Cajamarca es “el nuevo Pataz”: expertos advierten que la minería ilegal replica el modelo que devastó a La Libertad

El avance de redes violentas y operaciones industriales ha rebasado a las autoridades en el norte del Perú, con sobornos, contaminación de ríos y una crisis institucional que ya golpea a comunidades y niños

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Peligrosa expansión de la minería ilegal en Pataz. Imagen: Macronorte
Peligrosa expansión de la minería ilegal en Pataz. Imagen: Macronorte

El colapso del principio de autoridad en Cajamarca ha dado paso a una nueva etapa de la minería ilegal en el norte del Perú, según reveló Contra Corriente.

El modelo criminal que devastó La Libertad ahora se replica en Cajamarca, donde la violencia y la tecnificación de la minería ilegal han establecido un territorio fuera del control estatal.

La región de Cajamarca enfrenta una escalada de violencia ligada a la minería ilegal. De acuerdo con ContraCorriente, tras un operativo policial en el distrito de Hualgayoc, una turba de aproximadamente ochenta personas, presuntamente vinculadas a economías ilegales, emboscó a las autoridades y liberó a siete detenidos. Este episodio marcó el inicio de un nuevo patrón criminal, en el que las fuerzas del orden quedan rebasadas frente a una estructura violenta y organizada.

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Comando Unificado incauta armamento de guerra y detiene a 68 personas.
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Pedro Yaranga, analista en seguridad integral y gestión de riesgos, quien fue consultado por Contra Corriente, explicó que los grupos criminales “miden primero si hay mucha cantidad de policías y si no hay mucha cantidad de policías, lo único que hacen es acorralar igual y atacarlos con todo, liberar si es que hay detenidos”.

Esta metodología ha convertido varias zonas en un escenario donde la ley carece de fuerza, mientras la policía opera con recursos y equipamiento limitados.

Tecnificación y poder

La minería ilegal en Cajamarca ha alcanzado niveles industriales, según detalla ContraCorriente. Localidades como Colquirrumi, Chinchiho, El Tingo y Quebrada Honda albergan operaciones que emplean maquinaria pesada, retroexcavadoras y socavones de hasta cincuenta y cinco metros de profundidad.

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“El que contamina más no es la minería grande, ni la minería mediana, ni la pequeña minería, es la minería ilegal”, sostuvo un especialista entrevistado por el medio, al precisar que estos grupos procesan metales con insumos químicos prohibidos.

Personal militar y policial intervino en la bocamina Sanone y logró liberar a trabajadores sometidos a extorsión.
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Las cifras expuestas por Contra Corriente muestran la magnitud del fenómeno: la minería ilegal mueve aproximadamente doce mil millones de dólares, mientras que la exportación alcanza los quince mil millones de dólares. Este caudal de dinero permite a las organizaciones criminales financiar sobornos, actos de corrupción y captar autoridades locales, lo que profundiza la crisis institucional.

Expansión y frontera

El reporte de Contra Corriente advierte sobre un “peligro geopolítico” en la frontera norte. Cajamarca conecta con Piura y el vecino Ecuador a través de mil quinientos kilómetros de territorio vulnerable.

Mientras el gobierno ecuatoriano refuerza su lucha contra el crimen organizado, las rutas de escape y la criminalidad transnacional buscan expandirse hacia el lado peruano. Un especialista destacó que “los criminales ecuatorianos, con tanto espacio que hay, porque el control policial militar solamente está en Aguas Verdes, está en Macará y el resto de la cordillera del Cóndor hacia Cajamarca está abierta y ellos pasan por ahí”.

Este corredor facilita el traslado de maquinaria y personas dedicadas a la minería ilegal, mientras el Estado peruano mantiene una presencia limitada en la zona. El resultado es un territorio cada vez más controlado por intereses criminales, donde la ausencia estatal deja espacio para la captura de autoridades y el crecimiento de nuevas redes de complicidad.

Medidas excepcionales en Pataz: la minería ilegal desafía al Estado
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Impacto social

La crisis generada por la minería ilegal en Cajamarca afecta directamente a la población local. Contra Corriente documentó cómo los relaves y efluentes de las operaciones ilegales contaminan los ríos Singo y Malgasbamba, lo que ha provocado niveles alarmantes de arsénico y plomo en la sangre de decenas de niños.

“El costo de la impunidad criminal en Bambamarca y Hualgayoc ya se cuenta en la sangre”, señala el informe.

La descomposición social es visible en la precariedad de las escuelas rurales y en el abandono de servicios básicos, mientras el crimen organizado ocupa los espacios que el Estado ha dejado vacíos.

En palabras recogidas por ContraCorriente, “la característica que tiene la minería ilegal es que son en su mayoría migrantes y efectivamente en Hualgayoc son migrantes, pero al mismo tiempo también se van involucrando gente de la misma zona”.

Golpe a la minería ilegal en Pataz: Operación “Pachacamac” deja pérdidas por más de S/ 500 mil.
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Fracaso institucional

Las acciones estatales se ven limitadas frente a la magnitud del problema. Según ContraCorriente, los operativos de la Dirección de Medio Ambiente de la Policía Nacional del Perú (PNP), como el Plan Sierra Norte, han incorporado drones y sensores electroópticos para desmantelar infraestructura ilegal. Sin embargo, la inteligencia táctica resulta insuficiente cuando las turbas locales impiden traslados y detenciones.

Expertos citados por el medio enfatizan la necesidad de mecanismos de apoyo militar permanente, reclamando el despliegue del Batallón de Infantería Cepita número siete de Cajamarca para respaldar las operaciones de la División de Investigación Criminal (Divincri). El objetivo es garantizar que los responsables de delitos ambientales enfrenten la justicia.

Un entrevistado afirma que “declarando el estado de emergencia en las zonas no se hace absolutamente nada”, y atribuye la inacción a la falta de voluntad política y a la influencia que la minería ilegal ejerce sobre partidos y autoridades.

Seis detenidos en operativo militar contra la minería ilegal en Pataz
Seis detenidos en operativo militar contra la minería ilegal en Pataz

Nueva tierra de nadie

El fenómeno observado en Cajamarca reproduce el modelo criminal que devastó Pataz en La Libertad, según la investigación de ContraCorriente. La comparación resulta inevitable para los expertos, quienes alertan que “podríamos comparar a Cajamarca en este momento con una posibilidades, digamos, de Patás en los próximos años”.

La ausencia de autoridad y el avance del crimen organizado han transformado a Cajamarca en una tierra donde el Estado ha perdido su capacidad de respuesta, mientras la minería ilegal se consolida como una amenaza a la seguridad nacional, la institucionalidad y el medio ambiente.

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