Turrón en el mes morado: Conoce cómo una receta familiar ahora es un sello de las procesiones del Señor de los Milagros

La venta comenzó en una carretilla rumbo al templo y hoy moviliza a tres generaciones ante el aumento de pedidos en el mes morado

Reportaje periodístico desde el Cercado de Lima sobre el inicio de la temporada de venta de turrones de Doña Pepa en el marco del Mes Morado. En un enlace en vivo para TVPerú Noticias, se presenta una dulcería tradicional donde se muestran diferentes variedades del postre, como la receta clásica, la opción integral y la de chocolate, además de exponer detalles sobre la elaboración del producto.
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En octubre, el centro de ventas Isabel Abuelita reforzó la elaboración de turrones para atender el movimiento que acompaña las procesiones del Señor de los Milagros en el Cercado de Lima. El negocio familiar, fundado en 1947, concentra buena parte de su actividad durante el mes morado, cuando fieles y visitantes recorren las inmediaciones de la iglesia de Las Nazarenas.

Los días de procesión modifican el ritmo de trabajo. La familia prepara más masa, miel y coberturas para responder a una demanda que, durante los fines de semana, puede alcanzar entre 400 y 500 kilogramos de turrón. Esa cantidad equivale a cerca de dos quintales del postre asociado a una de las principales expresiones religiosas de la capital peruana.

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La venta se sostiene en una receta que la familia atribuye a doña Isabel, quien inició el emprendimiento con palitos de harina, miel de frutas y grajeas multicolores. El local mantiene esa fórmula como base de su producción y asegura que evita las esencias y otros componentes artificiales. La miel, explican, se elabora con frutas y se incorpora a cada capa del dulce.

Dos mujeres están detrás de un mostrador con cajas de turrones en una tienda con letreros de precios y reconocimientos al fondo
Una pastelería del Cercado de Lima presenta sus variedades de turrón tradicional con motivo de las festividades del Mes Morado.

El turrón mantiene su vínculo con las procesiones del Señor de los Milagros

La presencia del turrón en octubre tiene un origen ligado al período virreinal y a la devoción por el Señor de los Milagros. La versión más difundida de esta tradición sitúa la creación del dulce en la historia de Josefa Marmanillo, conocida como doña Pepa, una cocinera esclavizada que habría padecido parálisis en los brazos.

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De acuerdo con ese relato popular, Marmanillo recuperó la movilidad y preparó el postre como una muestra de agradecimiento. Con el paso del tiempo, la preparación quedó incorporada a las celebraciones religiosas de octubre y se convirtió en uno de los productos más buscados en las calles cercanas al santuario de Las Nazarenas.

Una reportera entrevista a una mujer con uniforme blanco en un establecimiento con carteles de precios de turrones y datos de contacto
El negocio familiar Isabel Abuelita refuerza la elaboración de turrones en el Cercado de Lima con motivo de las procesiones del Señor de los Milagros.

En el caso de Isabel Abuelita, el mayor flujo de clientes coincide con las jornadas en que las imágenes recorren el centro histórico. Los compradores se acercan al local para adquirir porciones individuales, cajas o pedidos familiares. La producción aumenta, aunque la familia no concentra grandes volúmenes de mercadería terminada antes de que comience la temporada.

Nancy, integrante de la segunda generación del negocio, señaló que el trabajo se realiza de forma progresiva. “Lo hacemos pausadamente, no tenemos un stock prefabricado”, afirmó. Esa dinámica obliga a mantener la elaboración activa durante todo el mes, con apoyo de familiares y ayudantes en las tareas de preparación, empaque y despacho.

La familia amplió la receta sin dejar de elaborar el turrón tradicional

La oferta conserva el formato clásico, con palitos de harina, baño de miel y grajeas. Junto a esa versión, la familia desarrolló alternativas que responden a preferencias alimentarias y a nuevos hábitos de consumo. Una de ellas es el turrón integral, cuya masa incorpora salvado de trigo, linaza, quinua y chía.

Esta variedad se termina con una cubierta que combina granola, damasco, pecanas, quinoapop —quinua inflada— y ajonjolí. La propuesta busca mantener la estructura del dulce tradicional, aunque modifica parte de sus ingredientes. El resultado conserva las capas de masa unidas por miel, uno de los elementos centrales de la receta.

Cajas abiertas de turrón con grageas de colores y ajonjolí expuestas sobre el mostrador de una pastelería
El establecimiento Isabel Abuelita ofrece turrones tradicionales en el Cercado de Lima ante el incremento de demanda por las festividades del Señor de los Milagros.

Otra opción es el turrón de chocolate, disponible con cobertura blanca o negra. Entre sus capas puede incluir coco rallado, pasas, nueces, maní y chips de chocolate. También existe una versión sin caramelos, destinada a quienes prefieren consumir solo la masa con el baño de miel de frutas, sin grajeas ni otros elementos decorativos.

La elaboración quedó en manos de la segunda y tercera generación de la familia. El hijo de doña Isabel, esposo de Nancy, dirige la preparación y participa en la creación de nuevos sabores. Los nietos, por su parte, se preparan para incorporarse a una actividad que ya acumula casi ocho décadas de continuidad.

El negocio pasó de una carretilla frente al templo a un local en Girón Huancavelica

Antes de contar con un establecimiento fijo, doña Isabel trasladaba una carretilla desde el Rímac hasta las inmediaciones de la iglesia de Las Nazarenas. La familia recuerda que caminaba hasta el puente de Trujillo para llegar a la puerta del templo, por una ruta que entonces incluía sectores de piedra.

La construcción del puente Santa Rosa redujo parte de ese trayecto. Más adelante, la venta continuó desde un pequeño quiosco ubicado en una esquina de la zona. El desalojo de comerciantes ambulantes obligó a buscar otra alternativa y la familia se instaló en una casona, donde pudo mantener la actividad con mayor estabilidad.

Una persona en uniforme blanco sostiene cajas con turrones frente a un micrófono de televisión
El centro Isabel Abuelita incrementa la preparación de turrones en el Cercado de Lima ante el aumento de fieles por las procesiones del Señor de los Milagros.

Durante varios años, el negocio abrió únicamente en octubre y tuvo presencia en la avenida Tacna. La extensión de la actividad al resto del año cambió ese esquema, aunque el mes de las procesiones mantiene el mayor volumen de pedidos. El actual local de Girón Huancavelica funciona desde hace siete años.

La llegada de octubre reúne otra vez a familiares y colaboradores alrededor de la preparación del turrón. Entre la masa, la miel de frutas y las coberturas, el trabajo acompaña el paso de las procesiones y la afluencia de visitantes a la zona de Las Nazarenas, donde una tradición religiosa y otra gastronómica vuelven a encontrarse cada año.

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