En las últimas semanas, diversas playas del litoral peruano han sido escenario de una inusual llegada masiva de pota. Zonas como Pucusana, Ancón y Matarani han reportado la aparición de toneladas de este molusco, fenómeno que ha captado la atención tanto de pescadores como de consumidores. Mientras algunos celebran una oportunidad de abastecimiento a bajo costo, otros alertan sobre los posibles riesgos de consumir pota que no ha pasado por los debidos controles sanitarios.
Este episodio ha reactivado el debate sobre la calidad de los productos marinos que llegan por medios no tradicionales. El hecho de que la pota aparezca varada en las playas genera dudas sobre su procedencia, exposición a contaminantes y el tiempo que lleva fuera del agua antes de ser recogida. Ante ello, voces expertas han salido a aclarar qué condiciones se deben cumplir para que sea apta para el consumo humano.
Pescadores aseguran que está en buen estado
José Toledo, dirigente pesquero del puerto de Matarani, señaló a La Prensa Regional que la pota que ha llegado a las playas mantiene un aspecto fresco, sin signos visibles de descomposición. Según él, se trata de un evento que se repite cada cierto tiempo y que no representa un peligro si se manipula de manera adecuada. Indicó además que los ejemplares se encuentran en condiciones similares a las que suelen capturar mar adentro, por lo que muchos pescadores consideran que su consumo es viable.

No obstante, Toledo reconoció que la falta de organización en la recolección está generando acumulación de residuos y restos biológicos que podrían afectar el entorno. Por ello, pidió a las autoridades locales que tomen medidas para evitar que el exceso de pota sin control termine deteriorando las playas. También advirtió que esta sobreoferta ha generado una caída abrupta en los precios, lo que afecta la rentabilidad de quienes viven de la pesca artesanal formal.
Especialistas advierten sobre riesgos sanitarios
Para Elsa Vega, presidenta de la Sociedad Nacional de Pesca Artesanal (Sonapescal), no toda la pota que se encuentra en las playas está en condiciones aptas. En declaraciones a La República, explicó que muchas veces es recogida por personas que no cuentan con equipos adecuados de conservación, lo que interrumpe la cadena de frío. Además, estas potas no siempre llegan a plantas certificadas, lo que impide verificar su calidad sanitaria antes de que entren al mercado.
Renato Gozzer Wuest, ingeniero pesquero, también alertó en el mismo medio que Sanipes debe intervenir de inmediato para evaluar las condiciones en que están siendo trasladados y almacenados estos productos. Subrayó que si la pota no pasa por una inspección sanitaria formal, no debería venderse para el consumo humano. En su opinión, la exposición prolongada al sol, el contacto con la arena y el agua cercana a zonas urbanas pueden hacerla insegura, incluso si su apariencia es buena.
¿Qué debe considerar el consumidor?

La presencia masiva de pota en las playas ha generado dudas entre los consumidores sobre si es seguro o no llevar este producto a la mesa. Si bien la pota en sí no representa un peligro para la salud, especialistas en pesca y sanidad advierten que su consumo solo debe hacerse bajo ciertas condiciones. La clave está en asegurar que haya pasado por una cadena adecuada de manipulación y control sanitario.
A continuación, los puntos esenciales que recomiendan tener en cuenta:
¿Cuándo es seguro consumir pota?
- Trazabilidad garantizada: Debe conocerse el origen de la pota, cómo fue capturada, transportada y procesada.
- Almacenamiento adecuado: Es fundamental que se haya mantenido refrigerada desde el momento de su extracción del mar hasta su venta.
- Compra en canales formales: Adquirir pota solo en mercados autorizados, pescaderías o centros que cuenten con registros sanitarios.
- Revisión del producto: Observar que la pota tenga:
- Olor fresco, similar al del mar.
- Carne firme al tacto.
- Color uniforme, sin manchas oscuras ni signos de descomposición.
¿Cuándo evitar consumirla?
- Venta informal en la playa: No se recomienda comprar pota ofrecida directamente por personas que la recogen en la orilla, ya que:
- No se conoce cuánto tiempo lleva fuera del agua.
- No ha sido almacenada de manera adecuada.
- No cuenta con certificación sanitaria.
- Ausencia de controles oficiales: Sin intervención de entidades como Sanipes, no hay forma de asegurar que la pota esté libre de bacterias, parásitos o contaminantes.
- Riesgo para la salud: Consumir pota en estas condiciones puede derivar en infecciones gastrointestinales u otros problemas vinculados a la ingesta de productos en mal estado.
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