La pota se hunde: pescadores salen tanqueando con un precio en Perú y cuando vuelven hay otro

Armadores y tripulantes denuncian que el encarecimiento de los insumos hacen inviable la continuidad de la pesca artesanal en los principales puertos del país, sergún Sonapescal

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pota - calamar gigante
La pesca artesanal de pota en Perú atraviesa una crisis por la caída del precio en los puertos y el alza de los costos operativos.

La pesca artesanal de calamar gigante o pota atraviesa una nueva crisis en Perú. Según la Sociedad Nacional de Pesca Artesanal del Perú (Sonapescal), la caída del precio en los principales puertos y el alza constante de los costos operativos ponen en jaque la sostenibilidad de miles de familias que dependen de esta actividad.

Sucede que las jornadas de captura de esta especie marina pueden tomar varios días, por lo que los pescadores salen al mar con la esperanza de que el valor de la pota cubra sus gastos y deje alguna ganancia.

Sin embargo, al regresar al muelle se encuentran con un escenario aún más adverso: los precios han caído respecto al momento de zarpar y, en muchos casos, el costo del combustible también ha subido durante la faena.

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El derrumbe de los precios y la insuficiencia de los ingresos

A esto se suma el aumento incesante de insumos como hielo, víveres y repuestos para el mantenimiento de las embarcaciones. La falta de previsibilidad deja a los pescadores y armadores sin capacidad de calcular si su trabajo tendrá o no recompensa.

La gravedad de la crisis se refleja en los precios actuales. En Paita, el kilo de pota se paga hoy a 2,2 soles y en el Callao apenas llega a 1,7 soles.

pota
Las faenas de pesca artesanal de calamar gigante duran varios días y dependen de un precio de venta que cubra combustible, hielo, víveres y otros gastos.

Este derrumbe contrasta con el promedio de 3 soles que se registraba en muelle a comienzos de año, y resulta aún más dramático si se compara con los 3,5 soles del mismo periodo en 2023, cuando el combustible era más accesible.

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Incluso en periodos de escasez, cuando lo habitual sería que el precio supere los 5 soles por kilo, los valores actuales no se han recuperado, dejando a los trabajadores sin margen para sostener sus operaciones, de acuerdo con Sonapescal.

Armadores y tripulantes: los más golpeados

El golpe más fuerte lo sienten los armadores, responsables de financiar todo el viaje: combustible, hielo, alimentación y mantenimiento. Si la embarcación sufre un desperfecto en altamar o al regreso, no existen ingresos suficientes para afrontar reparaciones en varadero.

El armador o dueño está aún más expuesto, porque si su embarcación necesita un arreglo o mantenimiento en varadero, simplemente no tendría cómo afrontarlo”, advierte Elsa Vega, presidenta de SONAPESCAL.

pesca - calamar gigante - pota
Sonapescal advirtió que la falta de previsibilidad en el precio de la pota y en el costo del combustible impide saber si cada viaje dejará ganancias.

Para los tripulantes, la situación no es menos crítica. Sus ingresos dependen de cada faena y del precio que logran por la pota.

Con los precios actuales, los ingresos no alcanzan para sostener la canasta familiar del pescador”, señala Vega. En muchos casos, después de días en el mar, las familias regresan sin siquiera cubrir los gastos básicos.

Un modelo comercial que profundiza la desigualdad

Para SONAPESCAL, el problema se agrava porque la cadena comercial traslada la mayor parte del riesgo y la pérdida a los pescadores y armadores artesanales.

El gremio rechaza que empresas compradoras y plantas procesadoras ajusten precios sin reconocer el esfuerzo y el costo de cada viaje al mar. “No se puede exigir mayores esfuerzos productivos mientras los ingresos siguen reduciéndose y los costos no dejan de subir”, insisten desde la organización.

pota - china
La crisis de la pota también golpea a los tripulantes, porque con los precios actuales sus ingresos no alcanzan para sostener la canasta familiar.

La entidad gremial exige al Ministerio de la Producción (PRODUCE) y a las autoridades competentes que intervengan de manera urgente. La falta de reglas claras y de espacios de diálogo deja el mercado a merced de la especulación y los abusos.

Sonapescal pide mecanismos comerciales transparentes y precios que reflejen al menos los costos reales, para que la actividad no termine desapareciendo. Y es que la pesca artesanal de pota es estratégica para la economía y la seguridad alimentaria del país, pero mientras quienes asumen el riesgo trabajan a pérdida, el futuro de miles de familias peruanas permanece a la mar.

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