El cuarto (de guerra) de Dina

El combate a la inseguridad ciudadana no se debe reducir a una estrategia policial o militar porque, de ser así, ignora las causas estructurales del problema

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Dina Boluarte junto al denominado 'cuarto de guerra' en Palacio de Gobierno. (Foto: Presidencia del Perú)
Dina Boluarte junto al denominado 'cuarto de guerra' en Palacio de Gobierno. (Foto: Presidencia del Perú)

Hay que reconocer que este gobierno tiene una candidez inagotable para apropiarse de términos que no inspiran ni solucionan nada.

Para solucionar el grave problema de seguridad pública, primero fue el “Estado de emergencia”, que, a estas alturas, ya sabemos que no ha disminuido la inseguridad ciudadana que padecemos. Y ahora tenemos el famoso “Cuarto de Guerra”, un término que, como el anterior, solo refleja una connotación militar para solucionar una crisis que tiene muchos ángulos para su gestión.

Pero, ¿qué es un “Cuarto de Guerra”? El término está asociado a la Segunda Guerra Mundial y fue utilizado durante el gobierno de Winston Churchill para definir el lugar (War Cabinet Room) donde se reunía con sus estrategas militares para elaborar y tomar decisiones militares que enfrentaran a la Alemania nazi.

Con el tiempo, el concepto pasó de lo militar a lo político. Hillary Clinton, por ejemplo, lo popularizó en la campaña de 1992 para coordinar con sus estrategas políticos mensajes de comunicación que respondieran a los ataques de sus opositores; lo que hoy llamamos gestión de narrativas.

En tiempos modernos, el ámbito corporativo se ha apoderado del término. Es común que los que trabajamos en temas de prevención y gestión de crisis promovamos la formación de un espacio donde se instale el comité de crisis, al que también llamamos “Cuarto de Guerra”. En él se reúnen los principales ejecutivos o funcionarios de una organización para tomar decisiones estratégicas y operativas que gestionen adecuadamente la crisis. Es importante subrayar el carácter multidisciplinario del equipo, ya que en él participan representantes de diversas áreas: legal, financiera, recursos humanos, operaciones, seguridad, comunicaciones, etc.

Tomando en cuenta esta breve descripción histórica de la expresión, notaremos que el “Cuarto de Guerra” como hoy se presenta, nos remite al origen mismo del concepto, allá por 1940; es decir, la militarización del término. Así, el “Cuarto de Guerra” de la presidenta refleja un enfoque policial, militar y vertical en la estrategia, sin participación de otros actores principales de la sociedad civil. Se trata de un ambiente para abordar problemas que no son solo de naturaleza policial o militar, sino social y legal. La delincuencia tiene raíces en la desigualdad, la pobreza, la exclusión social, pero también en la corrupción y la debilidad de nuestras instituciones fiscales y judiciales. Por lo tanto, el combate a la inseguridad ciudadana no se debe reducir a una estrategia policial o militar porque, de ser así, ignora las causas estructurales del problema. Se requieren soluciones consensuadas y mucho diálogo.

Ya los expertos han señalado que lo que realmente se requiere es un enfoque integral. Pero también es necesario un enfoque interdisciplinario y multisectorial: el “Cuarto de Guerra” debe alojar también a representantes de otras instituciones importantes, como la Fiscalía, el Poder Judicial, los gobiernos locales y el Congreso; además de instituciones especializadas en el tema, colectivos sociales y hasta gremios empresariales.

No necesitamos reportes diarios de operativos y capturas que nos digan cómo va la “guerra” con la delincuencia. Lo que se requiere es planificación a corto y largo plazo, discusión abierta sobre estrategias combinadas, sugerencias en el cambio normativo para llevar a cabo reformas sistémicas y, por supuesto, diálogo transparente para pensar en soluciones efectivas. Solo así podremos tener un sistema judicial ágil, procesos penales justos y cambios profundos en la ineficiencia para superar la inseguridad; además de capturas diarias efectivas.

Para un desafío tan complejo, la acción policial/militar debe ser solo una herramienta complementaria. Lo contrario solo añade más desconfianza en la gestión del gobierno.

José Salazar A. Opinión
José Salazar A.