El Niño Costero y el Niño Global elevan la alerta por lluvias y sequías en Perú

La coexistencia de ambos eventos climáticos plantea riesgos para cultivos, disponibilidad de agua y transporte de alimentos desde las regiones productoras

Un reporte periodístico de Latina Noticias aborda las variaciones climáticas en Lima y el impacto de los fenómenos El Niño costero y El Niño global en Perú. El informe cuenta con testimonios de transeúntes, declaraciones de Rosario Julca, especialista del Senamhi, e intervenciones de Gabriel Amaro sobre los efectos previstos en la agricultura.
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Las madrugadas de Lima volvieron a dejar una escena poco frecuente para una etapa de días soleados: lloviznas repentinas en distintos puntos de la capital, con peatones y conductores sorprendidos por precipitaciones intermitentes. La temperatura alcanzó los 22 ℃ (71,6 ℉), en una señal de los cambios atmosféricos que atraviesa la costa peruana.

La variación del tiempo coincide con la presencia simultánea de El Niño costero y El Niño global, dos fenómenos que actúan sobre escalas diferentes y que pueden modificar el régimen de lluvias, las temperaturas y la disponibilidad de agua en varias regiones del país. Sus efectos no serán uniformes y dependerán de las condiciones de cada territorio.

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Mientras en Lima se alternan las jornadas despejadas con lluvias de corta duración, las proyecciones climáticas anticipan un escenario más complejo para el norte, la Amazonía y el sur andino. La mayor preocupación se concentra en el impacto que los cambios de precipitaciones podrían tener sobre los cultivos y el abastecimiento de alimentos.

Un campo dividido entre un cultivo anegado por la lluvia bajo nubes oscuras a la izquierda y tierra seca y agrietada a la derecha.
Un paisaje agrícola en Perú presenta la división entre parcelas anegadas por lluvias y terrenos secos por la falta de agua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Niño costero y el evento global alteran el patrón de lluvias

El Niño costero se desarrolla frente al litoral de Perú y puede extender sus efectos hacia Ecuador y el norte de Chile. Se asocia con el aumento de la temperatura superficial del mar en esa franja oceánica, una condición que favorece una mayor evaporación y eleva la posibilidad de lluvias en zonas cercanas a la costa.

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Mapa de Perú con la franja costera marcada en azul junto a tres recuadros informativos sobre el clima
Rosario Julca, especialista del Senamhi, advierte sobre los excesos de lluvias y las altas temperaturas asociadas a El Niño Costero.

El Niño global, en cambio, responde a un calentamiento del océano Pacífico ecuatorial que modifica la circulación atmosférica a gran escala. Sus consecuencias pueden alcanzar a distintos países y expresarse de manera diversa: lluvias más intensas en algunas zonas, sequías en otras, cambios en las temperaturas y alteraciones en los ciclos agrícolas.

Mapa de Perú con la sierra sur destacada en rojo junto a tres recuadros con texto sobre El Niño global y un código QR
Una gráfica del Senamhi explica los efectos del fenómeno El Niño global en Perú, donde la sierra sur presenta ausencia de lluvias junto con un aumento de las temperaturas.

La coincidencia de ambos eventos puede reforzar los contrastes climáticos dentro de Perú. Las previsiones señalan que la costa norte y la sierra norte enfrentarían un aumento de las precipitaciones, mientras que parte de la Amazonía y de la sierra sur oriental podría registrar menor disponibilidad de lluvia. El contraste entre exceso de agua y déficit hídrico marcaría la campaña agrícola en varias regiones.

El norte del país concentra el riesgo de lluvias más intensas

En la costa norte, un incremento sostenido de las lluvias podría afectar caminos rurales, sistemas de riego, canales y terrenos de cultivo. El riesgo aumenta en áreas que ya presentan vulnerabilidad frente a desbordes de ríos, activación de quebradas y acumulación de agua en zonas urbanas y agrícolas.

Una mano sostiene un celular con la pantalla encendida donde figura una aplicación del tiempo con la ciudad de Lima y 22 grados de temperatura
Una persona sostiene un teléfono inteligente que señala un pronóstico de cielo nublado y lluvias para Lima, en medio del monitoreo de las condiciones climáticas en Perú.

La sierra norte también figura entre los territorios con probabilidad de precipitaciones por encima de los valores habituales. Allí, las lluvias pueden beneficiar algunos cultivos si se distribuyen de forma regular, aunque un volumen excesivo o concentrado en pocos días puede dañar las plantaciones, erosionar los suelos y dificultar el traslado de productos hacia los mercados.

Un grupo de personas recolecta cultivos en sacos rojos en un terreno agrícola con cerros al fondo
Agricultores recogen cosechas en la sierra peruana ante el pronóstico de precipitaciones por el fenómeno de El Niño.

En el otro extremo, la Amazonía y la sierra sur oriental podrían atravesar una reducción de las lluvias. La falta de agua tendría efectos sobre los cultivos, los pastos y las reservas para consumo humano y animal, especialmente en localidades donde la actividad productiva depende de las precipitaciones estacionales y de fuentes de agua de menor caudal.

Hasta el 50% de los agricultores podría sentir el impacto climático

La Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú advirtió que las alteraciones previstas podrían alcanzar a cerca del 50% de los agricultores. El efecto no implicaría la desaparición de determinados alimentos de los mercados, pero sí una menor disponibilidad en algunas zonas de producción y una reducción de los volúmenes que llegan a los centros mayoristas.

Entre los productos expuestos a variaciones se encuentran la papa, el mango, los arándanos y las paltas. Cada cultivo responde de manera distinta a la temperatura, la humedad y la intensidad de las lluvias. La papa puede enfrentar problemas por el exceso de agua en el suelo, mientras que las frutas de exportación dependen de condiciones específicas durante la floración, el crecimiento y la cosecha.

La eventual reducción de la producción dependerá de la región y del cultivo afectado. En zonas con lluvias abundantes, el problema puede surgir por inundaciones o enfermedades asociadas a la humedad. En áreas con déficit hídrico, el principal riesgo está vinculado con la falta de agua para riego, la menor productividad de las tierras y el deterioro de los pastos destinados al ganado.

El sol brilla en el cielo durante una transmisión en vivo con un código QR y un reloj digital en pantalla
La presencia de El Niño costero y El Niño global genera variaciones climáticas que afectan las temperaturas y las lluvias en el país.

El mar peruano también muestra señales del cambio oceánico

Las modificaciones no se limitan a la atmósfera. Frente a la costa peruana, el acercamiento de aguas oceánicas más transparentes y con menor concentración de fitoplancton ha generado variaciones visibles en el color del mar. En determinados sectores, la combinación entre el brillo solar, la poca profundidad y esas masas de agua produce una tonalidad turquesa.

Agua de mar de color turquesa con reflejos de luz solar en primer plano y una colina verde bajo nubes al fondo.
Las aguas del mar peruano registran un tono turquesa y mayor transparencia ante variaciones en las condiciones oceánicas de la región. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fitoplancton cumple una función en la cadena alimentaria marina, por lo que su menor presencia puede alterar las condiciones habituales del ecosistema. Los cambios en la temperatura y en la composición de las aguas también pueden influir en la distribución de especies, un aspecto que requiere seguimiento en un país donde la pesca tiene peso en el abastecimiento y la economía local.

Carretera de asfalto cubierta por agua con lodo, vegetación en los costados, montañas al fondo, cielo nublado y una señal de tránsito amarilla.
Una carretera rural en Perú permanece anegada por lodo y agua tras las intensas lluvias registradas en la zona agrícola. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los efectos de El Niño costero y El Niño global podrían ganar fuerza hacia fines de diciembre y comienzos de 2027. Hasta entonces, la evolución de las temperaturas del mar, el comportamiento de las lluvias y la disponibilidad de agua será determinante para anticipar el alcance de las consecuencias sobre las ciudades, el campo y las zonas costeras.

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