50 % del petróleo derramado por Repsol en Ventanilla hace 4 años seguirá ahí por décadas, según experto

Según el investigador Stefan Austermuhle, el petróleo que sigue bajo el mar forma masas viscosas que siguen liberando compuestos tóxicos en el mar

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Las consecuencias del derrame de
Las consecuencias del derrame de petróleo en el mar de Ventanilla. (Foto: SPDA)

Cuatro años después del derrame de petróleo en el mar de Ventanilla, la mitad del crudo vertido por Repsol en el año 2022 sigue presente en el ecosistema marino y podría permanecer durante varias décadas, según el biólogo marino especializado en biodiversidad, Stefan Austermuhle. Ni siquiera las labores de limpieza son suficientes en un caso de contaminación que sigue generando un grave impacto en el ambiente.

Según Austermuhle, del derrame de cerca de 12.000 barriles de petróleo, solo se ha podido recuperar el 25% del hidrocarburo, mientras que el otro 25 % se evapora, y el 50% restante se queda en el entorno marino hasta la fecha.

En conversación con RPP, el investigador sostuvo que “el 50% del petróleo sigue ahí y va a seguir ahí en esta forma por décadas”. Esta situación dificulta cualquier expectativa de restauración a corto plazo en Ventanilla.

El especialista detalló que el residuo de petróleo no desaparece, sino que se transforma en “tortas de alquitrán”, masas viscosas mezcladas con arena y piedras. Aunque la superficie de la playa pueda lucir limpia, dentro de estas formaciones el hidrocarburo se mantiene húmedo y libera sustancias tóxicas, deteriorando la calidad ambiental. Además, advirtió que la dinámica del mar provoca que, tras cada marea alta, reaparezcan restos de hidrocarburos incluso en zonas que parecían descontaminadas el día anterior.

REPSOL - Derrame - Ventanilla
REPSOL - Derrame - Ventanilla

Repsol no soluciona observaciones a su plan de recuperación

En relación con la gestión de la emergencia, Austermuhle cuestionó los procedimientos de Repsol y señaló que los planes de recuperación presentados por la empresa un año después del derrame acumulan más de 600 observaciones no resueltas. Hasta ahora, ninguna entidad estatal ha aprobado estos documentos.

El biólogo precisó que elaboró un informe técnico de 150 páginas en el que identificó irregularidades en los reportes de la petrolera. “Hemos encontrado una contaminación muy grave de hidrocarburos”, afirmó Austermuhle, quien denunció también “una estrategia de la empresa de negar responsabilidad y falsificar datos y metodologías científicas para supuestamente comprobar que todo está limpio”.

El daño económico también forma parte de la situación en Ventanilla. Austermuhle señaló que muchas mujeres dedicadas a la pesca y el turismo quedaron fuera del registro oficial de personas afectadas, ya que solo se incluyó a quienes estaban formalmente inscritas en los puertos.

Personal de limpieza en la
Personal de limpieza en la playa Cavero en el distrito de Ventanilla en Lima (Perú), en una fotografía de archivo. EFE/Paolo Aguilar

Sin reconocimiento ni apoyo, numerosas trabajadoras recurrieron a créditos bancarios para actividades turísticas, pero la persistencia de playas contaminadas frustró esos proyectos. A cuatro años del desastre, muchas mantienen deudas y continúan excluidas de cualquier respaldo por parte de la empresa o las autoridades, destacó Austermuhle en entrevista con RPP.

El derrame de petróleo en la costa de Ventanilla en el año 2022 fue uno de los mayores desastres ecológicos recientes que ha enfrentado el país, con profundas secuelas ambientales y sociales. La madrugada del 15 de enero de ese año, mientras se descargaba crudo desde el buque Mare Doricum en la Refinería La Pampilla —operada por Repsol en el distrito de Ventanilla, provincia constitucional del Callao— una fuga masiva de petróleo se vertió al mar.

La magnitud del desastre llevó al gobierno a declarar una emergencia ambiental de 90 días para intentar contener y mitigar los efectos del vertido, mientras que científicos y observadores advirtieron que la recuperación de los ecosistemas costeros podría tomar años.

Expertos de la ONU estimaron que el impacto en las zonas costeras y el lecho marino podría persistir entre seis y 10 años, afectando no solo la biodiversidad, sino también la seguridad alimentaria de la población local. Hasta la fecha, las medidas de limpieza y rehabilitación han sido objeto de críticas por su lentitud y eficacia insuficiente, mientras persisten debates legales y demandas por compensaciones.