La Noche de los Bastones Largos: "Quisieron sacar al país del mundo"

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"Eran cavernícolas. 1966 eran Los Beatles, la píldora; luego vinieron el Mayo Francés, las protestas contra la guerra de Vietnam. Onganía y los militares quisieron sacar a Argentina fuera de la historia y del mundo".

Seco y preciso el testimonio de Pablo Penchaszadeh, que era estudiante del último año en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA el 29 de julio de 1966, cuando la policía disolvió a bastonazos una asamblea que resistía la intervención de las universidades nacionales.

"Aquella noche, hace cincuenta años, la asamblea en Exactas decide resistir, muy poeticamente pienso; pusimos unos mueblecitos detrás de la puerta y en un momento dado vienen; nos dieron con esos palos grandes sin distinción de estudiantes o profesores; mujeres o varones", recordó.

Ese episodio, un mes después del golpe de Estado del general Juan Carlos Onganía, pasó a la historia como La Noche de los Bastones Largos. Ocurrió en el centro de la ciudad de Buenos Aires, en La Manzana de las Luces, donde estaba la sede de Exactas.

Penchaszadeh, que luego se recibió de biólogo marino, compiló una serie de artículos de profesores y estudiantes en el libro "Exactas exiliada", editado por Eudeba.

En una entrevista en Infobae TV, el biólogo y escritor sostuvo que "intervinieron las universidades nacionales, avasallaron la autonomía universitaria y mostraron una saña particular contra Exactas. Eran retrógrados graves. Una gente tan cavernícola: decían que el marxismo entraba por la minifalda".

La Facultad de Exactas estaba la vanguardia del trabajo científico. La Noche de los Bastones marcó un quiebre porque centenares de profesores de las universidades públicas presentaron la renuncia. Muchos de ellos se fueron al exterior y ya no volvieron.

"Se hizo un censo; solo en la Universidad de Buenos Aires 1.400 profesores renunciaron; 400 de ellos, en Exactas", dijo Penchaszadeh.

"También nos estigmatizaron a los estudiantes. Fuimos una generación borrada", agregó.

La dictadura de Onganía pretendió expulsar a la supuesta izquierda de la universidad, pero solo logró peronizar a miles de estudiantes universitarios, que hasta 1966 no tenían nada que ver con el movimiento creado por Juan Perón, que seguía en el exilio.

"Estuve en la Facultad entre 1961 y 1966; nunca había oído, y eso que participaba activamente, que hubiera peronismo. Eran el Reformismo o el Humanismo", señaló Penchaszadeh.