Ante un terremoto en Lima, ¿por qué Miraflores, San Isidro, Jesús María y Breña presentan menos riesgo?

Las zonas de la capital peruana identificadas muestran una menor exposición a daños graves ante un gran sismo, debido a la fortaleza de su terreno y la regulación en la edificación

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Sismo en Lima y Callao
Sismo en Lima y Callao de 8.0 dejaría a más de 7 millones de personas afectadas| TV Perú/Andina

La amenaza sísmica en Lima es una realidad que mantiene en vilo a millones de habitantes, pero no todos los distritos enfrentan el mismo nivel de peligro. Según el Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID), distritos como Miraflores, San Isidro, Pueblo Libre, Jesús María y Breña, entre otros, presentan uno menos riesgo.

Ante un terremoto de gran magnitud, de acuerdo a a la explicación de los especialistas, gracias a la combinación de suelos compactos, planificación urbana y normas técnicas de construcción que mitigan los efectos devastadores de un sismo, esas jurisdicciones figuran entre las más seguras.

El CISMID ha identificado a Breña, Centro de Lima, Jesús María, Lince, Magdalena, Miraflores Pueblo Libre, San Isidro y San Miguel como parte del grupo de nueve distritos limeños con mayor estabilidad estructural frente a movimientos sísmicos.

La composición de suelos compactos
La composición de suelos compactos y la correcta planificación urbana son factores clave en la baja vulnerabilidad sísmica de estos distritos limeños. (Composición: Infobae Perú)

De acuerdo con las declaraciones de Fernando Lazares, jefe del CISMID, estos sectores se encuentran sobre terrenos de alta densidad que reducen la amplificación de las ondas sísmicas, minimizando la probabilidad de graves daños estructurales.

El mapa de riesgo sísmico elaborado por el CISMID clasifica el nivel de daño proyectado en cinco categorías. En las zonas marcadas con verde oscuro, que incluyen a los distritos mencionados, se estima que las edificaciones solo alcanzarían un daño máximo de entre 14 % y 15 %, el nivel más bajo de afectación estructural contemplado en el estudio.

Planificación urbana

La seguridad en estos distritos no depende únicamente de la composición del suelo. El CISMID subraya que la planificación urbana consolidada y el cumplimiento de normas técnicas de diseño estructural refuerzan la capacidad de resistencia ante un sismo. En áreas como Jesús María y San Isidro, las edificaciones han sido levantadas bajo supervisión profesional y municipal, lo que reduce la vulnerabilidad frente al colapso.

Modernos edificios de departamentos construidos
Modernos edificios de departamentos construidos al ras del borde de la Costa Verde, con una barrera natural cada vez más delgada entre las fachadas y el vacío. | Andina

En palabras de Lazares, “una edificación que alcanza un daño mayor al 85 % ya se considera colapsada, sea de forma parcial o total”. Por ello, la combinación de suelos estables y edificación técnica es determinante para la proyección de daños. Estas zonas, además, cuentan con redes de servicios estables y una capacidad de respuesta ante emergencias más organizada.

El contraste

La situación cambia de manera significativa en otras partes de Lima. El CISMID ha señalado que distritos como San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador, Ate, Chorrillos, Independencia y Ventanilla enfrentan un mayor peligro debido a la presencia de suelos blandos o de relleno, donde las ondas sísmicas se amplifican con mayor facilidad. En estos sectores, el mapa de riesgo proyecta niveles de daño que pueden superar el 60 % e incluso llegar a colapsos parciales o totales si el terremoto es de gran magnitud.

Además de las condiciones geológicas, en estos distritos suele observarse un patrón de urbanización no planificado, con viviendas autoconstruidas y edificaciones sin revisión técnica ni licencia. Este contexto incrementa la fragilidad estructural, elevando la exposición de la población ante un evento sísmico severo.

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Terremoto podría dejar a más de 7 millones de personas damnificadas| Andina

Lima, ciudad sísmica

Lima, asentada en el Cinturón de Fuego del Pacífico, ha atravesado casi tres siglos de “silencio sísmico”, un periodo que, según el CISMID, incrementa la probabilidad de un gran terremoto.

La capital peruana presenta una infraestructura variada, donde la vulnerabilidad se distribuye de manera desigual.

En todos estos casos, el factor geotécnico es clave. Las zonas de mayor densidad y compactación del suelo muestran una menor amplificación de las ondas sísmicas y, en consecuencia, un menor nivel de afectación en las edificaciones. El CISMID remarca que “el tipo de terreno es un factor determinante en la proyección de daños: a menor rigidez del suelo, mayor amplificación de las ondas sísmicas y, por ende, mayor riesgo”.

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Criterios técnicos y prevención

El estudio del CISMID aporta una clasificación precisa del daño estructural esperado. El nivel I (verde oscuro) define áreas de Lima donde los daños serían superficiales o inexistentes, afectando menos del 15 % de la estructura. El nivel II (verde claro) abarca daños leves de entre 15 % y 30 %, mientras que los niveles III, IV y V (amarillo, naranja y rojo) corresponden a daños moderados, severos o colapso total, respectivamente.

Esta metodología, basada en proyecciones técnicas y análisis de suelos, ofrece a las autoridades y a la ciudadanía una herramienta para entender el riesgo y orientar las estrategias de prevención y respuesta. El CISMID enfatiza la importancia de la gestión urbana y la supervisión de las edificaciones como factores que contribuyen a la seguridad colectiva.

El contraste entre distritos como Miraflores, San Isidro, Pueblo Libre, Jesús María y Breña y aquellos de mayor riesgo permite comprender la complejidad del fenómeno sísmico en Lima. El enfoque integral del CISMID combina análisis geotécnico, evaluación de infraestructuras y factores de planificación urbana para determinar cuáles sectores de la capital están mejor preparados para enfrentar un terremoto.