Thomas Rowcroft, el primer embajador británico en Perú que llegó en medio de la Guerra de Independencia y terminó asesinado en el Callao

El hecho, que está relatado en las Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma, tiene un tinte sombrío ya que enlutó los primeros pasos de las relaciones diplomáticas en el país en un periodo complicado

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En 1823, el primer cónsul
En 1823, el primer cónsul general británico en Perú, el Sr. Thomas Rowcroft, llegó al Callao a bordo del HMS Cambridge y encontró un fatídico destino. Foto: British Community in Peru / Andina

El periodo de la Independencia del Perú estuvo marcado por la influencia de importantes personajes tanto nacionales como extranjeros. Las relaciones diplomáticas tal y como las conocemos hoy se fueron forjando con el tiempo y estuvieron fortalecidas por el ánimo de paz y colaboración entre países, en aras de crecimiento luego de periodos duros.

En Perú, el ministerio de Relaciones Exteriores apareció a la par con la nueva República y realizó un trabajo que se vio interrumpido en más de una ocasión, la más recordada posiblemente sea el periodo de la Guerra del Pacífico. Lo cierto es que esas relaciones con países extranjeros son tan vitales hoy en día como lo fueron en el periodo más temprano del país como una nación.

Habían pasado tan solo dos años desde que el general Don José de San Martín había proclamado la Independencia, cuando arribó al Perú Thomas Edward Rowcroft, el primer cónsul general británico del Perú. Sin embargo, su estadía duró poco ya que un trágico final sellaría su destino.

Su llegada a Lima

Thomas Rowcroft. Foto: National Portrait
Thomas Rowcroft. Foto: National Portrait Gallery

Thomas Rowcroft pasó por una larga travesía para llegar hasta Lima, ya que para la época los viajes en barco eran sumamente extensos y necesitaban más de una escala. Una odisea desde lejanas tierras no ameritaba menos y era parte de su trabajo como primer representante diplomático en Perú.

El contexto para la capital en aquel entonces era, por lo menos, complicado. La lucha para librar al Perú del yugo español no había culminado pese a los esfuerzos de San Martín y la recientemente proclamada Independencia. El ejército realista controlaba nuevamente la ciudad y entorpecía el triunfo libertario.

Simón Bolívar poco pudo hacer en ese momento frente a la nueva amenaza, ya que junto a gran parte de sus tropas se encontraba en Trujillo sofocando la revolución de José de la Riva Agüero.

Según relata Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas, donde recogió la historia de Thomas Rowcroft, “la festiva ciudad de Pizarro presentaba el sombrío aspecto de un cementerio, y la hierba crecía en las calles por falta de transeúntes. El brigadier español don Mateo Ramírez traía, con la ferocidad de sus actos, aterrorizados a los vecinos”.

‘Mister Rowcroft’, como lo llama el escritor en su obra, tenía unos cincuenta años en aquel entonces y recibió sus credenciales directamente de Bolívar, quien aún se mantenía en el norte del país. Poco después, la llegada del libertador a Lima era inminente, hecho que generó caos entre las filas realistas y gran alegría entre la población. El ejército español partió hacia el último bastión de su resistencia, el Callao, el 5 de diciembre de 1824.

Camino a la fatalidad

La Fortaleza del Real Felipe
La Fortaleza del Real Felipe fue uno de los espacios donde los Realistas se mantuvieron el control de Lima. (Rarrunat)

Para el 6 de diciembre, en medio de la convulsión social, Rowcroft decidió hacer una visita al Callao. Corrían las 10 a. m. e iba acompañado de su hija. Allí lo esperaba un embarcación de la fragata inglesa de Cambridge, donde permaneció hasta las 4 p. m. reunido con el comandante de la nave en mención.

El brigadier realista, Don José Ramón Rodil y Campillo, esperaba impaciente a las afueras del navío y tenía cierta preocupación por las conversación que allí se llevaban a cabo. Para él se trataría de una tertulia política con dudosas intenciones que no necesariamente favorecen a la corona española.

Culminada la reunión, fue justamente el brigadier quien acompañó a ‘mister Rowcroft’ y su hija para tomar su carruaje de regreso a la ciudad de Lima. Relatan las Tradiciones de Ricardo Palma que antes de retirarse del primer puerto, el cónsul británico preguntó en ‘mal español’ si no había peligro en el camino de retorno, a lo que Ramón Rodil aseguró que no por parte de los realistas, entregándole un salvoconducto, pero precisando que las montoneras insurgentes podrían ser un problema en potencia, algo que Rowcroft descartó ya que calificaba a los montoneros de ‘amigos’.

Desafortunadamente para el cónsul, la muerte lo estaba esperando aquel 6 de diciembre. Narra Ricardo Palma los hechos posteriores al tiroteo de la siguiente manera:

“La débil joven iba desmayada, y ‘mister Rowcroft’, atravesado en el vientre por una bala, se retorcía en angustiosas convulsiones. Rodil, que continuaba su paseo en el corredor del arsenal, se manifestó muy solícito para asistir al herido, que murió doce horas después, auxiliado por el cirujano de la Cambridge”.

‘Mister Rowcroft’ no tuvo tiempo de llevar a cabo su servicio diplomático de la forma en que se esperaba lo hiciera el primer cónsul británico en Perú, antes encontró la muerte y fue sepultado con honores en la isla de San Lorenzo.

Sin culpables

El bibliotecario mendigo, Ricardo Palma,
El bibliotecario mendigo, Ricardo Palma, refleja algunas costumbres limeñas a lo largo de su libro "Tradiciones Peruanas", incluyendo la historia del cónsul británico- Composición Infobae Perú

Tal crimen en los últimos respiros del régimen español en Perú es conocido hasta hoy y ha sido recogido en las Tradiciones Peruanas bajo el título “El primer cónsul inglés”. Allí Palma detalla que tras el fallecimiento ‘mister Rowcroft’, Don Gaspar Rico y Angulo, periodista español, redactor del periódico realista “El depositario”, dedicó algunas líneas burlescas y bastante groseras al fatídico desenlace. Esto ocurrió un día antes de que Lima se enterara de la gran victoria en la Batalla de Ayacucho.

Acusaron del crimen a los guerrilleros patriotas, sin embargo, no hubo realmente responsables claros en dicho crimen. Para Palma, los realistas fueron quienes perpetraron el asesinato como parte de una emboscada.

Lo cierto es que al día de hoy, aunque no se tiene gran cantidad de información sobre Thomas Edward Rowcroft, sí resalta como una historia de fatalidad enmarcada en un complicado periodo para el Perú.