San Juan de Lurigancho recupera más de 3.500 m² de áreas verdes para transformar el distrito

La intervención en el talud de Canto Grande convierte una zona deteriorada en un entorno más seguro y ordenado, incorporando vegetación y mejoras urbanas en beneficio de las familias del sector

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La intervención cubrió más de
La intervención cubrió más de 470 metros del talud, con colocación de césped natural, plantas ornamentales y pintado de sardineles para mejorar el orden y la imagen del espacio. Foto: Gobierno del Perú

Un espacio que durante años estuvo marcado por el deterioro y la erosión luce hoy completamente renovado en San Juan de Lurigancho. El talud de Canto Grande ha sido intervenido para convertirlo en una zona verde que aporta orden y mejora el entorno urbano, en beneficio de miles de familias del sector.

La obra permitió habilitar más de 3.500 m² de superficie con vegetación, cambiando de manera notoria la imagen del lugar. Donde antes predominaban el polvo y el abandono, ahora se aprecia un entorno cuidado que contribuye tanto al paisaje como a la calidad ambiental del distrito.

Recuperación integral del talud de Canto Grande

La intervención abarcó más de 470 metros lineales del talud, incorporando grass natural, plantas ornamentales y el pintado de sardineles para reforzar el aspecto ordenado del área. Estas acciones no solo apuntan al embellecimiento, sino también a la estabilización del terreno y a la generación de un espacio más seguro para los vecinos.

El proyecto forma parte de una estrategia municipal orientada a impulsar mejoras visibles en distintos puntos del distrito. Con esta recuperación, el talud de Canto Grande deja atrás su antigua condición y se consolida como un nuevo pulmón urbano que aporta áreas verdes y un entorno más agradable para la comunidad.

Estas medidas no solo buscan
Estas medidas no solo buscan mejorar la apariencia del lugar, sino también reforzar la estabilidad del suelo y ofrecer un entorno más seguro para los residentes. Foto: Gobierno del Perú

Lima entre las urbes latinas con menor disponibilidad y peor estado de espacios públicos

Un informe elaborado por Puntoedu, plataforma informativa de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), expuso que la carencia de áreas verdes, las brechas en su acceso y una planificación urbana poco articulada han llevado a la capital a figurar con los peores indicadores de espacios públicos en América Latina y el Caribe.

De acuerdo con un reporte de 2022 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Lima dispone de apenas 1 m² de área verde por habitante, cifra muy distante de los 10 a 15 m² sugeridos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, el 85% de los residentes se encuentra a más de un kilómetro de estos espacios.

En cuanto a calles y plazas, el informe más reciente del Lima Cómo Vamos —correspondiente a enero de 2025— señala que el 55,8% de limeños manifiesta descontento con su estado. La escasez de parques y espacios accesibles impacta sobre todo en niños y adolescentes: cerca de la mitad de los menores de 15 años casi nunca utiliza la vía pública o plazas para jugar, mientras que los centros comerciales se han consolidado como la principal alternativa de recreación para tres de cada cuatro ciudadanos.

La distribución de estos espacios también evidencia fuertes contrastes. Más de la mitad de los distritos de Lima y Callao no supera los 3 m² por persona, en contraste con jurisdicciones como Miraflores, San Isidro y San Borja, que rebasan los 8 m² por habitante, según la investigación Cartografía de la desigualdad, desarrollada por Ojo Público junto al grupo Espacio y Análisis.

La iniciativa se enmarca en
La iniciativa se enmarca en un plan municipal que busca promover cambios tangibles en diversos sectores del distrito. Foto: Gobierno del Perú

Para Mariana Alegre, profesora del Departamento de Ciencias de la Gestión de la PUCP y directora ejecutiva de Lima Cómo Vamos, el problema responde a la ausencia de condiciones básicas para aprovechar los espacios públicos. La falta de mantenimiento, la contaminación en sus distintas formas y la inseguridad, afirma, terminan por desincentivar su uso y los transforman en lugares que la ciudadanía prefiere evitar.

A ello se suma una planificación urbana que, según Alegre, prioriza la construcción de avenidas y autopistas antes que aceras, ciclovías o plazas, mientras cada distrito actúa de manera aislada, sin una visión metropolitana que asegure áreas verdes accesibles para todos.