
El agua del estanque apenas dejaba ver el cuerpo de una cachorra inmóvil. Tenía una fractura expuesta en una de sus patas traseras, estaba desnutrida y no podía salir por sus propios medios. Pretzel, una perrita encontrada herida dentro de un estanque en un desguace de Cleveland, Texas, fue rescatada, recibió dos transfusiones de sangre y debió someterse a la amputación de una pata para sobrevivir.
La historia comenzó un sábado, cuando una mujer recibió el aviso sobre una cachorra atrapada en un estanque situado dentro de un predio de basura, junto a una ruta transitada. Al llegar, descubrió que alguien ya había sacado al animal del agua, aunque lo había dejado a un costado, sin atención veterinaria y con heridas que comprometían su estado general.
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La organización ThisIsHouston Rescue recibió el pedido de ayuda a las 19.30. Dos horas después, la perrita ingresó a una guardia veterinaria. Allí recibió el nombre de Pretzel y comenzó un tratamiento de urgencia que definió las primeras horas de su recuperación.

“Ayer estaba herida en un estanque. Hoy tiene un nombre, un equipo médico y personas que luchan por ella”, publicó el grupo de rescate en una de las actualizaciones compartidas en Instagram.
La cachorra estaba extremadamente pálida, cubierta de pulgas y garrapatas. También tenía larvas alrededor de la boca, abrasiones en el rostro, materia fecal oscura y una presión arterial tan baja que el equipo médico no lograba registrarla.
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Los veterinarios detectaron que su volumen celular compactado, conocido como PCV, era de apenas 10%. Ese indicador permite medir la proporción de glóbulos rojos en la sangre y reflejaba el nivel de anemia que padecía. Además, tenía bajos niveles de proteínas y una fractura abierta en la tibia derecha, con el hueso expuesto.
La organización informó que abonó un depósito inicial de USD 10.000 para que la perrita recibiera atención de urgencia. Pretzel necesitó una transfusión de sangre y medicamentos para recuperar y sostener su presión arterial.

Debajo de su pelaje, había poca masa muscular. Por ese motivo, el equipo médico inició una alimentación progresiva para evitar el síndrome de realimentación, una complicación que puede afectar a animales con desnutrición.
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Las heridas indicaban que la lesión en su pata llevaba varios días
El equipo de emergencia limpió durante aproximadamente una hora y media las lesiones de Pretzel. También rasuró y trató una zona del cuello afectada por una herida de piel que contenía larvas.

La lesión más grave estaba en su pierna trasera derecha. La tibia estaba quebrada y algunos dedos de esa misma pata también presentaban fracturas. Los estudios por imágenes descartaron daños en la pelvis y confirmaron que las caderas estaban sanas.
Los veterinarios observaron signos de remodelación ósea alrededor de la fractura. Esa señal indicaba que la lesión posiblemente había ocurrido entre cinco y siete días antes del rescate. Nadie pudo determinar cuánto tiempo permaneció Pretzel en el estanque ni qué le ocurrió antes de llegar al desguace.
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La organización también informó que la perrita tenía una herida profunda, similar a una punción, cerca de la vulva. En principio, no parecía afectar el abdomen, aunque debía permanecer bajo observación. Más tarde, tras revisar los informes de la primera guardia, el equipo conoció otro diagnóstico: Pretzel tenía varias fracturas en las costillas. Esas lesiones no requerían cirugía y debían sanar con el paso del tiempo.
La posibilidad de conservar la pata implicaba un tratamiento largo y con riesgos
En un primer momento, los especialistas analizaron la posibilidad de reconstruir la pierna. El procedimiento exigía una limpieza profunda de la zona, la colocación de un fijador externo para estabilizar el hueso y un sistema de vacío para controlar la herida.
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Si la infección cedía después de varios días, los veterinarios podrían avanzar con una placa para reparar la fractura. Sin embargo, el plan suponía internación prolongada, reposo estricto y más intervenciones. Como Pretzel aún estaba en crecimiento, incluso podía requerir nuevas cirugías para ajustar la placa con el tiempo.
El principal obstáculo era la contaminación de la herida. La cachorra había permanecido en un estanque con la pierna abierta y el hueso expuesto. La infección activa podía complicar cada etapa del tratamiento y, aun después de varios procedimientos, no garantizaba que la pata pudiera conservarse.

Tras llevarla a un segundo hospital para obtener otra evaluación, la organización resolvió que la amputación era la alternativa con mejores perspectivas para controlar la infección y permitir una recuperación más rápida. “Intentar salvar su pierna significaría un reposo prolongado, varios procedimientos y la posibilidad de que, después de todo eso, termináramos amputándola de todos modos”, explicaron.
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Dos transfusiones y una cirugía para comenzar una nueva etapa
Antes de la operación, el PCV de Pretzel cayó de 18% a 15%. Los veterinarios consideraron que necesitaba una segunda transfusión para llegar a la cirugía con mejores condiciones. Para entonces, ya comía por sus propios medios y no requería sonda de alimentación.

La amputación se realizó un viernes. Después de la intervención, la organización comunicó que la cirugía había salido bien: el PCV había ascendido a 31%, las proteínas totales alcanzaron 5,5 y su temperatura y signos vitales volvieron a valores normales.
“Su cirugía salió bien. Ahora es momento de descansar, sanar y comenzar su nueva vida con tres patas”, informaron desde el rescate. Pretzel permaneció durante la noche con líquidos intravenosos y fentanilo para el control del dolor.
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Tras el alta, fue trasladada a un hogar de tránsito. Allí quedó al cuidado de Noah y su familia, colaboradores de ThisIsHouston Rescue que suelen recibir animales rescatados mientras completan su recuperación. Pretzel continuará bajo seguimiento veterinario mientras se adapta a desplazarse con tres patas y deja atrás las heridas que marcaron sus primeros meses de vida.
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