resolviera el cese de actividades en su fábrica de snacks ubicada en Florida, en el partido de Vicente López. El martes pasado, los obreros se vieron sorprendidos con el cierre de puertas, donde un cartel informaba la decisión.

El anuncio generó protestas entre los empleados afectados por el cierre de PepsiCo, que se concentraron frente a la fábrica cuando advirtieron que se perderán 600 puestos de trabajo en forma directa y otros 100 de manera indirecta. La empresa ofreció desarrollar tareas en la planta que posee en Mar del Plata, a modo de nueva oferta laboral.

A través de un comunicado, la compañía expresó: "Estas decisiones son difíciles para todas las personas involucradas y por esto PepsiCo ofrecerá un trato cuidadoso a los empleados a través de una propuesta que mejora significativamente cualquier obligación legal".

PepsiCo, además, justificó el cierre al señalar que "permitirá a la compañía avanzar en su proceso de transformación, adaptándose a los requerimientos de los consumidores".

"Este modelo industrial conlleva muchos beneficios, incluyendo mayor eficiencia y más cercanía en la relación con los agricultores y proveedores de papa, así como la implementación de una tecnología avanzada que permitirá satisfacer la demanda nacional y exportaciones. El objetivo es asegurar el crecimiento y desarrollo sustentable de PepsiCo en Argentina en el largo plazo", señaló.

 
 

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