Una educación financiera para el futuro

A todos nos toca saber administrar nuestros propios recursos en algún momento, más aún en contextos de incertidumbre social, política y económica, como el de hoy

Guardar
Hay que organizar un presupuesto
Hay que organizar un presupuesto para superar la cuesta de enero efectivamente - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Quizás todos tengamos un recuerdo similar, pero cuando uno es niño, uno suele pensar que el dinero crece en los árboles o que brota de manera infinita en los cajeros de la ciudad. La vida es la que te enseña más adelante el valor real de las cosas y que el dinero, más allá de ser un número o una divisa, es tiempo invertido, esfuerzo y trabajo propio. A veces lo aprendemos tarde, otros más temprano, algunos siendo golpeados en la práctica y otros con una teoría pausada detrás. Lo cierto es que a todos nos toca saber administrar nuestros propios recursos en algún momento, más aún en contextos de incertidumbre social, política y económica, como el de hoy.

Hace unas semanas atrás, se aprobó la Ley 31900 que exhorta a incluir contenidos de educación financiera en el currículo nacional, algo que ha traído consigo una serie de especulaciones acerca de su aplicación en cursos ya existentes o en la necesidad de crear nuevas materias. Sin embargo, este debate pierde de vista el punto verdaderamente necesario en esta materia: la importancia de que uno adquiera conocimientos financieros desde la etapa escolar.

Actualmente, vivimos una coyuntura en cambio constante, una que llama a nuevos enfoques en la educación y que fortalezca nuevas habilidades y competencias en los alumnos. Hoy tenemos una que nos cuestiona que quizás esperamos demasiado para que las personas adquieran conocimientos sobre el ahorro, administración, gestión de recursos y el desarrollo de una visión de sostenibilidad financiera a futuro. En palabras menos técnicas, plantea la necesidad de darles las herramientas básicas para que ellos mismos tengan una agencia eficiente y responsable sobre sus propios bienes y de esta manera asegurar su supervivencia a largo plazo.

Hay que organizar un presupuesto
Hay que organizar un presupuesto para superar la cuesta de enero efectivamente - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Debemos recordar que nuestro objetivo máximo como educadores es preparar a los estudiantes para afrontar los principales retos de la vida adulta y que una educación financiera es una arista fundamental de lo que implica en algún momento hacerse adulto y ciudadano responsable. Si podemos contribuir a que esta transición sea lo más natural posible ¿por qué no involucrar a la escuela?

Ahora, ¿cómo lo haremos? La implementación de estos nuevos contenidos tiene que ser un proceso de aprehensión de la realidad objetiva orientado a su comprensión y transformación a través de la acción. Debe establecer una ruta metodológica para que el estudiante haga del aprendizaje una experiencia significativa desde el análisis de la realidad y exigiendo del profesor la labor de mediador presentando la realidad al estudiante.

Sin embargo, esto también requiere procesos de mejora continua en las escuelas. Involucrar a todos los miembros de la comunidad que le permitan desarrollar marcos curriculares y formar personas que traduzcan en acciones lo mencionado. Esto es una tarea que no solo involucra a los colegios sino a todos los que conforman la sociedad, ya que sus logros se verán traducidos en los cambios y las mejoras de esta misma.