Para ellas

#1. La diseñadora de modas Vero Alfie le puso su sello a este cuarto en el que reinan los textiles. El respaldo rayado de la cama en tonos arena y negro contrasta con el rojo de las mesas de luz (Gabriela Bo).

El cover, un mantel bordado en punto cruz, encontró buena compañía en un grupo variado de almohadones (Anthropologie y Shynka). Sobre la cama, una biblioteca apaisada exhibe parte de una colección de muñecas, mientras una araña antigua de caireles comprada en el Mercado de Pulgas y veladores con pantalla tejida (Quiero) completan la escena.

Sobre la cama, mantel bordado
Sobre la cama, mantel bordado

#2. En este cuarto femenino, la cama doble luce un respaldo en lino celeste pastel (La Compañía), cubrecama a rayas y almohadas con fundas al tono, con una simpática cartera de volados en color lila devenida en almohadón.

Las mesas de luz son estantes voladizos de  quebracho y las lámparas de pared son dos modelos vintage en acero cromo, comprados en un remate.
Las mesas de luz son estantes voladizos de  quebracho y las lámparas de pared son dos modelos vintage en acero cromo, comprados en un remate.

#3. Otra propuesta hiperromántica y femenina. Aquí, la cama doble con piecera y respaldo tapizados en pana color champagne capitoné lleva un cubrecama de lino y un pie de cama en puro lino irlandés color celeste. Además, incorpora un mix de almohadones al tono (Loly Albasini). Sobre la cama, la palabra Live se escribió con letras corpóreas.

Cama con doble cabecera
Cama con doble cabecera
A un costado, una mesa de luz francesa intervenida con pátina y transfer para darle una impronta industrial lleva una lámpara con pie de bronce, bocha de vidrio y caireles (Loly Albasini) que se pliega a la estética dominante. Un cuero de oveja se ubicó a los pies para aportar calidez.
A un costado, una mesa de luz francesa intervenida con pátina y transfer para darle una impronta industrial lleva una lámpara con pie de bronce, bocha de vidrio y caireles (Loly Albasini) que se pliega a la estética dominante. Un cuero de oveja se ubicó a los pies para aportar calidez.

#4. Ambientado por Lorena Massimino para Sopa Inglesa, este dormitorio lleva la pared de la cabecera revestida hasta media altura con un entablonado laqueado en blanco. Más arriba se colgó un marco de madera lavada con fotografías tomadas por Pablo Mainardi.

La mesa de luz de madera laqueada (Sopa Inglesa) sostiene una lámpara de lectura de aluminio (Paul Deco), mientras del otro lado de la cama, una lámpara de pie del mismo material, apoyada sobre un trípode (Blvd Furniture), se encarga de la iluminación. A los pies de la cama –que se vistió con una funda de edredón de algodón blanco, una manta tejida al crochet (Miga de Pan) y un set de almohadones–, aguarda una Polypropylene Chair, diseño de Robin y Lucienne Day (Manifesto).

Apostá por las asimetrías. No es necesario que todo haga juego: las lámparas y las mesas de luz te habilitan a jugar con diferentes combinaciones.
Apostá por las asimetrías. No es necesario que todo haga juego: las lámparas y las mesas de luz te habilitan a jugar con diferentes combinaciones.

#5. La casa de la artista plástica Hersilia Moyano está llena de vida. Y el dormitorio no es la excepción. Allí reinan los géneros tejidos y otros tesoros del norte argentino.

La cama (Bed Time) lleva un surtido de almohadones al crochet, con piel o en colores (todos de Apatheia) y un aguayo traído de Purmamarca. A su lado, un mueble antiguo con espejo (Mercado de Pulgas), patinado por Hersilia, ocupa un rol central en la pared, junto a una alfombra tejida comprada en Tilcara que se extiende a sus pies y le da contención a la silla matera (Samponia).

Textiles norteños
Textiles norteños

También las mesas de luz son del Mercado de Pulgas y fueron patinadas por Hersilia. Sobre una de ellas, un cuadro de llama que la dueña de casa armó con una cartera comprada en Purmamarca y un marco de madera patinada dialoga con una horma de zapato intervenida (Cuatro Elementos) y una lámpara de mesa (Luz y Más).

El recurso: Los almohadones pueden ser aliados o enemigos. Bien elegidos y dosificados, suman textura y color, contribuyendo a la calidez del espacio. Pero no hay que abusar: si son muchos, no sólo dejan de ser prácticos, también pueden llegar a saturar.
El recurso: Los almohadones pueden ser aliados o enemigos. Bien elegidos y dosificados, suman textura y color, contribuyendo a la calidez del espacio. Pero no hay que abusar: si son muchos, no sólo dejan de ser prácticos, también pueden llegar a saturar.

#6María Cersosimo es la autora de la decoración de este dormitorio. La cama favorita de la gata Gladys viste un cubrecama traído de la India, una manta de llama (Sandra Gally) y almohadones (Loló Deco). De un lado, una mesa de luz de caña malaca suma una lámpara armada con un hierro de demolición y una pantalla de arpillera (Deco Code).

#7. Para darle mayor calidez al ambiente, en este dormitorio se usó pinotea de demolición, que fue completamente restaurada. Las paredes llevan un revestimiento texturado en color marfil que les va perfecto a las aberturas recicladas, todas en madera de cedro.

Dos cabeceras de hierro traídas del campo se unen como respaldo para el sommier, que se viste con un cubrecama color natural, un pie de cama hecho de una manta antigua con flores comprada en Jujuy, almohadones de arpillera con serigrafía y uno bordado comprado en Uruguay. Las mesas de luz son antiguas, de cedro con tapa de mármol, y llevan veladores de bronce con caireles. A los pies de la cama, un baúl heredado recibe una manta tejida. Sobre la ventana lateral, cortinas dobles (black out y paños de gasa hindú) adornadas con una guirnalda de arpillera y detalles (todo de Loly Albasini).

Un baúl a los pies de la cama es un gran aliado para tener la ropa blanca prolija y siempre a mano. Hay antiguos y modernos, para acompañar todo tipo de ambientaciones.
Un baúl a los pies de la cama es un gran aliado para tener la ropa blanca prolija y siempre a mano. Hay antiguos y modernos, para acompañar todo tipo de ambientaciones.
 

PARA ELLOS

Con pinotea de demolición
Con pinotea de demolición

#8. En el monoambiente de Baldo Braga Gordon, la zona del dormitorio está separada del living por unos racks de cuero negro que funcionan como armarios; sobre ellos se apoyan unos cascos con imágenes pin up de los bombarderos de los años '50, y otros lisos y a lunares diseñados por el dueño de casa para Rock & Ride. La cama está vestida con un acolchado de algodón blanco y un poncho a rayas en tonos rojo, turquesa y naranja, que, junto a un Momish diseñado por Braga Gordon, imprimen la pincelada de color que suma dinamismo al espacio.

Parlante como apoyo
Parlante como apoyo

Las mesas de luz son parlantes de los años '70 marca Kenwood, herencia de la madre de Baldo, y llevan unos teléfonos antiguos a disco que se pintaron de rojo y se reciclaron como originales lámparas de mesa. A un costado, una banqueta perteneciente a la primera máquina de coser del abuelo de Baldo, dueñoo de una fábrica de medias para bebé, recibe una caja antigua de madera.

#9. En este cuarto, la cama vestida con una manta y almohadones de lino crudo (Chily Rivero) mira hacia un dúo de lockers pintados de negro, que reemplaza al habitual placard para conseguir un espacio de guardado masculino y juvenil. Dos láminas con gráficas de la ciudad de Nueva York intervienen una de las paredes.

Con onda locker. Colores sobrios y mobiliario de diseño son constantes en las habitaciones masculinas contemporáneas. Los estilos minimalistas e industriales son los que más adeptos cosechan.
Con onda locker. Colores sobrios y mobiliario de diseño son constantes en las habitaciones masculinas contemporáneas. Los estilos minimalistas e industriales son los que más adeptos cosechan.

#10. El dueño de este dormitorio escapó a los lugares comunes a la hora de ambientarlo. Para empezar, desplegó un panel entero de boiserie –la pieza se sacó de una antigua escribanía y fue patinada de blanco– como apoyo para la cama; como mesas de luz, ubicó dos bancos de sastre y los acompañó con lámparas estilo Giacometti.

Pero el plato fuerte consiste en el vestidor que combina detalles en verde celadón y pinotea natural, armado a partir de un antiguo mostrador de mercería con cajones con frente de vidrio, estantes con fondo de pinotea antigua y dos piezas de hierro forjado como barral. Toda la ropa de cama es de Pottery Barn, de New York, y se acompañó con un juego de pie de cama de terciopelo y almohada central bordada en hilo de seda. En lo alto sorprende el cuadro Sin mirar atrás, de Denise Tapella.

En el respaldo, boiserie decapé
En el respaldo, boiserie decapé
Junto a la cama del dormitorio principal, un perchero de hierro armado con el respaldo de una vieja silla recibe una manta de llama y un sombrero de paja antiguo.
Junto a la cama del dormitorio principal, un perchero de hierro armado con el respaldo de una vieja silla recibe una manta de llama y un sombrero de paja antiguo.

#11. Con pocos elementos y una decoración con tinte marítimo, la decoradora Mercedes Ocampo delineó la estética de esta habitación de hombre. La cama doble lleva un edredón de algodón blanco y almohadones rayados en marfil y azul (Oda). Sin respaldo, se apoyó contra un ángulo, directamente sobre el machimbre que cubre las paredes, y se coronó con una foto enmarcada de una playa de Italia. A su lado, la mesa de luz con porte de baúl, revestida en acero y con marco y tiradores de cuero (Oda), recibe una lámpara Tolomeo que se replica en el espejo con marco decapado.

La cama que apoya uno de sus lados contra la pared sólo puede ser buena idea en caso de usuarios individuales. Si compartís las noches con alguien, mejor es privilegiar la buena circulación y la comodidad de ambos.
La cama que apoya uno de sus lados contra la pared sólo puede ser buena idea en caso de usuarios individuales. Si compartís las noches con alguien, mejor es privilegiar la buena circulación y la comodidad de ambos.
Mesita de luz con cuero y metal
Mesita de luz con cuero y metal

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