“Tenía 48 años cuando supe que era adoptada”: Fabiola Hablützel narra cómo esa revelación dio origen a un libro sobre la identidad

Tras La hermana del medio, la autora amplía el territorio de la búsqueda personal y colectiva con un libro que pone en el centro las vivencias de personas adoptadas y los procesos que rara vez encuentran espacio público

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El libro aborda cómo el
El libro aborda cómo el silencio en torno a la adopción, muchas veces sostenido como protección, termina postergando preguntas esenciales sobre identidad y origen.

El silencio suele instalarse en las historias de adopción con la apariencia de una protección. Durante años, incluso décadas, opera como una capa que ordena la vida familiar y posterga preguntas. Cuando esa capa se corre, el impacto no solo alcanza a quien recibe la noticia, sino que abre una conversación más amplia, social y cultural, sobre identidad, origen y pertenencia. Ese movimiento, íntimo y colectivo a la vez, sostiene el nuevo libro de Fabiola Hablützel.

Con Nos encontramos, la autora propone cinco crónicas que dialogan entre sí y con lectores que, muchas veces, cargan dudas similares. El libro no persigue revelaciones espectaculares ni giros narrativos forzados. Avanza desde escenas concretas, voces reales y procesos que rara vez encuentran espacio público. El foco se ubica en la experiencia vivida y en la necesidad de nombrarla.

La publicación llega luego de La hermana del medio, texto que convirtió una búsqueda personal en punto de encuentro para otras personas adoptadas. Aquella primera obra activó una red de lectores que se reconocieron en el relato y comenzaron a compartir fragmentos de sus propias historias. Nos encontramos amplía ese territorio y lo organiza en crónicas que cruzan países, generaciones y trayectorias vitales.

Una verdad que irrumpe en la vida cotidiana

Hablützel narra el impacto de
Hablützel narra el impacto de descubrir a los 48 años que era hija adoptiva y cómo esa verdad obliga a revisar recuerdos, vínculos y narrativas familiares.

El punto de partida del libro se vincula con una escena concreta que Hablützel relata sin dramatismo. “Tenía 48 años cuando, en el 2017, mi mamá me dijo que era hija adoptiva”, recuerda la autora. A partir de ese momento, la certeza sobre la propia biografía se fractura y obliga a revisar recuerdos, vínculos y narrativas familiares.

En diálogo con Infobae Perú, Hablützel describe ese instante inicial como un proceso extendido en el tiempo. “Al inicio estás en shock. Literalmente, sientes que las piernas se te adormecen, que te baja la presión”, señala. Luego aparece una sensación menos visible, pero persistente: “El no reconocerte a ti misma. Te ves al espejo igual como te habías visto esa mañana y ya no eras tú”.

Ese quiebre se expresa en preguntas que surgen de manera involuntaria. La autora explica que la identidad “se va construyendo por capas” y que la revelación funciona como retirar “el ladrillo de abajo de una estructura”. Desde allí emergen interrogantes sobre el nacimiento, las razones de la adopción y la historia previa al registro legal.

De la experiencia individual a la comunidad

Lo que comenzó como un testimonio personal encontró eco en otras personas. Un primer posteo en redes sociales, pensado para aliviar el peso del silencio, se convirtió en espacio de intercambio. Con la salida de La hermana del medio en 2023, esa red tomó forma y nombre: Fratern@s.

Nos encontramos se nutre de ese entramado. Las crónicas nacen de una mesa mensual donde personas adoptadas comparten miedos, hallazgos y fragmentos sueltos de su pasado. “Todos hemos sentido ese vacío”, afirma Hablützel al referirse a los relatos que escucha y acompaña.

De ese encuentro regular surgió también la ONG Nos Encontramos, fundada en 2025. El espacio ofrece acompañamiento, orientación y contención emocional. Su consigna, repetida a lo largo del libro, resume el espíritu del proyecto: nadie transita estos procesos en soledad.

Romper estigmas sobre la adopción

Uno de los ejes del libro se centra en el peso social de ciertas palabras y representaciones. Para Hablützel, el miedo a la verdad se sostiene en estigmas instalados desde la infancia. “Seguimos viendo novelas en las que nadie dice que la persona es adoptada porque el adoptado fue abandonado y rechazado por su madre”, explica.

Esa mirada impacta tanto en familias adoptivas como en personas adoptadas. “Yo siempre digo: odio esa palabra y nunca me sentí abandonada. Yo sentí que me dieron en adopción, que no es lo mismo que abandonar”, aclara la autora. Según su análisis, la confusión entre ambos conceptos influye en la autoestima y en la forma de construir vínculos futuros.

El libro propone revisar esas narrativas y ampliar la noción de familia. Hablützel sostiene que muchas historias familiares incluyen formas de adopción no formalizadas y que reconocerlas permite desmontar jerarquías afectivas que no reflejan la experiencia real.

Volver al lugar de origen

La autora describe la identidad
La autora describe la identidad como una estructura que se sostiene en relatos. Cuando uno de esos relatos se modifica, todo el edificio personal se reconfigura.

Otra de las escenas centrales de Nos encontramos se desarrolla en el territorio. Volver al lugar de nacimiento, o conocerlo por primera vez, ocupa un espacio destacado en varias crónicas. “Te tratas de identificar con los rostros de las personas. Buscas encontrarte”, relata la autora sobre esa experiencia.

El reconocimiento no se limita a lo visual. Sabores, paisajes y olores activan una memoria difícil de explicar desde lo racional. Hablützel describe el impacto que observa en quienes participan de esos viajes y acompaña a otros adoptados en ese recorrido. “De que hay un vínculo con el lugar, con los sonidos, con el paisaje, yo pongo mis manos al fuego de que sí”, afirma.

Además del relato testimonial, el libro ofrece datos concretos para quienes deciden iniciar una búsqueda. Trámites en organismos como Sename y Mejor Niñez, pruebas de ADN, genealogía aplicada y rutas de apoyo emocional aparecen integrados en las crónicas, sin tono didáctico, pero con precisión.

Ese cruce entre experiencia y orientación responde a una demanda frecuente. “Más que buscar, el trabajo de la ONG es acompañar”, explica Hablützel. El objetivo no se limita a encontrar nombres o documentos, sino a sostener procesos, manejar expectativas y comprender los silencios familiares.

En Nos encontramos, Fabiola Hablützel articula su historia con la de otras personas que transitan búsquedas similares. El libro funciona como espacio de reconocimiento y como puente entre países como Perú, Chile y Argentina. Desde una voz que combina cercanía y rigor, la autora propone una conversación necesaria sobre identidad, verdad y pertenencia, sin prometer finales ideales ni respuestas únicas, pero con la convicción de que nombrar la historia propia resulta un acto transformador.