Desde la otra orilla de El Niño: Marsh alerta fragilidad en empresas peruanas para responder financieramente en los próximos años

La posible confluencia de un Niño Costero fuerte y un Niño Global elevó el riesgo sistémico para las firmas en Perú entre fines de 2026 e inicios de 2027, de acuerdo con un revelador estudio

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Marsh advirtió que el riesgo para las empresas en Perú no se limita a la infraestructura y también amenaza la continuidad operativa y la viabilidad de los negocios.

La confluencia de un Niño Costero fuerte y un Niño Global en intensificación ha elevado el riesgo sistémico para las empresas en el Perú, marcando un escenario inédito donde la amenaza para la viabilidad de los negocios va más allá del daño físico a la infraestructura.

Así lo advierte Marsh, firma global de gestión de riesgos, que insta a las organizaciones a prepararse no solo en el plano operativo, sino también financiero.

El Niño: una amenaza recurrente y cada vez más costosa

Según el Comité Multisectorial ENFEN, al Niño Costero activo frente al litoral peruano se suma un Niño Global en el Pacífico central, con alta probabilidad de que ambos fenómenos se acoplen entre fines de 2026 e inicios de 2027.

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De acuerdo con la Encuesta de Adaptación Climática 2025 de Marsh, el 32% de las empresas de la región sufrió en los últimos tres años una pérdida o interrupción por fenómenos meteorológicos extremos.

En los eventos previos de El Niño, los sectores más afectados han sido energía, pesca, infraestructura, construcción y agrícola. El Niño Costero de 2017, por ejemplo, dejó pérdidas aseguradas por 660 millones de dólares, con 494 millones efectivamente indemnizados, según la SBS.

El ENFEN señaló que el Niño Costero activo frente al litoral peruano podría acoplarse con un Niño Global en el Pacífico central en el mismo período. REUTERS/Philimon Bulawayo
El ENFEN señaló que el Niño Costero activo frente al litoral peruano podría acoplarse con un Niño Global en el Pacífico central en el mismo período. REUTERS/Philimon Bulawayo

El verdadero reto: protegerse más allá del daño material

Marsh advierte que el mayor riesgo para las empresas no reside solo en la categoría del fenómeno climático, sino en su capacidad para resistir financieramente una interrupción prolongada.

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Orlando Rivera, líder de consultoría para Marsh Perú, señala que la mayoría de las empresas no ha dimensionado el impacto de una paralización sobre su liquidez, ni si sus pólizas de seguro realmente cubren el valor expuesto a pérdida.

La firma identifica tres frentes inmediatos para las gerencias:

  • Estrés financiero y absorción: Analizar cuántas semanas de inactividad puede soportar la empresa, si una interrupción prolongada activaría incumplimientos financieros con bancos y si los contratos cubren escenarios de fuerza mayor.
  • Cadena de valor y proveedores críticos: Asegurar que los proveedores esenciales tengan planes de contingencia, ya que una planta puede estar intacta pero detenerse si fallan rutas logísticas, servicios o insumos clave.
  • Infraseguro y falsas sensaciones de protección: Muchas empresas confían en pólizas antiguas que pueden no ser adecuadas. Además, si no se cumplen exigencias técnicas, la aseguradora puede rechazar o limitar el pago.
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Marsh Perú sostuvo que el mayor riesgo para las compañías está en la interrupción prolongada y en su impacto sobre la liquidez, los contratos y las obligaciones con bancos.

De la reacción a la estrategia: el cambio de paradigma ante El Niño

El análisis de Marsh muestra que El Niño ya no es un fenómeno excepcional en el Perú. Mientras antes se presentaba cada 19 años, ahora el ciclo es de apenas seis años. Esto exige que las empresas dejen de ver el riesgo climático solo como una emergencia ocasional y lo integren en su planificación financiera y operativa.

La ventana para reforzar la resiliencia es corta. Marsh recomienda renegociar coberturas, revisar cláusulas contractuales y asegurar la continuidad operativa antes de que el doble evento de El Niño se consolide en el segundo semestre de 2026. Solo así las empresas estarán mejor preparadas para enfrentar el impacto y mantener su competitividad en un entorno cada vez más incierto.

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