El fraude en WhatsApp que busca códigos mediante una llamada: ¿Cómo puede terminar con el control de una cuenta?

Una joven detectó mensajes que pedían transferencias a sus contactos y un especialista explicó cómo la función de compartir pantalla puede exponer claves de verificación

En un segmento del noticiero ATV Noticias, una conductora analiza junto a un experto en tecnología las modalidades empleadas por ciberdelincuentes para vulnerar cuentas de WhatsApp. Durante la entrevista se detallan técnicas de ingeniería social, entre ellas las videollamadas con pantalla compartida y el engaño para obtener códigos de verificación, con el fin de alertar al público sobre los riesgos y prevenir accesos no autorizados.
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Una joven denunció que ciberdelincuentes tomaron el control de su cuenta de WhatsApp y enviaron mensajes a sus contactos para pedir transferencias de dinero. El primer episodio ocurrió el miércoles y se repitió al día siguiente, pese a que la víctima sostuvo que no abrió enlaces extraños, no respondió llamadas sospechosas ni compartió códigos de seguridad.

El fraude salió a la luz cuando su esposo recibió un mensaje desde la cuenta de ella. El remitente solicitaba una transferencia de entre S/ 890 y S/ 980, aunque la joven no pudo precisar el monto. La apariencia de normalidad del chat podía llevar a los contactos a creer que el pedido era auténtico y urgente.

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Tras advertir lo ocurrido, la víctima revisó los dispositivos vinculados a la aplicación. No encontró equipos desconocidos ni señales visibles de un acceso externo. Aun así, los mensajes volvieron a llegar a parte de sus contactos con una nueva solicitud de dinero, lo que abrió interrogantes sobre el mecanismo que permitió intervenir la cuenta.

Un niño observa la pantalla de un teléfono inteligente mientras detrás figura un hombre encapuchado con un portátil y gráficos digitales.
Un ciberdelincuente utiliza herramientas de inteligencia artificial para intentar engañar a un menor de edad que interactúa con su teléfono móvil. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El duplicado de la tarjeta SIM es una de las vías para robar una cuenta

El especialista en tecnología y presidente de Elegir Perú, Carlos Zúñiga, explicó que una cuenta puede ser tomada sin que el delincuente tenga en sus manos el teléfono de la víctima. Una posibilidad consiste en obtener un duplicado de la tarjeta SIM asociada al número, una maniobra que permite recibir los códigos de verificación enviados por la plataforma.

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Con ese código, el atacante puede registrar el número telefónico en otro dispositivo y desplazar al usuario original de su sesión. La víctima puede advertir el problema cuando WhatsApp cierra su cuenta, muestra un aviso sobre el cambio de equipo o comienzan a aparecer mensajes que ella no redactó.

Zúñiga indicó, no obstante, que buena parte de estos episodios se relaciona con la ingeniería social, una práctica basada en engaños dirigidos a obtener información, claves o acceso al teléfono. “No es otra cosa que mentiras que uno se cree, o sea, mentiras tan bien diseñadas que uno cae”, afirmó el especialista.

Una mano sostiene un teléfono móvil con una ventana de código de verificación junto a una computadora portátil y un segundo teléfono.
Una persona sostiene un teléfono móvil que muestra una solicitud de código de verificación de WhatsApp junto a otros dispositivos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Compartir pantalla durante una llamada puede dejar expuesto el código

Una de las modalidades señaladas por Zúñiga comienza con una llamada o videollamada por WhatsApp. El estafador se presenta con una historia diseñada para crear apuro o preocupación. Puede afirmar, por ejemplo, que realizó por error un pago digital a la cuenta de la persona y que necesita verificar si el dinero llegó.

El siguiente paso es pedir a la víctima que active la función de compartir pantalla. Mientras la transmisión permanece abierta, el delincuente intenta registrar el número de WhatsApp en otro teléfono. Para completar esa operación, la plataforma envía un código de seguridad que puede aparecer como notificación en el dispositivo que transmite su pantalla.

“Escribo el número en el tercer teléfono y te quedaste sin WhatsApp”, resumió Carlos Zúñiga al describir la secuencia. El atacante no necesita que la víctima dicte el código si logra ver la notificación en tiempo real durante la videollamada. Por ese motivo, compartir la pantalla con desconocidos o con contactos cuya identidad no fue comprobada implica un riesgo.

Persona frente a una computadora portátil con un código de verificación en pantalla, junto a un papel con el logo de WhatsApp y un bolígrafo.
Una persona participa en una videollamada mientras la pantalla de su ordenador muestra un código de verificación junto al logotipo de WhatsApp. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El engaño también puede alcanzar cuentas asociadas a pagos digitales

El especialista advirtió que el peligro puede ampliarse hacia aplicaciones de pagos como Yape. Si una persona ingresa sus claves, códigos o datos de acceso mientras comparte la pantalla, los delincuentes pueden intentar trasladar la cuenta a otro dispositivo o conseguir información suficiente para realizar operaciones no autorizadas.

La medida principal es no entregar códigos de verificación por llamada, mensaje, correo electrónico o videollamada. Tampoco conviene exhibir notificaciones sensibles ante terceros. Estos códigos funcionan como una llave temporal para validar el acceso a una cuenta, por lo que deben permanecer bajo control exclusivo del titular del número.

Si el pedido llega desde un contacto conocido, la recomendación es comprobar la situación por otra vía. Una llamada telefónica convencional, una conversación presencial o un mensaje enviado a través de otra plataforma pueden ayudar a confirmar si la persona realmente necesita dinero o si su cuenta fue intervenida.

Unas manos sostienen un teléfono móvil, una tarjeta SIM y un sobre con un código QR junto a los logotipos de WhatsApp y un monedero digital.
Un teléfono móvil con una aplicación de mensajería, una tarjeta SIM y un código QR ilustran las herramientas empleadas en ataques de ingeniería social. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los datos publicados en redes sociales pueden volver más creíble una estafa

Los atacantes también pueden recurrir a la información disponible en redes sociales para construir mensajes con detalles personales. Fotografías, publicaciones, etiquetas y comentarios pueden revelar nombres de hijos, centros educativos, lugares de trabajo, vínculos familiares o actividades cotidianas de una persona.

Con esos datos, un delincuente puede hacerse pasar por una profesora, un familiar o alguien relacionado con el entorno de la víctima. Zúñiga planteó el caso de un padre que recibe un mensaje con el nombre de su hijo y una referencia al colegio al que asiste. Esa información puede generar confianza y facilitar que la persona acepte una llamada o comparta una captura de pantalla.

Mujer hablando por teléfono móvil. Al lado, un hombre encapuchado con máscara y teléfono. De fondo, monitores de computadora con código.
Una mujer con expresión de preocupación conversa por teléfono con un ciberdelincuente que tiene el rostro cubierto y opera desde un entorno oscuro con pantallas de código. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desarrollo de herramientas de inteligencia artificial añade otra dificultad. El especialista alertó que los estafadores pueden utilizar videos o audios falsos de personas conocidas y figuras públicas para reforzar sus argumentos. Ante mensajes inesperados, pedidos de dinero o solicitudes de códigos, la verificación por un canal independiente continúa siendo la principal barrera para evitar el robo de una cuenta.

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