Vamos a hablar con sinceridad, dejando de lado esa pavada de que la moda no incomoda. Sí que puede incomodar y mucho. Hay otro desacierto que las mujeres solemos frecuentar: el fanatismo por lo "que se usa", no importa cómo pero "hay que ponérselo". Para ejemplificar esto valga un ridículo recuerdo de mis veintitantos: iba a la playa en Punta del Este, la Olla en ese entonces, ¡con botas texanas coloradas! Con 32 grados hundía esos tacos tan de moda en la arena y, después de bañarme en el mar, volvía a usarlas (iban sin medias) para arrancar el periplo Solanas. Un asquete por donde se lo mire. Pero vamos a lo nuestro. Las tendencias de hoy que no soporto (y quisiera saber si tengo compañeras en este derrotero) son:

1. Soquetes
1. Soquetes

1) El top ten de lo espantoso: los soquetes que las productoras de moda (no sólo de acá, seamos justas, sino del mundo) insisten en imponer para el verano y con sandalias. ¿No encontraron algo menos sexy y sentador? Feos de toda fealdad. Por favor, delete.

2. Pantacourt
2. Pantacourt

2) Pantacourt… Mmm, hasta yo caí en la trampa y me compré unos este año. Pero hay que admitir que aunque ya estemos acostumbradas a verlos, da un poco "look futbolista de compras por Miami". Sumale que si tenés "patas macetudas" o piernas no muy estilizadas prácticamente te estás inmolando. Y no me vengan con prejuicios de que las mujeres nos autoestigmatizamos y que los hombres y que etc, etc. Si no te queda bien mejor evitalo porque la primera que te va a despellejar es tu amiga del escritorio de al lado. A la realidad no hay con qué darle.

3. Modal
3. Modal

3) Modal. Es la textura que sentencio a ser desterrada de la faz del planeta fashion. Horrible, marcadora impiadosa de defectos, calurosa… Si pasaste los 20, empezá a descubrir texturas más amigables con nuestras formas.

4.Zapatillas blancas
4.Zapatillas blancas

4) Zapatones con plataforma corrida de goma (no sé si notaron que los berretas manchan los pisos con unas rayas negras horribles) y las extremadamente fashion zapatillas blancas. ¡Ajjjjj! Las subieron a la pasarela todas las marcas internacionales… ¡hasta Chanel! No me importa. Son horrendas y no me van a convencer. Cuando veo a alguien con zapatillas blancas, inmediatamente pienso que… le falta la raqueta.

5. Trikini
5. Trikini

5) Trikinis. Por suerte van cayendo en desuso porque no le quedan bien ni a Gisele Bündchen. Dibujan sobre el cuerpo formas horribles e inciertas. Mi consejo es son infernales ¡no se atrevan!

6. Rapado lateral.
6. Rapado lateral.

6) Rapados laterales… ¿qué pasó? Andan convertidas en Laghertas, en chicas vikingas. Quizá esté demasiado grande para entender esta tendencia. A las muy atrevidas y con rasgos suaves les puede quedar canchero pero, como diría mi abuela, es para afearse. A los varones también les gustan estas rebeldías capilares y emulan a los consagrados de las canchas de 11. Chicos, disfruten que tienen pelo que a ustedes después se les suele ir. En fin. Lo bueno de esta tendencia es que resulta reversible en poco tiempo.

7. Pelo de muñeca
7. Pelo de muñeca

7) Pelo de muñeca. Y ahora llegaron los colores. A cualquier edad se lo hacen pelota para ponerle algún tono del arcoiris. Y terminan con mechones que parecen la cola del caballito Pony de plástico que le regalé hace años a mi sobrina. A esta tendencia la llamo gastar al pepe.

8. Cirugías
8. Cirugías

8) Sumatoria indiscriminada de embellecedores igualitarios pagaderos a precio dólar. ¿Les gusta? Toxina… ácido… más colágeno… más radio… no sé qué más. Y ¡bingo! están todas iguales. Como separadas al nacer. Con bocas espantosas (nadie se anima a decirles lo mal que les queda. Podría nombrar un par de modelos top que se arruinaron, pero me reservo la gracia porque no les va a caer bien), pómulos inflados, ojos achinados y frente lisa como la porcelana china. Che, ¿y si nos aguantamos alguna arruguita cool?

9. Stilettos
9. Stilettos

9) Stilettos. Los odio. Nunca me gustaron. Son incómodos, duelen, sacan callos y juanetes. Chau. No tengo un solo par y soy feliz.

10. Tatuajes
10. Tatuajes

10) Tatuajes y más tatuajes. Dibújense tranquilas todo el cuerpo que después no se los borra ni Dios. Las hay arrepentidas llegando a los 40. Pero con esto voy a ser lapidaria: me tienen harta. Hay países que casi no toman empleados con tatuajes (Japón, por ejemplo) y líneas aéreas como Qatar que tampoco contratan azafatas tatuadas. Me parece que se les fue la mano a esta gente lejana. Pero lo cierto es que los tatuajes se han vuelto tan masivos, tan ordinarios, tan obvios, que ver un cuerpo libre de ellos en la playa es mucho más lindo. ¿Qué poesía es tatuarse el nombre de alguien que a lo mejor 10 minutos después no lo querés ver ni en figurita? ¿Un animal? ¿Tu mamá? ¿Símbolos? Perdonen, pero convertirme en cartel para que otros me lean no está en mi catálogo de tendencias aceptables.

Ya tiré mis diez odiadas tendencias… ¿y vos?

texto CAROLINA BALBIANI  fotos ARCHIVO ATLÁNTIDA

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