El gas para el sur: El dilema del huevo o la gallina

El Estado impulsó iniciativas para sustituir combustibles y electricidad, pero los proyectos no ejecutados mantuvieron a esas zonas dependientes de insumos importados y de las variaciones internacionales de precios energéticos

gas natural - cocina - hornilla
Los hogares de Lima obtienen ahorros superiores a 80 soles al mes por emplear gas natural para cocinar o calentar agua.
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Durante los últimos 15 años el estado a tratado a través de distintas iniciativas de llevar el gas natural a las regiones del centro y sur de nuestro país con la finalidad de tener energía barata que finalmente reemplace las energías que hoy utilizan como el GLP para cocinar, la electricidad para el agua caliente (terma) y calefacción, las gasolinas y el diésel para el transporte, además del petróleo para la industria. Energía que dicho sea de paso se aprovecha en Lima desde hace más de 20 años y que ha permitido que la gran industria y la generación termoeléctrica se siga ubicando en Lima debido a su precio, que es menos de la mitad de lo que se consigue en las otras regiones de nuestro país, además de haber permitido que los hogares de Lima obtengan ahorros de más de S/. 80 por mes por utilizar gas natural para cocinar o calentar el agua.

Iniciativas como el proyecto de 7 regiones, que se licitó sin éxito varias veces por más de 8 años a través de Proinversión sin lograr ofertas o el famoso Gasoducto Sur Peruano cuya concesión fue cancelada a Odebrecht y sus socios por el Estado, han sido intentos fallidos que han afectado directamente a la economía de las regiones, y que a pesar que eran proyectos con objetivos diferentes pero complementarios, su no ejecución trajo como consecuencia que las regiones no aprovechen el ahorro que genera el gas natural, afectando sus bolsillo al seguir utilizando GLP, electricidad, gasolinas o diésel, en su mayoría importado, dependiendo de las variaciones de precios a nivel mundial.

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La norma establece un orden de prelación para distribuir el gas disponible. En el primer nivel se encuentran los usuarios residenciales y los comercios sujetos a regulación.
Las licitaciones fallidas de Proinversión en el proyecto de siete regiones y la cancelación de la concesión del Gasoducto Sur Peruano postergaron el desarrollo energético regional. Foto: Perú Energía

Pero ¿Que es primero, tener un distribuidor de gas natural (el huevo) o tener un gasoducto (la gallina)?. Ambos son importantes, pues no basta con tener un gasoducto, cuya misión es acercar el gas natural desde el yacimiento hasta la puerta de la ciudad, siempre tiene que haber un distribuidor que se encargue de construir las redes de gas que pasan frente a las casas, comercios, grifos e industrias que están dentro de la ciudad. Un ejemplo de cómo tener solo un gasoducto no resuelve el problema es Ayacucho. Tienen gasoducto hace varios años en la puerta de Huamanga, sin embargo, no tienen gas natural en sus hogares, comercios e industrias porque no hay un distribuidor. Tengamos en cuenta que, bajo la normativa vigente, el distribuidor tiene la obligación de conectar a los nuevos clientes, brindar el servicio y asegurar el abastecimiento de gas natural en los hogares, por lo cual de implementarse un gasoducto, el distribuidor dejaría de utilizar los ductos virtuales (camiones) y utilizaría el ducto físico.

¿Realmente es importante cómo llega el gas natural hasta la puerta de la ciudad? No. Inicialmente, el distribuidor puede traer el gas en camiones y luego conectar el gasoducto con las redes ya construidas frente a los usuarios. Lo importante es el tiempo: Mientras antes tengan las regiones gas natural, la población va a lograr ahorros directos a sus bolsillos y las industrias van a poder establecerse, ya no en Lima sino también en las regiones que gozarían de una energía por lo menos 50% más barata.

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GLP - gas natural
La normativa vigente señala que la empresa distribuidora asume la obligación de conectar nuevos clientes y garantizar el suministro continuo de gas natural.

Hoy existe la posibilidad de concretar rápido la llegada del gas natural a través del distribuidor de Lima, sin embargo, algunos hablan de que si sale este proyecto ya no habrá gasoducto, lo cual es incorrecto, ya que ambos proyectos se complementan y son necesarios. La pregunta no debería ser si uno u otro. Quizá la pregunta debería ser: ¿Quiénes se benefician si el gas natural no llega a las regiones? ¿Que hay detrás de ello?

El Perú no es solo Lima y la energía barata espera en las regiones hace muchos años. Necesitamos un país mejor distribuido y una energía barata como es el gas natural puede ser el motor que se necesitan nuestros hermanos del centro sur para dinamizar su economía, lograr ahorros directos a sus bolsillos y permitir que las industrias se instalen en sus regiones y con ello que generen mayores fuentes de empleo formal para más peruanos. Basta de política. Basta de poner freno al desarrollo de nuestras regiones, lo importante es que de una vez llegue el gas natural a más peruanos.

Erick García, exdirector general de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas

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