¿Posible nueva alza en los pasajes del transporte público? El alza de la gasolina reduce drásticamente los ingresos de los choferes en Perú

El diésel llegó a 25,99 soles por galón y los trabajadores del transporte afirman que ya evalúan cambiar de actividad ante el aumento de sus costos diarios

Un reportaje noticioso documenta la situación en una estación de servicio Petroperú en Cercado de Lima. El metraje muestra vehículos siendo abastecidos de combustible. Un panel de precios visible indica la gasolina regular a 19.69 soles y la premium a 20.69 soles. La cobertura destaca el incremento del precio del combustible y del petróleo, que superan los 20 soles, un tema relevante para los conductores locales.
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En Perú, el aumento de los precios del diésel, las gasolinas y el gas licuado de petróleo (GLP) comenzó a afectar de forma directa a los conductores que dependen de sus vehículos para generar ingresos. Choferes consultados en un reporte audiovisual señalaron que el dinero obtenido durante la jornada ya no alcanza para cubrir el combustible, el mantenimiento del auto y los gastos de sus hogares.

El dato que concentra las mayores preocupaciones es el valor del petróleo diésel, cuyo galón llegó a 25,99 soles. Días antes, según los testimonios recogidos, ese mismo combustible se encontraba en una franja de entre 22 y 24 soles. Para quienes manejan taxis, colectivos, mototaxis u otras unidades de transporte, esa diferencia se multiplica en cada carga y reduce el margen disponible al terminar el día.

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La presión también alcanza a quienes usan gasolina. La regular y la premium superan los 20 soles por galón, de acuerdo con el reporte. Los conductores indicaron que deben recorrer distintos grifos para buscar alternativas menos costosas, aunque admitieron que las diferencias de precio no siempre compensan el gasto que implica desplazarse para abastecerse.

Gasolinas bajan de precio
Gasolinas bajan de precio en Lima. (Latina Noticias)

El diésel supera los 25 soles y golpea a quienes recorren más kilómetros

El incremento del diésel tiene un efecto particular entre los trabajadores que realizan recorridos extensos o que utilizan vehículos con alto consumo. La compra de combustible representa uno de los principales costos diarios de la actividad y, cuando el galón aumenta varios soles en pocas semanas, el impacto aparece de inmediato en la recaudación.

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Uno de los choferes describió la situación como una búsqueda constante de precios más bajos. “No se puede trabajar así porque como lo estoy ahí tenemos que estar buscando precio más cómodo, la verdad está súper alto”, expresó. Su testimonio resume una práctica que se volvió frecuente entre quienes intentan reducir el gasto sin dejar de cumplir con sus rutas o jornadas.

Otro conductor aseguró que el problema excede el precio de un solo combustible. Según relató, el aumento se extendió a varias opciones disponibles en los grifos, con una subida aproximada de un sol y medio en algunos productos. Esa percepción se suma a la inquietud por la falta de previsibilidad: los trabajadores sostienen que no saben cuánto deberán pagar en la próxima carga.

Fujimori señaló que el alza de los precios de los combustibles se mantiene desde hace cinco meses y la atribuyó a los efectos de conflictos bélicos internacionales.
Fujimori señaló que el alza de los precios de los combustibles se mantiene desde hace cinco meses y la atribuyó a los efectos de conflictos bélicos internacionales. Foto: Gobierno del Perú

GLP VS GNV: Precios siguen al alza

El reporte también incluyó referencias al gas licuado de petróleo (GLP) y al gas natural vehicular (GNV), alternativas que suelen ser elegidas por su menor costo frente a la gasolina. El GLP se vende a 7,79 soles por litro, mientras que el GNV se ubica en 1,69 soles por metro cúbico. Aunque esas cifras marcan una diferencia, los entrevistados dijeron que el ahorro no resuelve por completo sus dificultades.

Quienes utilizan vehículos a gas explicaron que todavía requieren gasolina para encender el motor y para determinadas etapas del desplazamiento. Por eso, incluso si una parte importante de la jornada se realiza con GLP o GNV, siguen expuestos a las variaciones de la gasolina. La suba de todos los combustibles limita la posibilidad de cambiar de sistema para reducir los costos.

Un chofer recordó un aumento previo del gas y cuestionó que no hubiera una respuesta de las autoridades. “Llegó hasta 25 soles de los 15 soles que costaba y nadie dijo nada, nadie solucionó nada”, afirmó. La declaración refleja una demanda repetida en los testimonios: los conductores reclaman medidas que contengan la subida o alivien sus efectos en las actividades que requieren movilidad diaria.

Un despachador de gasolinera Primax señala el precio de S/ 25.00 por galón a un conductor sentado en su coche en un grifo de Perú.
Un despachador de gasolina de Primax señala el precio de S/ 25.00 por galón a un conductor visiblemente preocupado en un grifo de Perú, reflejando el impacto del alza. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las tarifas del transporte no suben al mismo ritmo que el combustible

Para los conductores, el problema central no se limita al valor que pagan en el grifo. También señalan que no pueden trasladar ese incremento a los pasajeros. Un ajuste de tarifas, aseguran, suele generar reclamos de los usuarios, que también enfrentan un encarecimiento del costo de vida y rechazan pagar más por el servicio.

Ahora los pasajes no lo pueden subir porque reclaman también los pasajeros”, sostuvo uno de los entrevistados. La frase expone una tensión que atraviesa al transporte de corta distancia: los trabajadores ven caer su ganancia, mientras los usuarios consideran que un aumento del pasaje afectaría sus propios presupuestos.

Esa ecuación deja a los choferes frente a dos opciones que consideran desfavorables. Si mantienen las tarifas, absorben el mayor gasto de combustible y reducen lo que llevan a casa. Si intentan cobrar más, pueden perder pasajeros o enfrentar conflictos durante la jornada. En varios casos, afirmaron, la recaudación apenas alcanza para reponer lo gastado y cubrir necesidades básicas.

Un letrero de Osinergmin y un cartel con precios de combustible junto a varios automóviles en fila dentro de una estación de servicio.
Varios vehículos hacen fila para cargar combustible en una estación de servicio de Lima que exhibe las tarifas vigentes y el distintivo del organismo regulador Osinergmin. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los testimonios puso el foco en el efecto familiar del alza. “Justo llevamos para un pan, para llevar la casa, ya no alcanza”, señaló el conductor. La expresión refiere a una pérdida de poder de compra que, según los entrevistados, se profundizó con el encarecimiento de los combustibles durante las últimas semanas.

Otro chofer estimó que el precio actual del diésel bordea los 26 soles por galón y afirmó que antes costaba bastante menos. Aunque sus cálculos sobre el valor previo difieren de los de otros testimonios, todos coinciden en un punto: la subida fue lo suficientemente marcada como para alterar el resultado económico de una jornada de trabajo.

La preocupación ya derivó en la posibilidad de abandonar la actividad. Consultado sobre si había pensado en dejar de conducir o buscar otro empleo, uno de los trabajadores respondió: “Sí, muchas veces, muchas veces a mí viene a mi mente trabajar en otra cosa”. La respuesta muestra que el problema dejó de ser solo operativo y pasó a condicionar decisiones laborales.

Una mototaxi amarilla y negra estacionada en un camino de tierra junto a un río, con botes. Al lado, una gasolinera rústica con barriles azules y personas
Una estación de combustible en Loreto, Perú, atiende a mototaxistas y embarcaciones fluviales, sectores beneficiados con un subsidio por el alza de precios del carburante. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los conductores piden medidas ante el impacto de la crisis en Medio Oriente

Los choferes atribuyen parte de la situación a un aumento generalizado que, según el reporte, se arrastra desde hace varias semanas por los combates en Medio Oriente. Las tensiones en esa zona suelen repercutir sobre el mercado internacional del petróleo y, luego, sobre los precios que pagan los consumidores en los países importadores.

En ese contexto, los trabajadores del transporte reclaman que las autoridades evalúen mecanismos para evitar que el incremento continúe trasladándose a los precios internos. Sus pedidos apuntan a controles, fiscalización de los valores en los grifos y medidas que permitan reducir el impacto sobre quienes necesitan abastecerse a diario para trabajar.

La gasolina Súper tendrá un nuevo ajuste en ambas ciudades. (FOTO: La Prensa)
La gasolina Súper tendrá un nuevo ajuste en ambas ciudades. (FOTO: La Prensa)

La evolución del precio del combustible será determinante para miles de conductores que dependen de cada jornada para sostener sus hogares. Mientras no haya una baja o una medida que amortigüe el costo, los testimonios reflejan que la búsqueda de combustible más barato, la reducción de recorridos y la evaluación de cambiar de oficio seguirán presentes entre quienes viven del volante.

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