Trastornos del sueño en adultos mayores aumentan caídas, deterioro cognitivo y demencia, advierten expertos del Minsa

El médico especialista en geriatría del Servicio de Neurología del Departamento de Medicina del Hospital Nacional Cayetano Heredia advierte que el insomnio, los despertares frecuentes y la apnea obstructiva están afectando seriamente la salud física y mental de los adultos mayores

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Una persona mayor observa pensativa por la ventana, mientras una ilustración digital de un cerebro resalta la importancia del bienestar cerebral en la vejez. La imagen simboliza los desafíos asociados al envejecimiento y la salud mental, como la demencia y el Alzheimer. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los trastornos del sueño afectan severamente la salud física y mental de los adultos mayores y contribuyen al aumento de casos de demencia y accidentes, alertó el Ministerio de Salud.

Las dificultades para dormir no solo disminuyen la calidad de vida, sino que están asociadas con una mayor mortalidad cardiovascular y un incremento en la dependencia funcional, según advierte Alfredo Stuart Barreto, el médico especialista en geriatría del Servicio de Neurología del Departamento de Medicina del Hospital Nacional Cayetano Heredia, citado por el Ministerio de Salud en su último informe.

De acuerdo con Stuart, entre los principales trastornos detectados en la población mayor figuran el insomnio de conciliación, los despertares nocturnos frecuentes y la apnea obstructiva del sueño (SAOS). El especialista destaca que estos problemas no permanecen aislados, sino que “deterioran de manera significativa la autonomía y aumentan el riesgo de accidentes”, lo que se traduce en caídas, fracturas y hospitalizaciones.

La evidencia sostiene que menos horas de sueño y una mayor fragmentación nocturna contribuyen directamente a la aparición de trastornos ansioso-depresivos y eleva las probabilidades de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, entre ellas la demencia.

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(Crédito: Getty)

Factores que contribuyen a los trastornos del sueño en adultos mayores

El origen de los trastornos del sueño en personas mayores responde a causas múltiples y entrelazadas. Stuart señala que condiciones como la ansiedad, la depresión, el sobrepeso y los episodios de estrés frecuentemente inciden sobre la calidad del sueño. Además, el uso de determinados medicamentos, en especial los diuréticos: prescritos habitualmente a adultos mayores para otras patologías, puede alterar los ciclos circadianos y precipitar insomnio o despertares nocturnos.

Otro factor determinante es la creciente exposición a pantallas de dispositivos electrónicos durante la noche, hábito que disminuye la producción de melatonina y agrava los episodios de insomnio. El especialista remarca que este mecanismo fisiológico modifica los tiempos de sueño y puede, a largo plazo, consolidar hábitos nocivos.

La detección de múltiples causas interrelacionadas refuerza la necesidad de evaluar de manera integral a cada paciente, considerando tanto factores psicosociales como biológicos.

La mala calidad del sueño incrementa complicaciones en adultos mayores

Según el especialista, condiciones como el insomnio de conciliación, los despertares frecuentes y la apnea obstructiva del sueño (SAOS) están deteriorando severamente la salud física y mental de los adultos mayores.

Mujer mayor durmiendo plácidamente en su cama, con un libro, gafas y una taza sobre la mesa de noche en un dormitorio iluminado suavemente.
Una mujer mayor duerme plácidamente en su cama, rodeada de un ambiente tranquilo y cálido. A su lado, en la mesa de noche, se observan un libro cerrado con gafas y una taza, elementos que reflejan hábitos saludables antes de dormir. Esta imagen ilustra la relevancia del buen descanso para la salud física y mental en personas mayores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Stuart sostiene que estos trastornos no solo afectan la esfera mental: existe una relación directa entre el insomnio y el SAOS con enfermedades como la depresión, la demencia y un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular.

“Es fundamental evitar que estos trastornos se vuelvan crónicos; en algunos casos, especialmente en pacientes con demencia, puede ser necesario el uso de fármacos para regular el ciclo sueño-vigilia, siempre bajo supervisión médica”, precisó.

El especialista advierte que, frente a la persistencia de los trastornos del sueño, muchos adultos mayores recurren de manera frecuente a psicofármacos como las benzodiacepinas. Stuart indica que estos fármacos, si no cuentan con un monitoreo médico estricto, pueden provocar dependencia y aumentar considerablemente el riesgo de caídas. Esto representa un riesgo grave en adultos mayores, pues la automedicación y polimedicación pueden generar interacciones adversas con otros medicamentos, dificultades en el metabolismo y aumentar la susceptibilidad a efectos secundarios graves, lo que disminuye la capacidad de recuperación.

El deterioro de la calidad de vida, por tanto, no solo se limita al descanso nocturno, sino que afecta la capacidad funcional y social del adulto mayor. Situaciones como la polimedicación y la automedicación elevan el riesgo de complicaciones y reducen las probabilidades de una recuperación integral.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un hombre mayor, visiblemente preocupado, se lleva la mano al pecho mientras está sentado en la cama, acompañado por una mujer que lo apoya y cuida. La imagen resalta la importancia del acompañamiento familiar y la atención médica oportuna ante síntomas de posibles afecciones cardíacas en personas de la tercera edad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Relación entre los trastornos del sueño, otras enfermedades y la mortalidad

Las cifras que maneja el Ministerio de Salud refuerzan el nexo entre los trastornos del sueño y la aparición de enfermedades crónicas o degenerativas. La apnea obstructiva del sueño y el insomnio están directamente relacionados con mayores tasas de depresión, demencia y mortalidad cardiovascular. La identificación y el tratamiento oportuno de estos trastornos permiten reducir el riesgo de eventos vitales adversos.

Stuart, desde el Departamento de Medicina del Hospital Nacional Cayetano Heredia, enfatiza la importancia de implementar estrategias preventivas y terapéuticas adaptadas. En los casos de pacientes con demencia, el uso de fármacos específicos para regular el ciclo sueño-vigilia puede ser indispensable, pero siempre bajo estricto control médico.

La complejidad que presentan los trastornos del sueño en adultos mayores hace imprescindible una evaluación profesional y la evitación de hábitos que perpetúen el problema, dado el impacto que estos cuadros tienen sobre la esperanza de vida y la autonomía funcional.