¿Y los primeros cien?

El alza de la remuneración mínima se dividirá en dos partes, aunque la evaluación económica solo alcanzará a la segunda. La diferencia importa cuando El Niño amenaza la oferta de alimentos y sectores intensivos en empleo

Mujer en podio, dos banderas de Perú, pantalla con "Nuevo salario mínimo S/. 1.300, 15% de aumento". Numerosa audiencia aplaude y graba con móviles.
El Gobierno de Perú dispuso incrementar la remuneración mínima a S/ 1,300 en dos tramos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El Gobierno ha anunciado que laremuneración mínima pasará de S/ 1,130 a S/ 1,300 en dos tramos: los primeros S/ 100 se aplicarían entre octubre y noviembre, mientras que para los S/ 70 restantes se evaluará previamente la magnitud y los efectos del Fenómeno El Niño.

Suena razonable. Tan razonable que surge una pregunta bastante obvia: ¿por qué ese mismo análisis no se hizo para los primeros S/ 100? Es como salir de casa sabiendo que puede llover y decidir llevar paraguas… pero recién para la segunda mitad del camino. Peor aún si ya vemos las nubes.

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El Niño no apareció ayer. La pesca ya viene sufriendo sus efectos: la primera temporada de anchoveta en la zona norte-centro fue suspendida y luego concluida, y el sector corre el riesgo de prácticamente perder el año si las condiciones impiden una segunda temporada. En el agro, la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP) advierte que la producción de diversos cultivos podría caer entre 20% y 30% en volumen, con consecuencias sobre la oferta y los precios.

Y allí aparece otro elemento que hace particularmente curioso el momento elegido para incrementar el salario mínimo: la inflación.

En agosto, la inflación anual en Lima alcanzó 4.4%, por encima del rango meta del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). El propio BCRP acaba de elevar su proyección para 2026 a 4.2% y advierte que El Niño podría generar nuevas presiones sobre los precios de los alimentos. A eso se suman los mayores precios de combustibles y transporte.

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Manos de una persona contando billetes de cien soles peruanos junto a una calculadora, un cuaderno abierto y un bolígrafo en una mesa.
El ajuste del salario mínimo eleva de manera directa los costos laborales como la bonificación BETA en el agro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tampoco ayuda mirar por la ventana internacional. El petróleo ha vuelto a generar preocupación sobre la inflación global y la Reserva Federal de los EE. UU. acaba de elevar su tasa de interés. En otras palabras, el escenario externo tampoco invita precisamente a asumir que tendremos aguas tranquilas.

Tenemos entonces posibles presiones sobre alimentos, combustibles más caros, incertidumbre internacional y un Fenómeno El Niño que amenaza actividades intensivas en empleo. Y, en medio de todo ello, decidimos incrementar el salario mínimo en alrededor de 15%.

Porque tampoco son solamente S/ 170. El salario mínimo sirve de referencia para otros costos laborales. En el agro, por ejemplo, la bonificación BETA equivale al 30% del salario mínimo. Los primeros S/ 100 implican otros S/ 30 por ese concepto. Y así, mientras la productividad no necesariamente aumenta, el costo de contratar formalmente sí lo hace.

Mapa en relieve de Perú con billetes y monedas en la costa, junto a una mano que sostiene una figura de ola azul sobre el territorio.
La aplicación del segundo tramo del salario mínimo estará sujeta a la evaluación de los impactos del Fenómeno El Niño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Nadie discute que queremos mejores salarios. El problema aparece cuando confundimos el objetivo con el instrumento. Elevar una remuneración por decreto es sencillo; conseguir que las empresas puedan pagarla sostenidamente, contratar más trabajadores y permanecer en la formalidad es bastante más complicado.

Por eso resulta positivo que se quiera establecer una metodología técnica para futuros aumentos del salario mínimo que considere productividad y contexto económico. Quizás habría sido útil estrenarla con este.

Porque, volviendo al paraguas, si las nubes justifican protegernos para los últimos S/ 70, cuesta entender por qué decidimos caminar bajo ellas, tan tranquilos, durante los primeros S/ 100.

Rafael Zacnich

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