“Candidatos: trabajen por las madres”

Si nos enfocamos en los programas de los dos finalistas, tanto Fujimori como Sánchez pasan de puntillas sobre la situación de las madres

Guardar
Google icon
Madres pensionistas participaron en actividades artísticas y recreativas organizadas por la ONP. (Foto: ONP)
Madres pensionistas participaron en actividades artísticas y recreativas organizadas por la ONP. (Foto: ONP)

En estas fechas, celebramos a más de 9 millones de madres en el Perú. Seis de cada diez están casadas o son convivientes; las otras cuatro, están separadas, divorciadas, solteras o viudas. No todas son votantes, pues existe una alta tasa de madres menores de edad, pero suponen varios millones de votos que han sido prácticamente ignorados en los planes de gobierno de los partidos políticos que concurrieron a la primera vuelta.

Si nos enfocamos en los programas de los dos finalistas, tanto Fujimori como Sánchez pasan de puntillas sobre la situación de las madres, haciendo menciones generalistas y propuestas poco concretas. Entre las promesas aparece la creación de una red de guarderías públicas, por Fuerza Popular, o la inversión del 1% del PBI en protección infantil, según Juntos por el Perú. Ambos mencionan la alimentación escolar y la anemia, pero sin muchos detalles. Respecto a los ingresos económicos y la precariedad laboral, Fujimori apenas aporta un par de ideas, como un sistema de créditos para emprendedoras, pero poco respecto a reducir la informalidad laboral y el subempleo que afectan en mayor medida a las mujeres. Por otro lado, Sánchez ignora tanto a las mujeres en todo su plan de gobierno que menciona la palabra “madre” tan solo dos veces. Sus medidas económicas no hacen atractiva la contratación formal ni tampoco proponen mejoras en la vulnerable situación del empleo en las mypes, donde trabajan la mayoría de las mujeres. No parece casual que Juntos por el Perú haya tenido una de las votaciones femeninas más bajas de los partidos en primera vuelta.

PUBLICIDAD

Respecto a otros temas que afectan mayoritariamente a mujeres y niñas, como la violencia, no mencionan nada nuevo: “implementar servicios integrales de prevención de violencia contra la mujer” dice Fujimori, “políticas para erradicar ….. sufrimiento físico o psicológico e incluso la muerte de las mujeres ….afirma Sánchez. La palabra “feminicidio” ni se menciona. Tampoco proponen medidas para paliar las consecuencias de las 630,000 demandas civiles por deuda de alimentos que en 2025 se encontraban en proceso de ejecucción en el poder judicial, y que afectan a miles de menores de edad, cuyos progenitores no se hacen cargo.

Entre las divergencias programáticas más relevantes con impacto familiar, se encuentra el compromiso de Juntos por el Perú con devolver la Educación Sexual Integral (ESI) a las escuelas que desapareció el actual congreso, mientras que Fuerza Popular traslada la responsabilidad de la educación la sexual a las familias, que son justo el entorno donde se producen más de la mitad de los abusos sexuales de menores.

PUBLICIDAD

Todas las madres tienen en común necesidades universales como la seguridad ciudadana, los servicios de salud maternal e infantil, una red de cuidados para menores, adultos mayores y personas con discapacidad, vivienda, transporte público seguro, trabajo formal y derecho a una vida libre de acoso y violencia. Las madres con más recursos pueden suplir parcialmente el rol del Estado en esas materias con sus ingresos, pero las más vulnerables, sobre todo las que crían a sus hijos solas, dependen de manera crítica de que el Estado provea de esos servicios que son fundamentales en edades reproductivas y de crianza, teniendo en cuenta sus diferentres realidades etareas, económicas, geográficas y familiares.

Si las quieren, si las respetan, trabajen para ir a segunda vuelta con un programa de gobierno que se tome en serio mejorar la calidad de vida de las madres que no solo quieren ser trabajadoras incansables dentro y fuera de la casa, sino que reclaman también su derecho al descanso, al trabajo decente, a la salud y a la seguridad de poder caminar por las calles sin miedo.

Natalia Manso