En Panamá más de 1,200 plantas de tratamiento colapsan por falta de mantenimiento, advierten catedráticos universitarios

El resultado es la contaminación de ríos, quebradas y aguas subterráneas en todo el territorio, aseguran

Una tapa de alcantarilla con la inscripción IDAAN Panamá rebosa agua en una calle mojada rodeada de vehículos y rascacielos.
El agua brota de una alcantarilla del IDAAN en la Calle 50 de la urbanización Obarrio mientras los vehículos transitan por el sector comercial de la ciudad de Panamá. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Más de 1.200 plantas de tratamiento de agua permanecen colapsadas en el país, entre instalaciones privadas y públicas.

El resultado es agua cruda que se desborda y contamina quebradas, ríos y aguas subterráneas con malos olores.

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Detrás de ese colapso hay un dato puntual: el robo de cableado eléctrico convierte plantas que funcionaban con oxígeno en sistemas sin oxígeno, incapaces de depurar los desechos como fueron diseñados.

Así lo describe Irving Isaza, ingeniero y profesor del Departamento de Ingeniería Civil, en declaraciones recogidas por el semanario La Universidad.

Según el docente, cuando una planta aeróbica pierde el cableado deja de recibir energía y pasa a operar en condición anaeróbica, algo que altera por completo su comportamiento interno.

Un cartel de madera con el texto Planta deteriorada junto a piletas de concreto con agua oscura y pasarelas metálicas oxidadas.
Un cartel con una advertencia de riesgo sanitario permanece junto a los tanques de una planta de tratamiento de aguas servidas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Isaza explica que toda planta de tratamiento separa lo sólido de lo líquido mediante dos tipos de procesos. Las aeróbicas trabajan con oxígeno, que favorece el desarrollo de bacterias capaces de consumir la materia orgánica.

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En las anaeróbicas, en cambio, esa materia debe subir hasta la superficie para que los microorganismos la procesen.

Cuando una planta diseñada para operar con oxígeno pierde esa capacidad por el robo de cables, las dimensiones internas y el comportamiento del sistema ya no corresponden al diseño original, y la estructura deja de funcionar de forma correcta.

El profesor pone un ejemplo concreto: una estructura diseñada para recibir y procesar 150 galones de aguas residuales en 24 horas termina recibiendo, por el deterioro del alcantarillado, hasta cinco veces ese volumen. El exceso provoca el colapso.

A ese problema se suma el desecho de agua desde los sanitarios de las barriadas, que satura las plantas, y el agua de las escorrentías por lluvias que ingresa a la misma red.

Al problema se suma el desecho de agua desde los sanitarios de las barriadas, advierte el catedrático Irving Isaza. (Universidad)
Al problema se suma el desecho de agua desde los sanitarios de las barriadas, advierte el catedrático Irving Isaza. (Universidad)

Isaza advierte que ese proceso nunca se detiene, por lo que las estructuras colapsan y la materia fecal termina en el suelo y en el lecho de quebradas y ríos.

Resume que el colapso de las plantas de tratamiento en el país responde a una combinación de factores: falta de mantenimiento tras su entrega a las autoridades, robo de cableado que desactiva el oxígeno necesario, saturación por exceso de agua residual y de lluvia, y ausencia de inspección gubernamental.

El resultado es contaminación de ríos, quebradas y aguas subterráneas en todo el territorio.

Alberto Montero, ingeniero civil y profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Panamá, sostiene ante la misma publicación que el problema es visible en todo el país. El docente señala que existe un sesgo en la aplicación de la normativa sobre mantenimiento de estas instalaciones.

Cuando los desarrolladores de proyectos construyen una planta, esta pasa a manos del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan). El traspaso incluye, además, un monto económico destinado a su operación, pero esa es, según Montero, la parte que las empresas no cumplen.

Alberto Montero, ingeniero civil y profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Panamá, sostiene que el problema es visible en todo el país. (Universidad)
Alberto Montero, ingeniero civil y profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Panamá, sostiene que el problema es visible en todo el país. (Universidad)

El ingeniero recalca que las plantas requieren mantenimiento apenas a los pocos meses de iniciado su funcionamiento. De no recibirlo, colapsan y los costos de reparación se disparan.

Montero atribuye otra parte del problema a la ausencia de inspección estatal. El Ministerio de Salud (Minsa), el Ministerio de Ambiente de Panamá (MiAmbiente) y el propio Idaan son las entidades responsables de supervisar las plantas, pero el docente asegura que no cumplen ese compromiso.

Explica además que todo diseño de planta establece qué aguas se tratarán y con qué calidad se verterán a los ríos. Corresponde al Minsa vigilar esa calidad, porque de lo contrario el problema ambiental se convierte en un asunto de salud pública.

Luis Núñez, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Panamá, aporta otra arista ante el semanario: las plantas de tratamiento solo deberían recibir aguas residuales de uso residencial. Parte del mantenimiento consiste en retirar los desechos sólidos y eliminar los contaminantes del agua.

Según el catedrático, el colapso se produce por la saturación de sólidos, que taponan las salidas de las tuberías y generan el desborde visible en los alrededores de cada estructura. Coincide en que la deficiencia del sistema de alcantarillado parece repetirse en todo el país, y que las plantas deben ser capaces de soportar la cantidad de líquido y sólido que reciben.

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