En Perú los caficultores del norte están secando el café con tecnología solar: humedad del grano alcanza calidad mundial

Una iniciativa universitaria desarrolló secadores solares que optimizan el proceso de poscosecha, protegen el grano de la intemperie y mejoran la calidad del café

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El nuevo sistema de secadores solares en Piura protege la calidad del café frente a lluvias y demoras en el proceso de secado.

Una tecnología desarrollada desde la investigación universitaria está cambiando el procesamiento del café en la sierra de Piura. Esta innovación consiste en secadores solares optimizados, diseñados por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Piura (UDEP) en colaboración con la Asociación Fomento de Investigación y Acción para el Desarrollo (FIAD).

El proyecto se implementa en los distritos de Yamango, Chalaco y Santo Domingo, en la provincia de Morropón, donde las familias cafetaleras ya comienzan a percibir mejoras en la eficiencia del proceso y en la calidad del producto final.

La tecnología solar reduce hasta 6 veces el tiempo de secado del café

El sistema de secadores solares protege la calidad del café y contribuye a mejorar los ingresos rurales. Tradicionalmente, los agricultores secaban el café al aire libre, exponiendo los granos a la intemperie. Esto generaba pérdidas de calidad debido a la humedad, las lluvias y otros factores climáticos.

Además, los retrasos en el proceso podían extenderse hasta tres semanas, lo que afectaba la productividad y los ingresos de las familias.

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Los secadores solares optimizados reducen hasta seis veces el tiempo de secado del café, alcanzando los estándares internacionales de humedad.

El Programa Corredor Andino Central, en el que se enmarca esta iniciativa, busca promover el desarrollo sostenible de los ecosistemas de montaña y elevar los estándares de la producción cafetalera en la región. Hasta la fecha, se han construido 44 de los 50 módulos de secado proyectados, los cuales resguardan el café en una de las etapas más críticas de la cadena productiva: el secado posterior al lavado del grano.

Este paso es clave para alcanzar los estándares comerciales internacionales, que exigen que la humedad del grano se reduzca hasta cerca del 11% o 12%.

Alianzas institucionales garantizan alcance y sostenibilidad del proyecto

Menandro Peña, productor de Chalaco, recuerda que antes tenían que secar el café al aire libre y cualquier lluvia podía arruinar el trabajo, obligándolos a reiniciar el proceso y prolongando los tiempos hasta 20 o 23 días.

Con el nuevo sistema, el grano permanece protegido en una estructura que utiliza el efecto invernadero para acelerar el secado y garantizar un ambiente controlado. Esto permite alcanzar el nivel de humedad requerido en apenas tres o cuatro días, lo que representa una mejora considerable frente al método tradicional, especialmente durante la temporada de lluvias.

La tecnología empleada es resultado de investigaciones orientadas a mejorar la productividad agrícola en zonas de montaña, lideradas por los ingenieros Daniel Marcelo e Iván Jiménez.

En una etapa previa, en 2022, se instalaron módulos similares en Lalaquiz, provincia de Huancabamba. La experiencia de esa primera implementación permitió ajustar los diseños y adaptarlos a las condiciones meteorológicas y necesidades específicas de los productores locales.

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La iniciativa universitaria en la sierra de Piura mejora los ingresos de familias cafetaleras y potencia sus oportunidades en mercados internacionales.

La investigación universitaria transforma la cadena del café en la sierra de Piura

En la fase actual, la tecnología incorpora mejoras como refuerzos estructurales y simulaciones específicas para optimizar el rendimiento en el clima de la sierra piurana. Estas adaptaciones buscan extender la vida útil de los secadores y facilitar el mantenimiento por parte de las familias beneficiarias.

El Programa Corredor Andino Central cuenta con financiamiento de la Generalitat Valenciana y la Fundación Mainel. Se ejecuta en coordinación con las municipalidades de Yamango, Chalaco y Santo Domingo, lo que facilita la integración de los proyectos en el tejido social y productivo local. La colaboración entre instituciones académicas, organizaciones de desarrollo y autoridades locales demuestra cómo la ciencia aplicada puede beneficiar a las comunidades rurales.

La experiencia evidencia el potencial de la investigación universitaria para proponer soluciones tecnológicas adaptadas al contexto local. Estas iniciativas contribuyen a transformar la cadena de valor del café y a mejorar las condiciones de vida de los agricultores en zonas andinas.

Al mismo tiempo, fortalecen la sostenibilidad ambiental y social de la región, impulsando una producción agrícola más eficiente y resiliente frente a los desafíos climáticos.