Marcas peruanas MAC INCA y Puma chocolate logran su registro oficial pese a negativa de megaempresas internacionales

Indecopi desestimó las acusaciones de competencia desleal, marcando un límite al alcance de las corporaciones globales y respaldando el derecho de los negocios locales a utilizar expresiones comunes sin presunciones de mala fe

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En un caso, McDonald’s Corporation buscó bloquear el registro del logotipo de un restaurante de Cusco bajo el argumento de que este podía inducir a confusión en el mercado.
En un caso, McDonald’s Corporation buscó bloquear el registro del logotipo de un restaurante de Cusco bajo el argumento de que este podía inducir a confusión en el mercado. Foto: composición Infobae Perú

Tras un arduo y extenso proceso legal, dos marcas peruanas lograron prevalecer ante las instancias del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi). En las decisiones definitivas emitidas el 5 de junio de 2026, la autoridad nacional falló a favor del registro de signos nacionales que habían sido duramente cuestionados por dos gigantes del comercio mundial.

Dos empresas multinacionales no lograron impedir que emprendimientos peruanos obtuvieran el registro de sus marcas ante el Indecopi. En un caso, la estadounidense McDonald’s Corporation se opuso a la inscripción del logotipo de un restaurante de Cusco al considerar que podía generar confusión entre los consumidores.

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En el otro, la alemana Puma SE buscó bloquear el registro de una denominación solicitada por una organización cafetalera peruana para identificar productos de su rubro. Sin embargo, tras evaluar ambos expedientes, la Sala Especializada en Propiedad Intelectual concluyó que no existían fundamentos suficientes para aceptar las oposiciones y confirmó el derecho de los solicitantes nacionales a registrar sus respectivas marcas.

El conflicto por una hamburguesa en los Andes y la negativa de McDonald’s

El ciudadano peruano Edwin Eduardo Covarrubias del Carpio solicitó en mayo de 2024 la inscripción de su marca figurativa y denominativa para distinguir servicios de restaurante. El diseño propuesto consistía en una atractiva hamburguesa dorada con motivos andinos acompañada de las palabras MAC INCA. Ante esto, McDonald’s Corporation presentó oposición, argumentando que su propia marca es notoriamente conocida en el rubro alimenticio y que el prefijo utilizado por el empresario local era una transcripción parcial que buscaba aprovecharse de su prestigio. Además, la multinacional subrayó que era titular de una extensa familia de marcas registradas con las partículas “Mc” o “Mac”, tales como McBites, McPollo, Mac Fries, entre muchas otras.

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Diferentes marcas que operan en Perú ya utilizan prefijos "Mc" o "Mac", por lo que esto no es impedimento para el registro de la empresa peruana.
Diferentes marcas que operan en Perú ya utilizan prefijos "Mc" o "Mac", por lo que esto no es impedimento para el registro de la empresa peruana. Foto: Indecopi

Al analizar a profundidad el expediente, el tribunal determinó que, si bien existe una innegable conexión competitiva entre los servicios de restaurante que buscaba proteger el solicitante y los productos o sándwiches de la firma estadounidense, las marcas en disputa no resultaban semejantes ni fonética ni gráficamente. La resolución resaltó que la denominación del solicitante iba acompañada de la palabra INCA y de un diseño gráfico muy particular, lo que generaba un impacto visual totalmente distinto al de la cadena de comida rápida.

Adicionalmente, se demostró que el uso del prefijo “Mc” o “Mac” es un elemento de uso frecuente en el registro de la clase 43 en el país, por lo que la autoridad citó jurisprudencia andina recordando de forma precisa que: “El titular de una marca no puede impedir que las expresiones comunes o usuales puedan ser utilizadas por los otros empresarios”.

El intento corporativo de McDonald’s por atribuir una conducta desleal al empresario peruano también fracasó rotundamente. La compañía norteamericana sostuvo que el señor Covarrubias actuó de mala fe al domiciliar en la ciudad del Cusco, un lugar donde opera un local de su franquicia, lo que a su juicio evidenciaba un conocimiento previo de sus signos distintivos. Sin embargo, Indecopi dictaminó que residir en la misma urbe y conocer la existencia de la marca internacional no son pruebas objetivas suficientes para acreditar una infracción o una clara intención de perpetrar actos de competencia desleal, ratificando el registro a favor del connacional.

Un felino con sabor a cacao nacional

El segundo caso emblemático involucró a la Central de Organizaciones Productoras de Café y Cacao del Perú, conocida también como Café Perú, entidad que solicitó la inscripción del signo PUMA CHOCOLATE, acompañado de un logotipo. El objetivo del gremio era comercializar artículos como harinas, pan, productos de pastelería, helados y dulces.

Puma Café ya cuenta con un local, página web, etc.
Puma Café ya cuenta con un local, página web, etc. Foto: Central Café y Cacao

No obstante, la empresa alemana Puma SE se opuso formalmente a este trámite nacional. La compañía europea argumentó que su marca goza de un inmenso prestigio global, es notoriamente conocida en el mercado y advirtió que los consumidores podrían relacionar los chocolates nacionales con su imperio corporativo. Según su postura, esto generaría un riesgo de dilución de su fuerza distintiva y un aprovechamiento injusto de su fama.

Para las autoridades de propiedad intelectual, los argumentos de la corporación alemana no tuvieron ningún asidero técnico. Indecopi reconoció efectivamente que la marca del felino es notoria, pero únicamente para distinguir zapatillas y prendas de vestir de la clase 25. Al comparar esto con productos alimenticios de la clase 30, se concluyó que no existen elementos razonables que demuestren que el público vaya a transferir la imagen positiva de unos artículos deportivos hacia productos comestibles.

Además, la Sala observó minuciosamente que la organización agraria peruana ya era titular legítima de otras marcas previamente inscritas en la misma clase, como PUMA COFFEE y PUMA CAFÉ, lo que evidenciaba una línea de negocio propia y una simple variación de sus registros. La firma Puma SE también intentó apelar a las nuevas dinámicas del mercado global, indicando que las marcas deportivas suelen expandirse mediante estrategias hacia el rubro de alimentos saludables y cafeterías temáticas.

Pese a ello, la resolución desestimó esta visión al considerar que la sola posibilidad abstracta de diversificación y expansión comercial no otorga un escudo ilimitado sobre una palabra de uso común. Al carecer de medios probatorios que evidencien una intención engañosa, la oficina estatal otorgó de manera definitiva los derechos del nombre a la central cafetalera nacional.

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