
El juego es un comportamiento natural de los perros que al igual que en la especie humana imita las pautas de la vida adulta. Es un entrenamiento para la vida real y una gran oportunidad para establecer vínculos con los seres humanos y con otros perros.
Además del ejercicio físico que implica, resulta también muy importante para la salud emocional del animal, ayudándolo en el desarrollo intelectual e incitándolo a comprender mejor su entorno.
El juego facilita conocer el funcionamiento de las cosas, a llegar a aprender reglas básicas de conducta, a poder controlar su fuerza y a desarrollar habilidades y destrezas, como por ejemplo reaccionar correctamente a los estímulos y frente a situaciones inesperadas.
Jugando, un perro, puede evaluar las habilidades propias frente a las del otro, puede aprender a distinguir en qué perros y personas confiar, y aprender reciprocidad y capacidad de negociación.

Los perros utilizan la boca como instrumento principal porque conocen el mundo a través del sentido del gusto y del olfato. Por eso lo huelen todo y lo muerden todo.
Los juegos con otros perros favorecen la fuerza bruta y el instinto cazador mientras que los juegos con seres humanos desarrollan la cooperación y la inteligencia.
En ambos casos los perros aprenden a respetar a los demás liberando energía física y emocional, lo que contrarresta la aparición de estrés, ansiedad y violencia.
El juego no descarga solo energía física, sino emocional y mental, y disciplina y calma a muchos animales hiperactivos y destrozones.
Los momentos de juego son los que se deben aprovechar para educar al cachorro, tanto en el control de la mordida como en el ejercicio de la obediencia y permiten demostrar que es el tutor el que tiene el control de la relación.

Existen patrones de conducta en el perro perfectamente estudiados para invitar a jugar como lo son : dar la pata en la cara, revolcarse panza arriba, ladrar, acechar, emboscar, y sobre todo la reverencia de juego o llamado en inglés: “play bow”, que usan durante toda la sesión de juego no solo para invitar sino para reafirmar su actitud.
Durante el desarrollo del juego aparecen algunas expresiones dignas de ser tenidas en cuenta como lo son:
- La Cara de juego (play face): la boca relajada y algo abierta, deja ver sólo la parte superior de los incisivos de la mandíbula.
- Retracción de los labios: produce un aspecto feroz muy parecido al del perro en la actitud agresiva. La diferencia estriba en que en esta circunstancia todas las expresiones van y vienen en forma rápida y se ven antes de patrones claros de juego.
- Gruñidos: durante el juego son gruñidos más cortos y de tono más agudo que durante una pelea.

Algunos consejos útiles para jugar con nuestro perro:
- El juego y el adiestramiento tienen que ser parte de lo mismo. El perro aprende porque cree que está jugando y encima recibe caricias y premios cuando consigue algo.
- No usemos objetos o cosas de la casa como juguetes. El perro no llega a distinguir entre lo que puede usar y lo que no y jugará con las zapatillas viejas que si están permitidas tanto como con los zapatos nuevos que están absolutamente prohibidos.
- Es muy bueno jugar con tu perro con frecuencia. Dos veces por día un ratito no más de 15 minutos de juego y caminata serán de mutuo beneficio para él y para el tutor.
- Nunca juegues a querer atraparlo. Es probable que ese juego genere dificultad real cuando verdaderamente se necesite hacerlo.
- Nunca pero realmente nunca ni lo golpees, ni lo lastimes, ni le pegues en forma intencional.
- No lo fuerces a jugar contigo .Es necesario usar un tono de voz amable .
- No se lo debe agotar físicamente.
*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.
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