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“Fue un honor vestir a la presidenta”: Sue Zacnich, la diseñadora que llevó la sastrería peruana al guardarropa de Keiko Fujimori

La diseñadora conversó con Infobae Perú sobre la repercusión de su trabajo en Palacio, el proceso de confección de cada prenda y la importancia de la representación femenina en la moda local

Imagen dividida. Izquierda: desfile de moda con tres personas en pasarela. Derecha: dos mujeres posan, una con blazer y otra con camiseta, en un interior con suelo de madera
Diseños de la sastrería peruana de Sue Zacnich desfilan en pasarela y la diseñadora posa junto a Keiko Fujimori. (Sue Zacnich)
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La reciente aparición de la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, con un sastre confeccionado por Sue Zacnich marcó un punto de inflexión para la diseñadora y su taller, especializado en prendas a medida. El nombre de Zacnich, hasta hace poco conocido principalmente en círculos de moda y clientes habituales, empezó a circular con fuerza en redes sociales y medios de comunicación tras la elección del nuevo vestuario presidencial.

El encargo no solo supuso un reto profesional por la visibilidad y exigencia del contexto, sino que también puso en valor la tradición familiar que sostiene el trabajo de Zacnich. Formada en un entorno donde la sastrería era parte cotidiana, la diseñadora llevó su oficio a la escena pública, combinando técnicas tradicionales con propuestas contemporáneas y colaboraciones con artesanos locales.

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En conversación con Infobae Perú, Zacnich detalla el proceso que la llevó a vestir a la mandataria, el impacto mediático y personal de este hito, y la forma en que la sastrería peruana dialoga hoy con la identidad, la crítica y la representación femenina.

Una mujer con cabello largo y saco de cuadros se apoya en una mesa con muestras de tela, un libro y una orquídea. Detrás hay un espejo con marco dorado
La diseñadora Sue Zacnich posa frente a un espejo con marco dorado, apoyada sobre una mesa que exhibe muestras de tela y una planta. (Sue Zacnich)

De la sastrería familiar a Palacio: una historia de salto, legado y exposición

Convertirse en la diseñadora detrás de uno de los atuendos presidenciales no fue producto del azar, sino de una búsqueda activa y una preparación sostenida. Zacnich, con una década en el rubro, reconoce cómo este encargo transformó la percepción de su marca y la puso en un nuevo escenario público.

La visibilidad, sin embargo, también trajo consigo desafíos y reflexiones sobre su propio recorrido y sobre el lugar de las mujeres en oficios tradicionalmente masculinos.

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—Cuéntame un poco de ti, cómo ha cambiado tu marca y tu nombre a raíz de vestir a la presidenta en la Parada Militar

Estoy muy contenta por haberle hecho el traje a la presidenta. Busqué ese contacto a través de mis redes sociales y alguien me refirió con ella. Sus asesoras empezaron a buscar información sobre mí en internet y ya tenían varias notas de referencia. Cuando la conocí, llevé unos sacos míos, porque todo lo hacemos a medida y no tenemos stock. Ella se probó un blazer de denim, le encantó y decidió usarlo en una reunión. Desde ese momento, mi nombre empezó a circular en redes y medios, y la presidenta fue muy generosa al mencionarme. Ella misma me dijo: “Estás famosa”, y le respondí que era por su culpa, porque me hizo viral.

Una mujer de pelo corto y blazer negro con solapas claras es ajustada por otra mujer de pelo largo, camiseta negra y jeans, mientras una tercera observa
La diseñadora peruana Sue Zacnich ajusta el blazer de la presidenta Keiko Fujimori durante una prueba de vestuario en un estudio. (Sue Zacnich)

—¿Consideras que es una doble responsabilidad representar a una mujer en sastrería y además vestir a la primera presidenta electa?

Para mí es un honor. Represento un rubro donde históricamente predominan los hombres. Empecé solo con sastrería masculina y luego abrí la femenina. Cuando estudié diseño de moda, no me permitieron graduarme haciendo trajes, tuve que hacer vestidos. Ahora veo que muchas chicas sí pueden especializarse en sastrería y me enorgullece haber abierto ese camino. He enfrentado machismo de clientes que no creen en una mujer joven al frente de un taller, pero llevo diez años como diseñadora y ahora llegan por referencia, porque conocen mi trabajo.

—Con la exposición pública, ¿cómo manejas las críticas y la exposición mediática?

A veces tengo ganas de contestar, pero me aconsejan no hacerlo. Respeto las opiniones, pero mi prioridad es que mi cliente esté satisfecho. Si la presidenta está cómoda y contenta, eso es lo más importante para mí.

—¿De dónde viene tu legado familiar? ¿Cómo resumirías tu historia?

Crecí en San Martín de Porres, hija de una sastre que trabajó toda la vida con mi padre, siempre rodeada de telas, sacos y medidas. Continuar el legado de mi madre es lo mejor que me pudo pasar. Al principio no quería seguir ese camino, pero encontré mi vocación viéndola. Ahora trabajo con personas que ella formó y me siento orgullosa de que se reconozca el esfuerzo de tantos años.

Grupo de veintiún personas, entre hombres y mujeres, posa con trajes y abrigos en tonos neutros; al fondo, un arco blanco iluminado de noche
La diseñadora Sue Zacnich se fotografía junto a un grupo de modelos luciendo su colección de sastrería de inspiración militar, de noche frente a una estructura iluminada. (Sue Zacnich)

Sastrería a medida: el valor del oficio

El proceso de confección de cada prenda para la presidenta no solo responde a criterios estéticos, sino a una lógica funcional y de representación. Zacnich detalla cómo la elección de telas, cortes y acabados responde tanto al protocolo como a la imagen que la mandataria desea proyectar. La artesanía se conjuga así con la tecnología textil para cumplir con los requerimientos de Palacio.

—El traje del 29 de julio era un sastre con pantalón color marfil, con el blazer negro y un detalle blanco en las solapas. ¿Cómo se dio esta elección de colores y tejidos? En televisión algunos comentaban sobre el clima y la tela

Sería bueno aclarar ese punto porque muchos opinan sin saber. La tela que usamos es Barrington super 140, un tejido fino de lana 100%, pero es lana fría, fresca. No es cierto que la presidenta haya pasado calor extremo por el traje. Lo uso yo misma en entrevistas y son telas frescas. Hicimos un traje de tres piezas, con un top del mismo color que la solapa, para mantener una imagen impecable.

Preferimos esto a usar poliéster, que no se arruga pero no tiene la misma calidad ni presencia. Para el evento, la presidenta eligió un corte recto, aunque le hicimos también un pantalón acampanado como opción. Ella tiene claro lo que quiere y nosotros aportamos desde nuestro conocimiento técnico.

Keiko Fujimori con sastre marfil y negro junto a una mujer en un interior, y luego caminando en una calle durante la Parada Militar junto a un hombre
La política Keiko Fujimori viste un sastre marfil y negro en un encuentro y también con una banda ceremonial durante la Parada Militar de Perú.

—¿El trabajo que hacen para la presidenta continuará con nuevos encargos?

Ahora tenemos unos trajes pendientes que hacer para ella, pero no sabemos para qué ocasión los va a usar. Espero que sí continuemos trabajando, porque como te dije, el trabajo que hacemos es muy alineado a lo que ella necesita proyectar. Lo bueno es que le ha gustado y ha estado contenta.

Tradición, identidad y cultura: los bordados y la colaboración artesanal

Uno de los sellos distintivos de los trajes presidenciales ha sido la incorporación de bordados y detalles artesanales, elementos que trascienden lo decorativo y se convierten en símbolos de identidad. Zacnich explica cómo se gestionan estas colaboraciones y qué significado adquieren en la imagen pública de Keiko Fujimori. Además, reflexiona sobre el ambiente entre colegas y las tensiones que pueden surgir en torno a la apropiación cultural.

—Ella tiene varios bordados en diferentes trajes de diferentes diseñadores. ¿Eso queda en manos de ustedes o también es un pedido de su equipo de trabajo?

Ella lo pide. Quiere mostrar identidad y me parece muy bonito. Trabajamos en conjunto con la diseñadora Cleofé Mendoza, que es huancaína. Le dimos un pedazo de tela para que lo bordaran artesanos de Huancayo. El bordado de la solapa y puño está inspirado en los tocapús, según nos explicó Cleofé. La presidenta ya conocía su trabajo porque llevó un cinturón de flores huancaínas en el debate presidencial. Fue una colaboración muy rápida, en dos semanas y media, porque además la presidenta bajó de peso y hubo que ajustar varias veces.

Yirko Sivirich y Sue Zacnich: los diseñadores peruanos que vestirán a Keiko Fujimori el 28 y 29 de julio
Yirko Sivirich y Sue Zacnich: los diseñadores peruanos que vestirán a Keiko Fujimori el 28 y 29 de julio

—Durante estos días, la presidenta ha lucido trajes de más diseñadores. ¿Conoces a alguno de ellos? ¿Han trabajado juntos?

Sí, conozco a varios. Admiro mucho a Meche Correa, y sé que soy una de las diseñadoras más jóvenes con las que está trabajando la presidenta. También conozco a Yirko (Sivirich), que es de otra generación, igual que Fátima Arrieta y Patricia Musiris. Me siento halagada de que mencionen mi nombre junto a ellos y sentir que la moda peruana está representada por diversas generaciones.

—¿Qué opinas de la polémica de Yirko y la comunidad shipibo-konibo?

Yirko es un diseñador con mucha experiencia y ha trabajado mucho con identidad peruana. Si la comunidad se sintió incómoda, corresponde pedir disculpas y procurar que no vuelva a ocurrir. Pero no creo que se deba dar tanto revuelo; es un diseño para la presidenta, una representación nacional. Lo importante es que se reconozca la inspiración y no se atribuya el trabajo como propio. Más allá de las críticas, deberíamos sentirnos orgullosos de que la presidenta elija vestir prendas peruanas diseñadas por distintos creadores, porque eso expone nuestro arte y nuestra cultura ante el país y el mundo.

El recorrido de Sue Zacnich ilustra el tránsito de la artesanía familiar a la escena pública, el diálogo entre tradición y renovación, y la importancia de la representación femenina en espacios de visibilidad política. Vestir a la presidenta ha sido para Zacnich tanto un reto como una oportunidad para mostrar el valor del oficio local y la diversidad de voces que hoy conforman la moda peruana.

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