“La relación de la moda con la historia es más cercana y concreta que con otros temas considerados más serios, como puede ser el lenguaje. Está todo muy atado con cada hecho de la sociedad”.
“La relación de la moda con la historia es más cercana y concreta que con otros temas considerados más serios, como puede ser el lenguaje. Está todo muy atado con cada hecho de la sociedad”.

"La ropa no significa nada hasta que alguien vive en ella", asegura el norteamericano Marc Jacobs, uno de los fashion designers más exitosos del mundo. Es que, aunque ante la mirada prejuiciosa de muchos, la decisión de qué ponerse siga siendo un tema vanal o una frivolidad, lo cierto es que la moda es una de las manifestaciones sociales que mejor refleja las características de cada época de la historia.

"Esas personas deberían considerar que la relación de la moda con la historia es más cercana y concreta que con otros temas considerados más serios, como puede ser el lenguaje. Los hábitos de vestimenta se pueden explicar muy fácilmente si uno piensa en las grandes revoluciones de la historia o las guerras. Está todo muy atado con cada hecho de la sociedad", aclara el periodista Daniel Balmaceda, autor del libro Qué tenían puesto La moda de la historia argentina (Sudamericana) mientras posa para las fotos en una de las salas del Museo de la Historia del Traje.

En estas 378 páginas, este miembro vitalicio de la Sociedad Argentina de Historiadores se encargó de dilucidar los detalles más significantes de cada época para poder entender otro costado de nuestro pasado.

¿Te imaginás quién fue el presidente más elegante? ¿La primera it girl del país? ¿O cuál es la prenda fetiche que creamos y conquistó al mundo?

"Estuve más de dos años investigando en diferentes bibliotecas y museos. Te asombrarías de la cantidad de información que descubrí en las cartas antiguas. Como una que recibió Manuel Belgrano de su hermano, que le avisaba que le mandaba unos guantes de cuero de cabritilla que le había pedido. Con esas pesquisas, uno puede ir construyendo el vestuario de ciertos personajes clave de nuestro país. San Martín, por ejemplo, fue un tipo que se preocupó muchísimo por su estética", explica alucinado en el jardín del Museo de la Historia del Traje.

En su libro “Qué tenían puesto. La moda en la historia argentina”, el autor revela algunas perlitas de los placares de nuestros antepasados.
En su libro “Qué tenían puesto. La moda en la historia argentina”, el autor revela algunas perlitas de los placares de nuestros antepasados.

-¿José de San Martín era un fashionista?

-Era un artista. Cantaba y dibujaba muy bien. Siempre dijo que, si le iba mal en la carrera militar, se podía dedicar a pintar abanicos, retratos o paisajes. De hecho, él fue el diseñador del uniforme de los granaderos. Le pareció que las charreteras, el morrión o las botas, además de ser prácticos, tenían que ser estéticamente llamativos porque identificaban a soldados de elite.

-¿Quién fue el presidente mejor vestido?

-Sin dudas, Manuel Quintana. Él fue considerado el hombre más elegante de la Argentina, aún antes de convertirse en presidente en 1905. De hecho, le decían maniquí, un juego de palabras por la mezcla de su nombre y apellido. Y también porque parecía un modelo. ¡Todo lo que se ponía le quedaba perfecto!

Editorial de moda de una edición de Para Ti de 1920. Época de liberación femenina, corte a lo garzón, vestidos hasta las rodillas y maquillajes recargados.
Editorial de moda de una edición de Para Ti de 1920. Época de liberación femenina, corte a lo garzón, vestidos hasta las rodillas y maquillajes recargados.

-¿Y la primera it girl o fashionista argentina?

-No sé si nombrar a una en particular, porque cada cual tuvo su personalidad, pero podríamos decir que Eugenia de Escalada quedó marcada por haber sido una de las primeras en retratarse con un vestido imperio típico de la Revolución de Mayo. Manuelita Rosas también es, hasta el día de hoy, recordada por sus corsés de 1840/50. Lola Mora marcó el camino de la moda porque fue la primera mujer argentina en usar pantalones.

-¿Considerás a Evita como un ícono de moda?

-Lo que Evita tuvo fue un diseñador, Paco Jamandreu, que le cambió el look. Él, que ya era el estilista de las estrellas de cine de la Argentina, no quería saber nada con trabajar para Evita porque le parecía "muy cache" (dixit). Pero fueron sus propias clientas las que le dijeron: "Reunite con ella porque es la novia de Perón, ¡va a tener mucho poder!". Más adelante, ella hizo una gira por Europa y se llenó de ropa de Christian Dior. Así fue como terminó convirtiéndose en un ícono.

Eugenia de Escalada, la primera it girl en usar vestidos imperio.
Eugenia de Escalada, la primera it girl en usar vestidos imperio.

-Esto confirmaría la frase popular "no hay mujeres feas, sino mal arregladas"…

-En general, la moda tiende a encontrar soluciones para cada problema. Pero ojo, hay personas que no son atractivas y tampoco saben vestirse. Podés fallar por todos lados. También hay mujeres y hombres que supieron acomodarse la ropa, el pelo, los accesorios y hasta los gestos a su favor. Cuando hablamos de moda, no sólo hacemos referencia al vestido que te ponés, sino también a cómo lo llevás y con qué lo acompañás. Tené en cuenta que los peinados tuvieron cambios muy notables en el transcurso de la historia.

-¿Qué fue lo que más te llamó la atención de los peinados?

-Hubo épocas de sombreros art nouveau llenos de adornos, flores o frutas para los que el pelo no era una preocupación. A mediados de 1920, todas las mujeres se cortaron el pelo carré a lo garzón. No había en el mundo una mujer que no usara el pelo tan cortito como un varón. Esto generó un crecimiento desmesurado de peluquerías, porque era un look que necesitaba mucho mantenimiento. Pero cuando a mediados de los años '30 terminó esa moda, la mayoría de estos locales tuvieron que cerrar. Sin embargo, algo que me llamó la atención es que la Argentina es el país con más peluquerías del mundo. En Buenos Aires, das dos pasos y te encontrás con una. Eso no pasa en ninguna otra ciudad.

Lola Mora, pionera en llevar pantalones
Lola Mora, pionera en llevar pantalones

-¿Y todas tienen trabajo?

-Sí, porque los argentinos cuidamos el pelo de manera extrema.

-¿Tenemos tendencia propia o siempre estamos imitando lo del exterior?

-Tenemos un estilo propio, pero es inevitable que miremos lo que usan en Europa. Por ejemplo, el famoso vestido imperio llegó de París a través de Josefina, la mujer de Napoleón. Nosotros lo copiamos, pero con una modificación: en vez de usarlo con sombrero como allá, las chicas argentinas preferían ponerse un pañuelo. Siempre hubo adaptaciones y también prendas propias, como el poncho, que es un invento sudamericano. Lo impusimos nosotros y es un claro ícono argentino.

Manuelita Rosas, ícono de moda para la época.
Manuelita Rosas, ícono de moda para la época.

¿Quiénes son más coquetos: los hombres o las mujeres?

En los inicios de la historia de la moda, nosotros. Cuando en 1800 aparecieron los primeros tónicos para tapar las canas, los hombres fueron mucho más consumidores de este producto que sus mujeres. Pero más adelante las mujeres tomaron la delantera, prestaron especial atención a los detalles de confección y a buscar ilustraciones en revistas de moda.

-¿Vos te considerás un fashionista?

-No, no. ¡Soy un desastre! Ojalá supiera vestirme mejor, pero sé admirar a quienes lo hacen y debo admitir que, después de haber escrito Qué tenían puesto, aprendí bastante sobre el mundo de la moda. Estoy mejorando un poco. Si algo comprendí es lo que no hay que hacer: tratar de llamar la atención.

Texto: Agustina D' Andraia (adandraia@atlantida.com.ar) Fotos: Alejandro Carra

Agradecimiento: Museo de la Historia del Traje.