
Investigadores del Instituto Geofísico del Perú (IGP) han identificado tres áreas del litoral peruano con potencial para generar un terremoto de magnitud 8.0 o superior, incluida una zona frente a la costa central donde podría producirse un terremoto de hasta 8.8. La advertencia cobra relevancia tras los recientes movimientos telúricos registrados en Venezuela, Colombia y Perú.
El jefe del IGP, Hernando Tavera, señaló que la preparación de la sociedad peruana ante un gran terremoto es una tarea pendiente e impostergable. “No podemos detener el movimiento de las placas tectónicas, pero sí podemos construir una sociedad mejor preparada”, afirmó. Para el especialista, esto implica construir de manera segura, conocer las zonas de mayor peligro, participar en simulacros y contar con un plan familiar de respuesta ante emergencias.
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El contexto regional evidencia la importancia de estas medidas. El doblete sísmico registrado en junio en Venezuela, con magnitudes de 7.2 y 7.5, dejó más de 6.500 muertos y provocó el colapso de numerosas edificaciones. En agosto, un terremoto de 7.4 golpeó Colombia y causó la muerte de 330 personas. En Perú, el sismo de magnitud 7.2 ocurrido el 20 de agosto se sintió en cinco departamentos, pero no dejó víctimas fatales.

¿Por qué hay muchos sismos en Perú?
Tavera explicó a Andina Noticias que estos países forman parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, la extensa franja del planeta donde se concentra gran parte de la actividad sísmica y volcánica. En el borde occidental de América del Sur, la placa de Nazca se desplaza hacia el este e ingresa por debajo de la placa Sudamericana a una velocidad promedio de 6 a 7 centímetros por año, proceso que constituye la principal fuente de sismicidad en el territorio peruano.
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Esta dinámica geológica genera condiciones para la acumulación de energía y la ocurrencia de terremotos. Sin embargo, Tavera advirtió que, aunque la ciencia permite identificar las zonas con potencial sísmico, “actualmente es imposible determinar con precisión la fecha, hora y lugar” en que se producirá un gran movimiento. Ante esta limitación, sostuvo que el objetivo debe centrarse en reducir los posibles daños.
Durante su participación en la mesa de trabajo “Preparación y respuesta ante terremotos y tsunamis”, realizada en el Congreso de la República, Tavera remarcó que el Perú debe asumir su condición de país sísmicamente activo y fortalecer sus medidas de prevención. “Más que intentar predecir, debemos prepararnos para aquello que sabemos que ocurrirá”, afirmó.
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Tres zonas de mayor riesgo sísmico
Durante esa misma mesa de trabajo, el jefe del IGP presentó los resultados de las investigaciones que identifican las áreas del litoral peruano con mayor potencial sísmico. Las tres zonas son:
- Costa central: posible sismo de magnitud 8.8
- Frente a Nazca y Chala: posible sismo de magnitud 8.0
- Frente a las costas de Moquegua y Tacna: posible sismo de magnitud 8.0
A ese mapa de riesgo se suma una amenaza fuera de las fronteras nacionales. Tavera reveló que un trabajo conjunto con investigadores de Chile identificó una zona al norte de ese país donde se acumula una cantidad considerable de esfuerzos tectónicos. Allí podría producirse un sismo mayor a 9.0, lo que repetiría el escenario del terremoto de 1877 y tendría consecuencias directas sobre el sur del Perú.

Sismos pequeños no evitan grandes terremotos
Uno de los mitos más extendidos entre la población es la creencia de que los temblores frecuentes de menor intensidad contribuyen a liberar la energía acumulada en las placas y, con ello, reducen la probabilidad de un gran terremoto. Tavera desmintió esa idea con datos concretos: un sismo de magnitud 6.0 rompe un área promedio de 10 kilómetros, mientras que uno de entre 8.8 y 9.0 puede romper entre 500 y 800 kilómetros. “No hay punto de comparación”, sentenció el científico en declaraciones recogidas por Andina Noticias.
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El especialista explicó que esta diferencia evidencia que los movimientos sísmicos de menor magnitud no permiten descartar la ocurrencia de un terremoto de gran intensidad. Por ello, los temblores frecuentes no deben interpretarse como una señal de que la energía acumulada se está liberando de manera suficiente para evitar un evento mayor.

Ante un eventual terremoto de magnitud 8.8 frente a la costa central, Tavera señaló que el sacudimiento podría sentirse a nivel nacional, mientras que los mayores daños se concentrarían en Lima, Ica y Áncash. “El problema no es el sismo, sino la estructura”, afirmó el jefe del IGP, al destacar la importancia de contar con edificaciones seguras para reducir sus consecuencias.
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